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lunes, 28 de julio de 2014

La Caída: Alemania también sufrió en la II Guerra Mundial


El tema de la Segunda Guerra Mundial es uno de los favoritos de todo el género cinematográfico, en particular de Hollywood, pero en general, sus innumerables retratos fílmicos provienen de todas partes del mundo, y pareciera que el mundo del cine no se cansa de este escabroso pero a la vez fascinante tema.
Ver películas de este tema es muy ilustrativo, aunque si soy honesto, el corte hollywoodense termina por cansar al momento en que uno ve su quinta película del tema; pero esta, como se verá posteriormente, no es el caso.

Ficha Técnica:

Nombre original: Der Untergang
Nombre en español: “La Caída” (México y resto de América Latina) “El Hundimiento” (España), conocida en inglés como “Downfall”.
Dirigida por: Oliver Hirschbiegel
Protagonistas: Bruno Ganz,  Alexandra Maria Lara, Corinna Harfouch, Ulrich Matthes, Juliane Köhler, Heino Ferch, Christian Berkel, Thomas Kretschmann
Estreno original: 8 de septiembre de 2004.
Estreno en México: 26 de agosto de 2005.


Sinopsis

Traudl Junge se convierte en la secretaria del Führer, y en abril de 1945 se encuentra en Berlín, en el búnker que sería la perdición de Adolf Hitler. Las fuerzas aliadas (soviéticas) han llegado a las afueras de Berlín tras una serie de avances enormes suscitados desde la batalla de Stalingrado.
Los oficiales alemanes están convencidos ya de que la guerra es insostenible y que se perderá; y sugieren al führer la retirada de Berlín. Férreamente, Hitler se niega a abandonar la capital alemana, aduciendo que con un ataque directo de las tropas comandadas por el oficial Steiner se podrá contrarrestar al ejército rojo.
Entretanto, Heinrich Himmler, uno de los oficiales de más alto rango en la Alemania Nazi, empieza a realizar gestiones para buscar la paz con los aliados sin consultar a Hitler, que se mantiene bajo la premisa de “nunca otro noviembre de 1918” (recuérdese que el 11 de noviembre de 1918 se firmó el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial; y que meses después se formalizaría definitivamente mediante el Tratado de Versalles).
Steiner, con el poco parque que tiene, no puede realizar el ataque encomendado, y de esa forma, cuando Hitler se entera, tiene un colapso nervioso de proporciones épicas, reconociendo ya desde entonces, que la guerra está perdida. No obstante, eso no lo hace abandonar Berlín, ni buscar la rendición incondicional.
Eso provoca que la orden sea clara y precisa, los alemanes deben utilizar sus armas para atacar al enemigo y hacer el más daño posible; y con la última, suicidarse.
Jóvenes, adultos, militares y civiles están dispuestos a defender a su país. Las estaciones del metro se han convertido en auténticos hospitales donde las escenas son desgarradoras.
El 30 de abril de 1945, Adolf Hitler se casa con su hasta entonces novia Eva Braun, y después de eso, se suicida en su búnker.
La historia prosigue hasta el momento en que quienes estaban en el búnker son capturados por el ejército rojo, Traudl Junge logra cruzar el cerco por ser mujer. La historia termina con el testimonio de una anciana Traudl, quien cuenta la historia.

Crítica


El común denominador de la mayoría de las cintas sobre la Segunda Guerra Mundial es que son filmes creados:
  1. Para demostrar la valentía de los soldados aliados, o bien
  2. Para demostrar el enorme sufrimiento de los judíos durante el Holocausto.

Así tenemos, por mencionar sólo algunas, películas como La Lista de Schindler, Rescatando al soldado Ryan, El pianista, La vida es bella, Tora!, Tora!, Tora!, Tora!; Pearl Harbor, y un larguísimo etcétera de producciones –hollywoodenses o no- creadas bajo las dos premisas precedentes.
Esta película es una producción europea, que sale además de la eterna premisa de “todas las películas deben estar habladas en inglés, porque es el idioma oficial del cine”, al estar hablada en alemán; muestra una Alemania devastada por la guerra; una población civil que vive en carne propia los estragos de la aventura hitleriana, la escasez, los bombardeos. La muerte es palpable en las escenas exteriores, la forma en cómo los soldados defienden hasta el último milímetro del territorio de su devastada capital.
Además, muestra a un Hitler degradado, acosado por los estragos de la guerra que él mismo inició, por los errores cometidos estratégicamente, y desalmado al decir con toda certeza “en esta guerra no hay civiles”; afectado por ver su mundo perfecto derrumbarse ante sus ojos a una velocidad atronadora.
Las actuaciones, específicamente la de Bruno Ganz dando vida al führer es estupenda. Las escenas bélicas son bien trabajadas y no piden nada a las superproducciones norteamericanas. La escenografía y dirección de arte son fascinantes, que logran verdaderamente mostrar el panorama completo de la vida durante la Segunda Guerra; la vida de los berlineses en ese momento de su historia, donde la guerra estaba completamente perdida, pero su líder se negaba a rendirse; y el convencimiento de algunos de que su führer aún podía salvar la guerra.
Eso sí, es extremadamente violenta, no apta para menores de 15 años, y definitivamente es otra cara de la moneda que poco se nos muestra en las producciones de Hollywood; dado que muestra el sufrimiento del pueblo alemán ante la guerra más mortífera de la historia de la humanidad.
La recomiendo ampliamente, por todos sus detalles, aunque también debo advertir que es un poco larga, y si el espectador espera estar viendo a Hitler matando gente a diestra y siniestra, no encontrará lo que busca; si lo que se busca es un retrato histórico del abril de 1945 en Berlín, definitivamente lo encontrará.
No pasa inadvertido que esta película no muestra, ni por asomo, el holocausto o datos tendientes a favor o en contra del mismo; lo cual es comprensible ya que en Berlín no había campos de concentración y Auschwitz había sido desmantelado por el ejército ruso en enero de 1945, de manera que no habría razón histórica para añadir tal evento.

