Hace un par de años entré en la librería
para saber cuál sería mi lectura veraniega. Una sinopsis me llamó poderosamente
la atención: un libro escrito por un tal James Dashner. Para entonces, se sabía
que había una segunda parte, y que la tercera llegaría hasta octubre de ese
año. La verdad, el libro me gustó.
Sinopsis
Advertencia: si no has leído el libro y
planeas leerlo, abstente de leer esta sección, contiene información que no
quieres saber ahora. Si es el caso, reanuda tu lectura en la sección Crítica
La trama trata sobre Thomas, un adolescente
que lo único que sabe es que no sabe nada. Como si su memoria hubiera sido
borrada, no recuerda nada de lo que ocurrió antes de despertar en un ascensor
que lo llevaría hasta ‘El Área’ un lugar donde hay sólo chicos de su edad, pero
en donde se las tienen que arreglar para sobrevivir debido a que están
atrapados en un laberinto; y donde cada noche las puertas se cierran y los
separan del laberinto que podría tener alguna salida, pero también los protegen
de criaturas horribles que rondan el laberinto.
Pese a que se han organizado para explorar
el laberinto, no han tenido progresos significativos y algunos llevan allí
varios años. Nadie sabe a ciencia cierta el porqué, sólo saben que las cosas
están así.
Un día, para sorpresa de muchos, llega una
chica con un misterioso y siniestro mensaje. Las cosas cambian, se agotan los
suministros y las puertas ya no se cierran más. La única opción es salir, pero
no hay camino alguno, el laberinto cambia diariamente. En una arriesgada
maniobra, los miembros del grupo deciden salir con el poco conocimiento que
tienen.
Al final lo consiguen, y se percatan que
están en algo así como un laberinto de laboratorio donde fueron sometidos a
esas crueles situaciones; pero al instante son rescatados por un grupo de
disidentes. O eso creían. El epílogo da más preguntas que respuestas y deja
enganchado al lector para la segunda parte.
Crítica
Las trilogías tienen una serie de reglas
fundamentales y que se repiten de forma más o menos seguida en prácticamente
todas (con sus muy contadas excepciones). La primera parte de una trilogía
tiene como regla general que se trata de una historia que comienza y termina,
pero que a la vez deja cabos sueltos suficientes para lograr una segunda y una
tercera parte. Por otra parte, debe atraer al espectador y presentar a los
personajes.
Esta historia cumple cabalmente esos tres
requisitos (aunque quizá el primero no tan cabalmente, debido a que el epílogo
es una puerta demasiado tentadora hacia la segunda parte). Ese es el primer
punto a su favor. Otro punto es que tiene un ritmo interesante. Otras reseñas consideran
que el inicio es algo zonzo, sin embargo yo difiero de ese criterio, el inicio
es rápido y al llegar a la página cien, el lector ya no puede parar de leer.
La
redacción se va como agua, con un ritmo incansable, y eso hace que la historia fluya de una forma que
pocas pueden lograr, además de que los personajes fueron estructurados de un
modo muy correcto, y el ambiente de misterio que rodea la historia es tal que
el lector quiere continuar hasta el final sin parar hasta tratar de resolver
ese misterio; no obstante, ese misterio también juega en su contra, porque al
final es poca la información que se obtiene a cambio de la lectura de alrededor
de 400 páginas. En fin, la historia es
muy buena, interesante y cumple con su cometido. La recomiendo. Su adaptación cinematográfica tiene prevista su llegada a las salas en septiembre de este año, ya veremos que tal funciona; creo que la historia da para mucho, pero eso no es garantía de una buena película.
En el invierno de 2008 llegó a mis manos lo
que sería la primera novela que leería de John Katzenbach; escrita con antelación a su celebrada El Psicoanalista. Con un ritmo interesante y una trama que envuelve, es una buena novela de misterio.
Sinopsis
Advertencia: si no has leído el libro, esta sección puede contener información que tal vez no quieras saber ahora mismo, si es el caso; ve a la sección Crítica y reanuda tu lectura allí.
La historia comienza con la visita
inesperada de una anciana aterrorizada a la casa del protagonista, Simon; un
retirado y solitario policía que vive una vida tranquila en Miami. La mujer,
quien fuera superviviente del holocausto en los años 1940, dice haber visto a
un fantasma de su pasado: La Sombra, el sujeto que en 1943 delató que su
familia aún vivía en Berlín y provocó que fuera enviada a Auschwitz.
Lo misterioso del caso es que ella sólo vio
a esa persona en una ocasión. Sin embargo, al día siguiente, y tras haber sido
calmada por Simon, la anciana amanece estrangulada. Ese será el inicio de una
investigación en donde la policía dará con un afroamericano drogadicto como
presunto asesino de la mujer. No obstante, Simon sospecha desde el principio
que se trata del personaje que su vecina viera la noche antes de su muerte; y
sus temores se hacen realidad: al parecer ha regresado para aniquilar a los
pocos que pueden reconocerle, tres judíos más que quedan en Miami.
La trama se complica cuando uno de los tres
judíos desaparece. Además de que el presunto responsable del homicidio cuenta
con lujo de detalle la manera en que el verdadero asesino perpetró el crimen. Entonces
los esfuerzos se vuelcan hacia la búsqueda de este sujeto, que llevará a una de
las fiscales de Miami hasta Alemania, en donde conocerá la historia de “La
Sombra” un judío que para evitar ser deportado a los campos, se dedicó durante
varios años de la guerra a cazar a otros judíos.
En el momento decisivo, La Sombra trata de
perpetrar su golpe final, incendiando el edificio donde viven los otros dos
judíos que quedan; sin embargo Simon ya va tras él tan pronto comienza el
incendio. En una playa de Miami, finalmente, con ayuda de un cuchillo, la
Sombra muere; pero a un precio altísimo: el protagonista también está muerto.
Crítica
John Katzenbach tiene una excelente pluma. Esta
novela está escrita antes de su afamada El
Psicoanalista, y ya entonces muestra los dotes de que hará gala en esa
obra. El ritmo es un tanto irregular: comienza con muchos giros pero avanza
lentamente. Sin embargo ello le da el toque de novela policiaca y de misterio a
que nos tiene acostumbrados este autor. Sin duda es buena.
