sábado, 4 de enero de 2014

Harry Potter y la Piedra Filosofal: el inicio de una generación.


Invierno de 2001. Muchos niños fueron al cine a ver esa película. Yo no. Por alguna razón que tal vez tenga que ver con la publicidad que la exhibía como más taquillera que “La Guerra de las Galaxias”, no quise ir a verla. Hoy me alegro de haberlo hecho así.
Meses después, comencé a leer un libro de portada amarilla y escrito por una tal J. K. Rowling. Al principio, más renegado a que tarde o temprano, tendría que ver la película, y sobre todo, debido a que la maestra de la clase lo dejó. Para el tercer capítulo, ya no podía parar de leer. La narrativa de la historia estaba contada de un modo tan exquisito, claro, por entonces tenía once años recién cumplidos, y la historia me pareció más que interesante.
En realidad, era el primer libro que, sin contener más ilustración que la portada, leí completo, y lo hice en menos de 48 horas, lo que aún es un récord para mí.
La verdad es que para tratarse de un libro para niños, Rowling lo hizo excelente. Los personajes fueron interesantes. El protagonista es –como en muchas sagas, en realidad- alguien que tiene poderes ocultos, y que con el tiempo comienza a aprender a utilizarlos.
Rowling hizo una obra digna de llevarse a la pantalla grande, donde combinó los elementos clásicos de las leyendas británicas sobre brujas y magos, llevándolas a la perfección en una obra con perspectiva propia, es decir, una historia original en un mundo clásico, ya conocido, pero no por ello menos fascinante.

Sinopsis

Harry Potter queda huérfano y debe vivir con sus tíos, los Dursley, quienes (al parecer) le aborrecen. Nunca se entiende realmente cómo se lograron soportar durante once años, pero lo hicieron. Un día Harry recibe una carta que sus tíos no quieren que lea, pero tras un elaborado pero fallidlo intento, Harry lee la carta que dice que ha sido aceptado en el colegio Hogwarts de magia y hechicería; revelando el secreto de que es un mago; y no sólo eso: resulta que es famoso, porque diez años antes, en un hecho que no logra recordar, logró vencer a (cualquier parecido con Carlos Salinas de Gortari es pura coincidencia) un tipo calvo, sin escrúpulos, que todos temen decir su nombre y que, si bien no existe ya de forma corpórea, al parecer en algún lugar sigue moviendo los hilos (reitero, cualquier parecido con el presidente de México de 1988 a 1994, es pura coincidencia).

A la izquierda, la portada norteamericana de la primera edición, al centro la nueva portada británica y a la derecha la nueva portada norteamericana.

Estudiando en Hogwarts surge el misterio de la piedra filosofal, una substancia legendaria que transforma la materia en oro y produce el elixir de la vida, haciendo inmortal al que lo bebe. Esa piedra, que se encuentra custodiada en el colegio, es el objetivo principal de Voldemort (El salinista innombrable) para recobrar su antigua fuerza. Tras múltiples obstáculos, Harry consigue arrebatar la piedra filosofal a un secuaz de Voldemort, no sin la ayuda de sus amigos Ron y Hermione.


Crítica:

Desde el punto de vista de un niño, e incluso un adolescente, el libro es excelente, su trama despierta un profundo interés desde su inicio, y, desde luego, atrapa al lector con una redacción sencilla. Para ojos un poco más experimentados, podría parecer una trama infantil y predecible. No obstante, estimo que aún así, se debe de valorar la manera en como Rowling toma elementos clásicos de las leyendas europeas y la tradición inglesa de la superstición en las brujas, para generar un cuento magistral, donde le da vida a sus diversos y entrañables personales.
Desde luego sus recursos literarios son amplios, dando una redacción con excelentes descripciones sin rayar en lo excesivo.
Como comienzo de una saga es excelente y juega el importantísimo papel de presentar a los héroes y villanos que formarán parte de la historia. Quizá el lector termine con más preguntas que respuestas, pero realmente, ese es el papel de una primera parte de una saga. Rowling escribió algo verdaderamente bueno, y desde luego generó una franquicia que al día de hoy le sigue redituando en cantidades fabulosas, al grado de que en 2001, sólo cuatro años después de la publicación de este tomo, su obra se llevara a la pantalla grande.

Uno de los papeles más fundamentales que ha tenido esta saga literaria es llevar la lectura a una generación más afecta a ver las películas sin leer los libros, y eso definitivamente es de agradecerse.

La película: Chris Columbus dio en el grano

Un par de días después de que finalicé la lectura del libro, pude ver por fin la película a que meses antes me había negado rotundamente. Chris Columbus logró pasar a la pantalla casi con exactitud el libro, lo que a mi parecer fue excelente. 
En efecto, el trabajo de un buen director de cine en materia de adaptación es tratar de recrear lo más posible el universo que se le plantea, sin hacer modificaciones demasiado trascendentales a la trama o a los personajes, ello porque, a fin de cuentas, habrá un universo de expectadores que leyó el libro y querrá ver lo que se imaginó, o al menos lo más cercano posible.
Si bien es cierto se omitieron pequeñas partes que, en realidad son irrelevantes para el desarrollo de la trama, la realidad es que, entre el reparto escogido sabiamente (se rumora que el actor que interpretó a Harry fue elegido por la propia autora del libro, cosa que jamás he confirmado) y el logro en la realización de los estudios y locaciones, me pareció una película estupenda, lo que es de admirarse, dado que algunas de sus sucesoras fueron, a mi juicio, una bazofia.


Mi valoración personal:


Del libro:
9.2
Calificación:
De la película:
8.4
Calificación:

¿Qué opinas? ¿Qué te gustó más, el libro o la película? Tu opinión es importante.

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