Los personajes: allí es un poco el punto
débil de la historia; sobre todo el villano es bastante plano, pero no por ello
deja de tener la personalidad que se espera de un villano; la verdad es que la
historia fluye bien aunque los personajes no son del todo memorables, bastante
estereotipados, pero al fin y al cabo, su trabajo es eficiente.
Sobre todo al final de la historia,
Katzenbach nos da mucha información junta y eso provoca que el lector que ha
llegado hasta la mitad del libro ya no pueda parar, porque la información que se
tiene al comienzo es mínima, va apareciendo a cuentagotas hasta que se llega a
la mitad del texto. Una táctica que se asemeja en mucho al estilo de los
capítulos de la afamada serie: La Ley y el Orden.
En 1973, George Lucas ideó dos historias:
una basada en aventuras espaciales de un personaje llamado Luke Skywalker, a la que tengo reservadas críticas futuras, y
cuya llegada al cine en 1977 supuso uno de los mayores éxitos comerciales de la
historia; y otra basada en las aventuras arqueológicas de un doctor llamado
Indiana Jones.
Los que piensan que esta película se llama “Indiana
Jones y los Cazadores del Arca Perdida” están bastante equivocados; el título
que obra en los créditos iniciales de la misma excluye el nombre de su
protagonista; la película se estrenó en 1981 bajo el nombre "Los Cazadores del Arca Perdida" y a la fecha es uno de los más grandes logros de la historia del cine, baste decir que estuvo nominada a nueve premios Óscar, de los cuales finalmente ganó finalmente cinco. Sus nominaciones incluyeron Mejor Película y Director.
Sinopsis
(Advertencia: si no has visto la película,
lo que prácticamente es un sacrilegio, esta sección podría contener información
que no querrás saber ahora mismo, si es el caso, sáltala y ve a la sección crítica)
Dirigida por Steven Spielberg, esta
película muestra al personaje Indiana Jones, un arqueólogo aventurero que en
1936 es encomendado a buscar “el arca perdida” que no es ni más ni menos que el
Arca de la Alianza, un instrumento legendario donde el antiguo testamento dice,
fueron guardadas las Tablas de la Ley que Dios le entregara a Moisés en el
monte Sinaí (Y cuya adaptación cinematográfica de 1956 constituye una de las
cintas más insufribles de la historia, en mi opinión, pero eso es otra historia).
Todo lo anterior en razón de que la
Alemania Nazi, que en aquél entonces estaba consiguiendo poder a manos llenas
de forma constante y sostenida, buscaba dicho objeto. (En realidad me preguntó
por qué, dado que si bien es cierto Hitler buscaba objetos de valor histórico o
místico, también lo es que odiaba a los judíos, prueba de ello es el campo de concentración de Auschwitz, en donde se dice que murieron un millón y medio de judíos; por lo
tanto dudo realmente que Hitler haya querido encontrar un objeto como el Arca
de la Alianza, que sería una prueba de que el pueblo hebreo es el elegido por
Dios y no la raza Aria, pero esto es otra historia).
Así las cosas; Indiana va primero a Nepal,
donde consigue ayuda de una reticente ex novia, y de allí va hasta Egipto en busca de la dichosa Arca, pero
en el intento son capturados cuando el Arca es finalmente encontrada. Entonces son
obligados a presenciar la apertura del Arca, lo que, con un despilfarro de
efectos visuales, consigue matar a todos los presentes excepto Indiana y su
amante.
El Arca es recuperada por Indiana y el
gobierno norteamericano, y guardada en un almacén secreto.
Crítica:
Bien, dejando de lado el insoslayable error
de planteamiento del argumento, de que hice mención en párrafos precedentes, he
de decir que la película es entretenida, tiene el estilo de películas de
aventuras, mezclada con historia oculta y hechos reales.
En primer lugar el guión funciona de una
manera impresionante, le da fluidez a la historia. Por otro lado Harrison Ford
interpreta una vez más al personaje que lo salta a la fama: Han Solo. Si, es
cierto, se trata de Indiana Jones, pero en el fondo es el contrabandista
arrogante que vimos en La Guerra de las Galaxias; sin embargo ahora aprovecha
al máximo su calidad de protagonista y nos hace un papel entretenido y creíble.
"Te aseguro que a veces me asombro de mí mismo"- Han Solo
En el rubro de efectos visuales, ni qué decir son sencillamente magníficos; si bien es cierto, esta película no es de
la clase donde los efectos visuales son una pieza esencial, también lo es que
ayudan mucho y sobra decir que en su manufactura está mucho de lo hecho en La Guerra
de las Galaxias.
Y lo mejor de todo: el personaje es un tipo
James Bond que podrá tener muchísimas películas posteriores, y en cada una se
mostrará una trama diferente y no se trata en sí, de una saga de continuación,
sino una serie donde cada capítulo comienza y termina. Para ser la primera, es
excelente.
En resumen, la película es buena, con un
ritmo y destreza brillantes, y es uno de los grandes íconos de la década de
1980. Muy recomendable.
Verano de 2007. Dos años después del
trágico final del sexto libro, Rowling presentó el último, llamado en inglés Harry Potter and the Deathly Hallows. A
pesar de que su publicación en español se sucedería en febrero del año
siguiente, me decidí a repetir la proeza del libro anterior, y lo leí en
inglés.
Definitivamente, este es el libro más
esperado de la serie, y puedo decir que no decepcionó en absoluto. Más largo
que su antecesor, pero no tanto como La
orden, Rowling nos presenta un texto más maduro, con giros más calculados y
donde todo lo que se vio en las entregas anteriores, encaja de un modo
excelente.
Sinopsis
(Advertencia: esta sección puede contener información que, si vas a leer el libro, tal vez no quieras saber ahora, si es así, sáltala y reanuda tu lectura en a la sección Crítica) Harry Potter sale de casa de sus tíos a
sabiendas de que no volverá a vivir con ellos, rompiendo el encantamiento que
lo mantiene a salvo. Con ello inicia una aventura diferente, donde, si bien se
reúne nuevamente con sus amigos Ron y Hermione, allí reciben la herencia que
Dumbledore les dejó: la primera snitch que atrapó a Harry, un desiluminador a
Ron y una copia de “Los cuentos de Beedle el Bardo” (la referencia Shakespeareana es velada) para Hermione, sin embargo,
la tranquilidad dura poco, ya que en un momento inesperado, Voldemort toma el
control del Ministerio de Magia. Harry logra escapar y se refugia en la casa de
su padrino, que ahora ha pasado a ser de él. Allí, planea la destrucción de los
Horcruxes, comenzando por el guardapelo, que tras una investigación eficaz,
descubre está en manos de Dolores Umbridge (Pobre mujer, ya déjenla en paz, tal vez sólo quería hacer amigos). Tras una incursión al Ministerio de
Magia, con ayuda de la conocida Poción Multijugos, Harry logra hacerse con el
relicario, no obstante es imposible destruirlo, y como él y sus amigos
comprobarán, tiene poderes ocultos, como intentar poseer a quien lo tenga. De
este modo la historia se estanca un poco, con Harry apartado del mundo mágico y
sin tener un objetivo claro, un buen día Ron se harta y se separa del grupo.
Harry y Hermione van a visitar el Valle de
Godric (el pueblo donde Harry nació), y visitan la tumba de sus padres, pero
son atacados por Lord Voldemort y obligados a desaparecerse del lugar sin
conseguir muchas pistas. No obstante, obtienen un libro llamado “vida y
mentiras de Albus Dumbledore”, una extensa biografía del finado profesor, donde
se revela que fue amigo del mago tenebroso Grindelwald, al que años más tarde
venció. Por otro lado, un símbolo pareciera estarlos persiguiendo: aparece en unas
lápidas del cementerio del Valle de Godric, en el libro que Dumbledore le dejó
a Hermione, y en una carta firmada por Dumbledore que aparece en el libro de
“Vida y mentiras de Albus Dumbledore”, en el texto también se revela que tenía
una hermana muy enferma que, en una discusión con su entonces amigo
Grindelwald, terminó muerta.
Tras el lío en el Valle de Godric, Ron
regresa con el grupo y consiguen destruir el guardapelo, ya que alguien les
facilita la espada de Gryffindor. Harry se entera entonces sobre unos objetos
denominados las “reliquias de la muerte”, los que, según la leyenda, hacen a su
poseedor, “Señor de la Muerte”, consistentes en la varita de saúco, la piedra
de la resurrección y la capa de invisibilidad. La última de las reliquias está
en poder de Potter, lo que deduce desde un inicio.
Así las cosas, son capturados por
seguidores de Voldemort y enviados a la mansión de los Malfoy, de donde logran
escapar gracias a Dobby, el elfo doméstico, quien muere en la movida de
rescatar a Potter y sus amigos.
Durante el rescate, Harry logra liberar al
fabricante de varitas y un duende que habían sido capturados por Voldemort.
Tras interrogar al duende, Harry se entera de dónde se encuentra otro de los
horcruxes, la copa de Hufflepuff se encuentra en el banco mágico. Por otro lado
Harry sabe que Voldemort consiguió ya la varita de Saúco, que según la leyenda,
es la más poderosa del mundo. Así, emprende una incursión al banco mágico, del
que logra sacar la copa de Hufflepuff, pero pierde la espada de Gryffindor,
quedando así, imposibilitado para destruir la copa. Pero ello no importa, dado
que Voldemort al fin sabe que están destruyendo los horcruxes, y se dispone a
sacarlos todos de sus escondites, lo que revela a Harry la ubicación del
último: se encuentra en Hogwarts, que ahora dirige Snape. Tras lograr penetrar
en el lugar y conseguir que Snape huya, Harry busca con desesperación mientras
una sangrienta batalla se libra en el castillo. Finalmente encuentra la diadema
de Ravenclaw, y consigue destruirla mientras Ron y Hermione destruyen la copa.
Así las cosas, Voldemort decide matar a Snape, debido a que, según él, fue
Snape quien logró vencer a Dumbledore, y mientras no muera, la varita de Saúco
no pertenecerá realmente a Voldemort.
En el último momento, Snape revela a Harry
varios secretos: siempre amó a su madre, Dumbledore le pidió que lo matara y
Harry es el último Horcrux, motivo por el cual se pueda meter en la cabeza de
Voldemort, por lo tanto debe morir para poder hacer a Voldemort vencible.
Harry acude con Voldemort y éste dispara a
matar. Pero Harry (como es lógico, es el buenazo de la historia) no muere, sino que va al limbo donde se
deshace del pedazo de alma de Voldemort que habitaba en él, y después de una
conversación con Dumbledore, Harry regresa al mundo real y se hace pasar por
muerto hasta que el momento es oportuno y… logra matar a Voldemort (como era obvio).
Crítica
Así termina la historia de Harry Potter, y
esta historia nos demuestra la madurez literaria que han alcanzado los libros
de J. K. Rowling, al introducir elementos nuevos, giros dramáticos y una
historia bastante bien configurada. Pero no todo es miel sobre hojuelas. Éste
último libro también tiene el defecto de que, al haber sido tan esperado por el
público, muchas ideas rondaron sobre lo que sería el final, muchas de las cuales
crearon escenarios que sonaban asombrosos, pero que al final se quedaron en el
tintero de Rowling.
En efecto, si bien la batalla de Hogwarts
era algo más que obvio, algunos esperábamos que la historia fluyera más y quizá
recopilara elementos viejos como el espejo de Oesed o el giratiempo. Ello no
ocurrió, y deja con un sabor de boca algo extraño en el final, donde, hay un
logro espectacular en su narrativa, pero en las primeras seiscientas páginas
del libro resulta algo lenta la historia que se narra. Ello no la exime de ser
un buen final, y un logro verdadero para Rowling, quien diez años después de su
primera entrega, logra cerrar correctamente su historia.
La película: al fin algo decente, en parte.
A partir de la tonta película que se
entregó en 2009, Harry Potter mantuvo al mismo director, David Yates, y la
productora decidió, para hacer más dinero, dividir el séptimo libro en dos
entregas. Yo nunca estuve de acuerdo, porque en mi opinión, en una sola
película de dos horas y fracción (tres como mucho) puede resumirse un libro de
hasta mil páginas, siempre que se sepa dónde y cómo cortar.
La primera parte sirvió como una
presentación de circunstancias y muestra todo lo que ocurre hasta la mansión de
los Malfoy. Es de notar que (por primera vez en seis años, por fin) se consigue
adaptar con mayor fidelidad el libro base, sin convertir las tramas secundarias
en primarias ni hacer grandes omisiones, por fin lo que muchos queremos ver:
una adaptación de lo que leímos, no la interpretación marihuana del director.
Fue bueno, pero no llega a notable, debido al corte que se materializa y que la
primera parte no llega a un fin concreto, definitivamente, se hizo para vender
más.
Valoración sobre la primera parte: 8
La segunda parte tuvo más acción: lo que
muchos esperábamos ver, el derroche de efectos visuales que una película de
Potter supone. Y con ello la batalla de Hogwarts. Con una duración de poco más
de dos horas, se convierte en la más corta de la serie, pero es lógico, sólo le
dejaron unas doscientas páginas a adaptar. Reitero, la película es visualmente
exquisita, pero hay momentos en que siento el guión totalmente forzado,
Voldemort es, con perdón de la expresión, bastante pendejo si quieren mi
opinión. Y no es la actuación de Ralph Fiennes lo que lo hace así, sino el
defecto en la dirección y el guión. Lamentable.
Pero ello no significa que la película
tenga visualmente un efecto sobre el espectador, que se haya detallado
correctamente y que el director se dejó de tonterías y creó una masacre
siniestra. Muy plausible.
Valoración sobre la segunda parte: 9
Mi valoración personal:
Del libro: 9
De la película (promedio de las
valoraciones antes vistas): 8.5
Este invierno decidí dar una oportunidad a
una novela de la que había oído hablar mucho. Cuando la película salió en cines
decidí no verla porque mi política siempre ha sido: no ver una adaptación sin
haber leído el libro primero.
Sinopsis
(Advertencia: esta sección puede contener información que, si vas a leer el libro, quizás no quieras conocer ahora mismo, si es así, sáltala y ve a la sección Crítica)
Suzane Collins presenta la historia de
Katniss Everdeen, en un país futuro y distópico llamado Panem, donde cada año
el Capitolio organiza lo que se denomina “los juegos del hambre” entre los doce
distritos que dividen dicho país.
Katniss ha tenido que sobrevivir a la
pobreza en que el Capitolio tiene sumidos a los distritos a través de actos que
se consideran ilegales, como cazar o salir del distrito. El día de la
selección, la hermana de Katniss es elegida tributo del distrito para competir
en los juegos, Katniss ocupa su lugar, dado que su hermana cuenta con sólo 12
años de edad.
De manera sorprendente, Katniss supera a
todos los demás contendientes en los preliminares, y en la arena, pese a tener
una única aliada, logra permanecer con vida el tiempo suficiente para que la
regla cambie: ahora pueden ganar dos sujetos. De ese modo ella busca a su
compañero masculino del Distrito 12, Peeta, quien había confesado públicamente
su amor por ella en una entrevista semanas antes. Así, consiguen ser los únicos
supervivientes, pero en una jugada arriesgada, el gobierno vuelve a cambiar la
regla. Ellos deciden dejar de jugar y suicidarse, y justo en el momento en que
lo van a hacer, los declaran triunfadores de los 74 juegos del Hambre.
No obstante, esa acción es considerada una
especie de sedición, y tanto Katniss como Peeta son considerados los
responsables de lo ocurrido, puesto que ha puesto el dedo en la llaga de los
Distritos, es decir, el país se encuentra al borde de una rebelión, todo
gracias a los juegos.
Crítica
Toda trilogía tiene reglas básicas. Algunas
las siguen al pie de la letra, otras no tanto; pero una trilogía que se precie
de serlo con todas sus letras tiene una primera parte que es el planteamiento
de personajes, lugares y situaciones, con una historia que comenzará y parecerá
terminar, dejando algunos cabos sueltos; la segunda tendrá más acción y será
más oscura, comenzando una historia que quedará a medias, y que se concluirá en
la tercera entrega, que es algo así como el allegretto, el final espectacular.
He de decir que la primera entrega de
Collins es correcta con la regla que antes cité. La historia fluye
correctamente, presenta desde un principio la historia de un mundo distópico,
raro, diferente al actual, personajes que tienen intereses y debilidades
acordes a su realidad y una prueba que solventar. El ritmo de la historia se
narra con brillantez, con giros calculados para tener un efecto perfecto en el
lector, aunque las dudas lo carcomerán casi hasta el final.
El lado negativo es que la historia es
demasiado predecible en algunos momentos. Pese a que varios de sus giros son
totalmente inesperados, de repente me parecía que a Katniss se le daba muy
fácil avanzar en los juegos, es decir, faltó una prueba más grande, más
monumental; pero el objetivo de dar inicio a la trilogía se logró sin necesidad
de más; por otro lado los personajes me parecen algo trillados, como sacados de
un molde prediseñado para “buenos” y “malos”. El balance es positivo, pero
reitero que hubo aspectos que resultaban un tanto cuanto predecibles y los
personajes un tanto cuanto forzados o bien bastante estereotipados.
La película: Un roto para un descosido
Si el libro tiene deficiencias
insoslayables, la película los tiene más. La dirección me parece débil, un
tanto lejana, y pese a que algunos de los actores hacen mucho de su trabajo, en
realidad faltó ver la dirección en algunas escenas y secuencias. La música no
es cosa del otro mundo, y he de decir que toda buena película que se precie de
serlo, tiene una música impresionante.
Ahora bien, el lado positivo se ve en los
vestuarios y caracterización. Los juegos se ven increíbles, y en efectos la
película es buena, pero no notable; el guión es un tanto cuanto forzado y con
una tendencia clara hacia el romance más que hacia la acción. Soy de la idea
que para que una historia funcione debe tener romance, pero no tanto. A veces
la miel empalaga.
En general, la película también pasa el
examen, pero desafortunadamente no logra conjurar los fantasmas del libro y aún
más, se crea sus propios demonios. Vale la pena verla, de cualquier modo.
Abril de 1912: un trasatlántico británico
conocido por ser uno de los más grandes del mundo, naufraga en su viaje
inaugural a Nueva York, llevando 2200 pasajeros a bordo. 1500 murieron.
Ese es el hecho real e irrefutable que
sirvió de base para que James Cameron en 1997 realizara la oscareadísima
Titanic.
Sinopsis:
(Aviso: esta sección puede contener información que si no has visto le película, quizá no quieras conocer ahora, si es así, pasa a la sección crítica)
Protagonizada por Leonardo DiCaprio (quien
a la fecha no se puede quitar el estigma de esta película, pese a haber
participado en otros diversos trabajos) y Kate Winslet, quien sí se pudo quitar
el estigma y en 2008 le fue reconocido su trabajo con un Óscar por El Lector; y
con un presupuesto de 200 millones de dólares, la cinta elaborada bajo ese
argumento se convirtió rápidamente en la más taquillera de la historia, que
sólo sería superada hasta 2010, por Avatar.
La película narra a Rose, una chica de 17
años de clase alta que se encuentra comprometida con Cal, que significa su
salvación económica, dado que sólo mantiene las apariencias tras la muerte de
su padre, que la dejó junto con su madre en la ruina. Ella viaja a Estados
Unidos a bordo del Titanic, para casarse con Cal, pero en el viaje intenta
suicidarse y es salvada de ese intento por Jack, un chico de clase baja de
quien (como suele pasar en toda historia Hollywoodense) se enamora. Al 15 de
abril de 1912, la ficción se mezcla con la insoslayable verdad histórica: el
barco en que se hallan choca contra un témpano de hielo y se hundirá en
transcurso de dos horas. Con un derroche de efectos visuales, se demuestra el
hundimiento del barco, del cual logra sobrevivir Rose y Cal, pero no Jack. Ella
decide aprovechar el alboroto producido por el naufragio y declara un nombre
falso, con el que se logra zafar de Cal y de esa vida.
La historia se narra desde la perspectiva
del presente, en la que un buscador de tesoros se encuentra explorando los
restos del trasatlántico más famoso del mundo en busca de un legendario
diamante. Una Rose de 101 años de edad le llama cuando se descubre un viejo
retrato que Jack hiciera para ella 84 años antes. Al final, resulta que ella
tenía el diamante, pero lo tira al mar sin que el buscador de tesoros se dé
cuenta. Al final, ella muere.
Crítica
Ese es el argumento que Cameron usó para su
película. Si he de ser honesto, la película es buena, tiene una muy buena
ambientación, sus efectos visuales son extraordinarios para la época y su
música, inmejorable. Las actuaciones son eficientes, aunque es uno de los primeros
trabajos de Kate Winslet, su trabajo es bueno.
A la postre, Titanic recibiría 14 nominaciones
a los premios Óscar, lo que había ocurrido una única ocasión antes: en 1950,
Eva al desnudo tendría igual número de nominaciones, pero conseguiría sólo 6
estatuillas. En la ceremonia llevada a cabo el 23 de marzo de 1997, la cinta de
Cameron obtendría 11 premios, cantidad igual a la obtenida por Ben-Hur en 1959,
y que significaba que Titanic se convertía en la película más oscareada de la
historia, dado que Ben Hur sólo había tenido 12 nominaciones.
No es que la película no sea buena, pero en
realidad, en lo personal considero excesivo el número de premios que obtuvo. En
primer lugar, debido a que fue una película con un gran impacto comercial: la
publicidad de la misma era abrumadora, pero la trama es algo gastada, debido a
que el amor imposible es el pan de todos los días de Hollywood. Lo fuerte de
esta película es la precisión con que se trata el tema del barco en sí, y su
hundimiento. La historia de amor es bastante predecible casi desde un inicio.
En resumen: la película es muy buena, pero
no tanto como para merecer 11 premios Óscar, tal vez sea merecedora de 7, 8 tal
vez, pero 11 es excesivo, la única respuesta posible es que Titanic sobornó a
todo Hollywood con su tremenda publicidad e inversión millonaria.
John Katzenbach es un autor interesante. Sus
novelas han alcanzado cierto éxito, y, sin duda alguna, el Psicoanalista es la predilecta de muchos, lo cual es visible con
sólo verificar que durante diez años no ha dejado de venderse.
Sinopsis.
(Aviso: esta sección puede contener
información que, si no has leído el libro, no querrás saber ahora mismo, si es
el caso, ve a la sección crítica).
El Psicoanalista se encuentra dividido en
tres partes. La primera de ellas comienza cuando a Frederick Starks en su
quincuagésimo tercer cumpleaños le llega una carta en la cual se le conmina a
suicidarse, concediéndole un término de quince días para hacerlo. De lo
contrario, el autor de la misiva amenaza con “destruir” a sus familiares. La única
forma de evitar suicidarse es averiguar el nombre del autor de la carta.
Pese a los múltiples intentos de Starks de
resolver el acertijo, lo único que logra descifrar es que el autor de la misiva
es uno de los hijos de una antigua paciente que veinte años atrás se suicidó
dejando a sus tres hijos en la orfandad. El autor (que se hace llamar a sí
mismo Rumplestilskin o Señor R.), decide vengar la muerte de su madre, y
arremete contra todo aquél que no pudo ayudarla.
De forma sistemática, el señor R, con ayuda
de sus secuaces Merlin y Virgil, roban sistemáticamente a Starks de todo:
dinero, prestigio, propiedades.
Los días se agotan y Starks no logra
resolver el enigma, por lo tanto se suicida.
O eso parece. En la segunda parte, Sraks
roba la identidad a un indigente y pasa a ser Richard Lively, e inicia una
investigación amplia del sujeto que poco a poco le fue quitando todo lo que
tenía. Así, tras un tiempo de relativa tranquilidad, Starks logra hacerse de
una nueva vida: se pone en forma y aprende a utilizar armas de fuego. Con uso
de múltiples identidades consigue mantenerse desapercibido. Sin embargo el odio
hacia quien destruyó su antiguo ser es tal que decide emprender un plan para
intentar destruirle.
Starks reaparece al inicio de la tercera
parte del libro ante el señor R. El juego vuelve a comenzar. Consigue obtener
la identidad de sus tres enemigos, así como una terrible verdad: quien fuera su
mentor es quien ha colaborado irrestrictamente en la conformación del plan en
su contra que le destruyera tiempo atrás. Con este impresionante giro, el
último enfrentamiento con el señor R se sucede y éste último sale perdiendo y
gravemente herido. Starks obliga a los tres hermanos a resarcirle los daños que
le ocasionaron, más una pensión mensual de por vida equivalente al monto que un
paciente pagaba mensualmente en su consultorio. La condición es que si ello no
ocurre, Starks acabará con sus respectivas carreras.
Crítica.
Definitivamente Katzenbach tiene mucho
talento. La historia (que excede las quinientas páginas) tiene unos increíbles
giros y a veces es imposible prever lo que ocurrirá en el siguiente capítulo. Los
personajes han sido estudiados de modo tal, que sus personalidades encajan
milimétricamente con la historia que se narra. Una novela de misterio muy
plausible.
El ritmo de la historia es extraordinario y
es de esa clase de libros que hacia la página cien, es imposible parar de
leerlo. Atrapa psicológicamente al lector desde el inicio hasta el fin. Es
bastante recomendable.
Sería plausible que alguna casa productora
se interesara en realizar la adaptación cinematográfica, la historia da para
eso y más.
En 2005 todos los ojos se centraron en la
nueva entrega de J. K. Rowling, que constituiría el penúltimo libro de la serie
y, por ende, la tensión tras el interesante final de su predecesora aumentaría hasta el límite. Fue la primera novela de Potter que no
pude resistir la tentación de leerla antes que nadie, y por lo tanto, la leí en
inglés.
Sinopsis
(Aviso: Esta sección puede contener cosas que quizá no quieras saber ahora, si es así, sáltala y continúa en la sección crítica) Harry Potter es recogido de la casa de sus
tíos por el profesor Dumbledore, quien lo lleva a ver a un antiguo profesor de
Hogwarts que ya se ha jubilado, convenciéndolo de regresar a trabajar a su
antiguo colegio. Tras ello, la trama inicia. El ministerio de magia ya no niega
el regreso de Voldemort y ha reemplazado al Ministro de Magia. Con medidas de
seguridad extremas, comienza el curso en Hogwarts y Harry, al no haberse
planteado continuar estudiando Pociones (la materia de su acérrimo enemigo, el
profesor Snape), carece de libro para su estudio; aunque de último momento se
une a la clase, dado que ha cambiado de titular, ahora será del profesor
Slughorn (el jubilado sacado del retiro), mientras que Snape dará la clase
favorita de Harry (para beneplácito de ambos, seguramente). Entonces Harry
obtiene un libro de segunda mano que tiene una serie de anotaciones que lo
hacen sobresalir en la materia de pociones, más aun que la propia Hermione,
quien siempre tiene excelentes notas. Ello, aunado a su pasado de
enfrentamientos con Voldemort produce que sea considerado dentro del “club de las
Eminencias” y pase a formar parte del círculo más cercano a Slughorn. El libro
dice ser propiedad del “príncipe mestizo”.
Por su parte, el profesor Dumbledore
comienza a darle clases particulares a Harry, las cuales se centran en el
origen de Voldemort, comenzando con su madre y abuelos, los Gaunt, quienes eran
descendientes de Salazar Slytherin, e igualmente sobre las circunstancias en
que queda huérfano, alejado de la magia en un orfanato donde nadie se preocupa
por él. Desde esos momentos el niño tiene episodios de sadismo. Así las cosas,
llega a Hogwarts y se hace de una pandilla de quienes posteriormente se
convertirán en sus seguidores. Nunca se conoce que tuviera novia o algo
parecido, más bien estaba interesado en temas relacionados con la inmortalidad,
consiguiendo encontrar el mecanismo idóneo: los horcruxes, a través de los
cuales escondía parte de su alma para así, si era atacado, no podría morir,
motivo por el cual sobrevivió al rebote de su maldición contra Harry 15 años
antes.
De este modo, Dumbledore revela a Harry que
el diario de Riddle destruido en el segundo libro, era uno de los siete
horcruxes que creó Voldemort, y otro fue destruido por Dumbledore
recientemente. De este modo, queda una copa que perteneció a Helga Hufflepuff,
la serpiente que posee Voldemort, un guardapelo de Salazar Slytherin, y otro
cuya forma se desconoce. Así las cosas, Dumbledore invita a Harry a ayudarlo a
destruir uno más, en una cueva encantada donde hay un lago lleno de muertos que
se reanimarán al contacto con el agua.
Harry y Dumbledore consiguen el Horcrux,
sin embargo al momento de regresar al Colegio, Dumbledore es desarmado por
Draco Malfoy, y posteriormente asesinado por Snape, quien se revela a sí mismo
como el príncipe mestizo. Los seguidores de Voldemort escapan y Dumbledore es
enterrado con bombo y platillo.
Tras percatarse de que el horcrux
recuperado es falso, Harry decide no volver a Hogwarts, para ir a buscar los
horcruxes con la ayuda de Ron y Hermione.
La historia termina así, en medio de una
serie de enredos amorosos en que Harry se enamora de la hermana de Ron y Ron de
Hermione.
Crítica
En realidad, el libro contiene muchas
situaciones amorosas, pero la trama general hace que valga la pena, dada su
complejidad y las pistas que se van esclareciendo con el transcurrir de la
historia. No tiene un final real, sino sólo se queda en suspenso para dar paso
al último libro.
Ello es lo común en las historias que
transitan como previas hacia el gran final, Rowling emplea correctamente la
regla de las trilogías (aunque Potter no sea una, encaja a la perfección) de
que la parte previa al final sea un puente entre la enredadera de las historias
previas y el final tan esperado, fue un logro, y lo consiguió.
Fue muy entretenido, y Rowling recuperó el
terreno perdido en la narrativa del predecesor. No es el mejor de la serie,
pero consigue el nivel que se espera de un libro de Potter. Muy bueno
La película: me están oyendo los ñoños
Es lamentable, pero la adaptación
cinematográfica nuevamente a cargo de David Yates fue verdaderamente
deplorable. Comenzando por mantener una fotografía obscura, que hace poco
agradable el desarrollo de la trama, continuando por que el guión de Steve
Kloves se centró principalmente en la historia de amor subyacente, y relegó al
Príncipe mestizo a una historia secundaria, y a los horcruxes a un mero
entretenimiento de veinte minutos. En realidad, esta película se pudo llamar
Harry Potter y el hijo de Venus, o bien, Harry Potter en el embrollo amoroso de
los 16 años.
Las escenas de amor se extienden durante
insufribles dos horas y treinta minutos, y la verdadera trama queda relegada
entre una batalla que no existió y un funeral que se omitió, y las
interminables secuencias de adolescentes enamorados que le dan demasiada miel a
la historia y le quitan el drama y la aventura vista en el texto de Rowling.
Es, en resumen, una película tonta, carente de los temas tratados en el libro y
más enfocada a los círculos amorosos y a la taquilla adolescente que la vio,
que a perdurar como una buena adaptación de su libro base; verdaderamente, esta
película se puede calificar con una sola palabra: una bazofia, pero no sólo
eso, sino, como diría Homero Simpson: he visto muchas bazofias, pero esta es la
mayor bazofia entre las bazofias, y para no sacar todo mi repertorio, me voy
porque me están oyendo los ñoños. Y para el que no haya entendido la analogía:
John Katzenbach es un autor interesante. Consagrado
sobre todo en el género de la novela de misterio (comúnmente conocida cono thriller) y con una larga trayectoria
que incluye El Psicoanalista, La Sombra y
El Hombre Equivocado, a las que me referiré posteriormente, presenta esta
historia de tipo dramático que evoca películas como El Gran Escape, con el tono característico que la Segunda Guerra
Mundial le puede dar a las historias.
La novela narra al teniente Raymond Thomas
Hart, un norteamericano que debió truncar su carrera de Leyes a causa del
inicio de la guerra. Enviado a combatir en Europa, es capturado por los
alemanes y enviado al Stalag Luft 13, un campo de prisioneros de guerra.
Debido a su condición de claustrofobia, es
imposible para él escapar a través de un túnel, y se mantiene alejado de los
planes de escapar que tienen el resto de los internos. En cambio, mata el
tiempo estudiando leyes.
Un día, llega al campo un aviador negro,
igual norteamericano, pero desatando consigo el racismo de muchos de los
internos. Un día, uno de sus principales detractores, aparece muerto en el
baño.
Con un espíritu garantista, pese a que
muchos consideran que Lyndford Scott (el negro) es culpable del asesinato, se
decide instaurar un juicio en su contra, y como Hart es uno de los pocos con
conocimientos legales en el campo, se le encomienda la defensa de Scott.
Hart se enfrenta a un callejón sin salida. Pese
a que mucha de la evidencia que existe es circunstancial, es evidente que el
juicio que se instauró tiene una encomienda parecida a la de los Juicios de
Nühremberg, pareciera que el veredicto está decidido desde el inicio del
juicio.
Poco a poco se va descubriendo que el
juicio no es más que un parapeto que sirve de telón para algo más: la fuga
planeada de varios de los prisioneros a través de un túnel que se sucederá
precisamente el día del juicio. Hart consigue finalmente dar con el asesino,
quien debido a su posición, es uno de los primeros en escapar del campo,
mientras que Hart es enviado de regreso a casa debido a que un enfrentamiento
le ha dejado en un estado de salud complicado. La historia concluye con la
absolución de Scott, quien desde el principio había clamado por su inocencia.
Crítica:
Si se han leído dos o más historias de John
Katzenbach, por lo general se advierte que muchas de ellas llevan el mismo
esquema general. Ésta es la primera que considero diferente de todas ellas por
cuestiones simples, pero fundamentales a la vez: está narrada durante la
Segunda Guerra Mundial, un periodo de tiempo que varía enormemente con el
presente o pasado “no tan lejano” que suele manejar este autor. Por su parte,
la historia tiene la dosis exacta de drama legal e historia de misterio que constituye
un cambio drástico en la forma de contar la historia. Aquí el villano ya no es
un psicópata con todas sus letras, sino las circunstancias, la xenofobia, y
finalmente el ánimo de tener un “chivo expiatorio” que sirva de parapeto para
lograr la fuga. Scott es en realidad un daño colateral de la fuga.
Si he de decir algo de este libro es que me
gustó. Me pareció entretenido, diferente de las obras que anteriormente había
leído del autor y un drama legal bien estructurado, con la limitación que toda
la historia tiene un sinsentido insoslayable: los alemanes ante tal situación
habrían matado al negro sin miramientos (primero porque así lo imponía la Ley
de Raza y segundo porque era culpable de asesinato).
La película: Se parece.
Como adaptación cinematográfica, la
película es bastante fiel, aunque con las obvias limitaciones que implica
adaptar un libro de seiscientas y pico de páginas, pero funciona correctamente
al adaptar las partes más importantes de una historia bastante lograda, sin
embargo tiene quizá una carga excesiva de temas relacionados con el honor y
esas cosas, y eso no tiene reflejo en el libro base.
Por cuanto a las actuaciones, la verdad es
que se llenaron de actores buenos (tampoco esperemos ver a Al Pacino o Anthony
Hopkins), pero Bruce Willis es eficiente, la ambientación es correcta y por
supuesto que la caracterización fue bastante buena. Con la limitación de la
trama que ya fue expuesta en líneas que anteceden, la adaptación es buena, pero
no excelente.
En febrero de 2004 llegó al mundo hispano
la quinta novela de Harry Potter, un monstruo de 893 páginas, el que sería el
más largo de la serie.
La historia comienza con la perspectiva del
anterior libro: Lord Voldemort ha regresado, pero sorprendentemente, no ha
pasado nada todavía. Meses van y meses vienen y Voldemort no parece tener
intención de iniciar abiertamente su matanza. Por su parte, para variar Harry
está en casa de sus tíos sin saber nada sobre sus amigos. Una noche, se
aparecen un par de dementores en Little Whinning, sitio ficticio ubicado en la
provincia británica de Surrey donde los Dursley habitan. Harry se ve obligado a
emplear la magia para salvar a su primo y a sí mismo, sin embargo, momentos más
tarde llega una lechuza del Ministerio de Magia informándole que ha sido
expulsado de Hogwarts.
Días más tarde, Harry concurre a una
audiencia en el Ministerio de Magia, en la cual, tras ser defendido por el
profesor Dumbledore, se le absuelve y se le reintegra al colegio. Harry se
reúne con su padrino en el número 12 de Grimmauld Place, en donde conoce de una
asociación secreta denominada la “Orden del Fénix”, conformada por quienes
combaten a Voldemort.
En tales condiciones, y habiéndose echado
al Ministerio de Magia encima por su descaro en la audiencia, Harry regresa a
Hogwarts, donde lo espera una arpía de lo peor: la profesora Dolores Umbridge,
quien trabaja para el Ministerio y niega que Voldemort haya regresado, y tiene
la clara intención de desprestigiar a Dumbledore y a Harry, y con ayuda del
Ministerio consigue de forma sistemática privar a Potter de todas y cada una de
sus diversiones e intereses, y se convierte en Suma Inquisidora primero, y
posteriormente logra la destitución de Dumbledore, para reemplazarlo en el
puesto de Director del colegio.
Y mientras todo esto ocurre, en vista
de que la nueva profesora no tiene ningún interés en enseñarles Defensa contra
las Artes Oscuras, materia que supuestamente imparte, Harry organiza en secreto
una asociación denominada “Ejército de Dumbledore” en la cual de manera autodidacta
sus compañeros aprenden los hechizos que Umbridge ha prohibido para su
enseñanza en el Colegio. Es precisamente la disolución de esta asociación lo
que está íntimamente relacionado con la destitución de Albus Dumbledore de su
cargo de Director.
Así las cosas, un buen día Harry tiene una
visión, en la que su padrino está siendo torturado por Voldemort en un sitio
que conoce por anteriores visiones y su reciente visita al Ministerio de Magia:
el Departamento de Misterios (uy, qué misterioso, en serio, me pregunto qué
pasará allí), así que, tomando en consideración que Harry tiene una serie de
visiones que son reales, como una ocurrida en Navidad que involucraba al padre
de Ron, decide ir en busca de su padrino, y escapa del colegio junto con sus amigos.
Cuando finalmente llega al lugar, no
encuentra nada de lo que vio, pero sí una pequeña esfera con su nombre y el de
Voldemort. Al tomarla, Harry descubre que fue llevado a una trampa tendida por
Voldemort, en la cual lo que los seguidores de éste quieren es apoderarse de
esa pequeña bola de cristal.
La batalla estalla en pleno departamento de
misterios, y al final la esfera se rompe, pero a pesar de que los seguidores de
Voldemort no consiguen su objetivo, Harry sufre una terrible pérdida: su
padrino ha muerto en batalla. Al final, el mismísimo Voldemort se aparece en
medio del lugar e intenta poseer a Harry, pero tras una lucha con Dumbledore,
deberá escapar nuevamente, no sin antes ser visto por muchos de los empleados
del Ministerio, incluido el propio Ministro de Magia.
Dumbledore revela a Harry que lo que había
en esa bola de cristal era una profecía que decía que él sería el único que
podría vencer al Señor Tenebroso (es decir, algo bastante mesiánico, y que ya
había sido explotado antes por George Lucas en el primer episodio de La Guerra
de las Galaxias, respecto de quien destruiría a los Sith y daría balance a la
Fuerza, pero bueno, eso es otra historia). La historia termina así, con la
restitución de Dumbledore a su antiguo puesto, la reivindicación de Harry y la
destitución de Dolores Umbridge.
En realidad, la historia es bastante larga,
pero al libro le sobraron muchísimas páginas. En un principio y hacia la mitad
tedioso, el libro parece carecer del encanto que Rowling demostró en sus
pasadas entregas, aunque al final logró remontar con un final agridulce (por
fin ha logrado hacer finales donde no todo sea color de rosa, lo que es de
agradecerse), pero su entrega carece de la talla que tenían La Piedra, La
Cámara, El Prisionero y El Cáliz. Más suerte para la próxima, Jo.
Era de esperarse, toda vez que la autora
demoró tres años en terminar esta entrega y muchos de hecho sospechaban lo que
en realidad pasó, a Rowling le agarró su momento de bloqueo literario, la buena
noticia es que no fue por mucho tiempo.
La película: tal para cual
No sé qué es peor: si un libro tedioso o
una película que no logra sacar los elementos menos tediosos del libro a
relucir. Comencemos por la fotografía: ya desde anteriores entradas,
concretamente El Prisionero de Azkaban, la fotografía general de las películas
del joven mago era cada vez más obscura, ello quizá funcionara en algunas
escenas cargadas de efectos visuales, pero en realidad con esta película se pasó el efecto y se convirtió algo molesto
el ver una fotografía tan obscura y falta de vida.
Un cambio más a la dirección de Potter puso
a David Yates al frente del proyecto, y ello no ayudó en mucho a que la
historia fluyera más. Si bien es cierto había partes del libro que debían ser
suprimidas, en realidad los cortes fueron excesivos y el guión se centró más en
darle importancia a Dolores Umbridge que en dar énfasis al final de la historia
y la explicación de la profecía, lo que constituye un claro detrimento a lo
poco rescatable de la recesión literaria de J.K. Rowling.
Por otro lado la caracterización de los
personajes no me gustó. En específico Dolores Umbridge es descrita como una
mujer con cara de sapo, es decir, una
mujer fea, que si bien tiene sus
adornos de gatitos y esas cosas, es una mujer fea, y definitivamente la Dolores
Umbridge mostrada en el metraje de David Yates, no cubre cabalmente con ese
requisito (digo, tampoco es Carmen Electra, pero seamos honestos, hay mujeres
más feas y que se parecen más a un sapo que ella)
En realidad, en comparación con su
antecesora, ésta logra una nota superior, sólo por que se apega más al libro
que adapta, pero seamos honestos, la supera sólo por que la anterior sólo puede
ser calificada de bazofia.