Esta escena ha sido objeto de múltiples parodias a través de internet, esta es la original, aunque si alguien desea divertirse un poco, puede teclear "Hitler se entera" en YouTube para ver de lo que estoy hablando:

Mi valoración personal:

9.7


viernes, 16 de mayo de 2014

Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones


El 25 de mayo de 1977 el cine cambió para siempre. La industria cinematográfica vio de forma drástica cómo la forma de contar historias, a partir de esa fecha, no podía ser ya la misma.
Más allá de los efectos especiales (que son un mucho responsables del tremebundo éxito) la historia fue diferente y original: no es que no hubiera habido antes una película espacial, sólo que nunca había sido narrada en esa forma tan diferente, donde los límites de los descubrimientos científicos se ven anulados por completo (y por supuesto eso significa que mucho de lo que vemos en pantalla en realidad no podría ocurrir ni con todos los avances científicos).
Hace un par de días se celebró el cumpleaños de George Lucas, creador de todo ese mundo mítico que nació el 14 de mayo de 1944 en Modesto, California; pero hoy, 16 de mayo, se cumplen doce años del estreno de Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones, estrenada en un día como hoy, pero del lejano año de 2002, año en que las tres principales sagas de la década del 2000 exhibieron sus segundas entregas (El Señor de los Anillos: Las Dos Torres y Harry Potter y la Cámara delos Secretos).
Cabe hacer la aclaración que, si bien es cierto existe una versión novelada y otra en cómic de cada una de las entregas de Star Wars, lo primero que fue escrito en todos los casos fue el guión de la película, sobre del cual se efectuaron las adaptaciones en historieta y en novela.

Sinopsis

Advertencia: No sigas leyendo si no has visto la película
Diez años después de los hechos ocurridos en La Amenaza Fantasma (Cuya reseña tengo reservada para el día domingo 18 de este mes), Anakin Skywalker es un aprendiz de Jedi, discípulo de Obi Wan Kenobi; y por otro lado, la otrora reina de Naboo, Padmé Amidala es ahora senadora por su planeta y vive en la capital. Pero eso no es todo: diversos grupos han mostrado sus intenciones de abandonar la república galáctica, ante lo cual el senado está promoviendo la creación de un ejército para combatir los intentos secesionistas (es obvio que Lucas quiso asemejar su historia a la Guerra Civil norteamericana en que los Confederados peleaban por separarse de la Unión, y los Yankees peleaban para mantenerlos unidos).
Ante esto, y toda vez que Amidala es sumamente liberal y cuestiona de manera abierta la creación militar, se ha hecho de un grupo de enemigos que pretenden darle muerte; por lo que sufre atentados. En tal situación, se envía a Anakin a protegerla y a Kenobi a investigar al atacante.
Los caminos de Anakin y Kenobi se separan por vez primera en diez años. Anakin va con Padmé a su planeta natal para esconderse, mientras que Kenobi viaja al planeta Kamino, de donde proviene una de las armas del atacante de la senadora.
Kenobi descubre algo interesante: hace diez años se encargó a los pobladores de Kamino (expertos en el tema de clonación) la creación de un ejército de un millón de soldados para la república, supuestamente por un Jedi.
Por otra parte, en Naboo, el amor de Anakin por Padmé florece en una forma alarmante (y melosa, a la vez), sin embargo se ve interrumpido por los sueños de Anakin en relación a su madre, de quien no ha tenido noticias en diez años y supone, está sufriendo. Así, Anakin y Padmé emprenden la búsqueda en Tatooine, dando con su último domicilio conocido, su último esposo y familia; pero enterándose de que fue raptada por los moradores de las arenas hace un mes, y que lo más probable es que esté muerta.
Anakin emprende en solitario su búsqueda y finalmente la logra encontrar, pero ella se encuentra agonizando y, como diría William Shakespeare: muere.
Por otro lado Kenobi persigue al atacante de la senadora, de quien presume es la persona que se prestó como modelo para los clones en Kamino; siguiéndolo hasta el lejano planeta de Geonosis, donde es capturado por el líder separatista, el Conde Dooku.
Anakin lleva a cabo el funeral de su madre y va en camino a ayudar a Obi-Wan, no sin antes haber explotado en rabia y aniquilado a la población moradora de las arenas que tenía a su alcance, al momento de la muerte de su madre.
En Geonosis Anakin y Amidala también son capturados y enviados a una especie de circo romano, de donde son rescatados por los clones y algunos caballeros Jedi.
Así, la mortaja del lado oscuro cae, y la guerra de los clones comienza, al tiempo que, en secreto, Anakin y Padmé, pronuncian sus votos matrimoniales.

Crítica


He de ser honesto en decir que esta no es mi película favorita de la saga; en realidad, la trama es contada en esta ocasión de una forma muy lenta, de tal suerte que entre la cantidad de política que hay alrededor, y la melaza del romance de Anakin y Padmé, la mitad de la película es poco menos que aburrida; comienza a tomar forma hacia su segunda mitad, donde realmente pasa lo que tenía que pasar, la muerte de la madre de Anakin le da el toque dramático que se necesitaba para desatar en El Elegido la furia de que se hizo tanto alarde en El Imperio Contraataca y El Regreso del Jedi.
Un tema que va muy de la mano con lo anterior es la duración de la película; ésta es, sin lugar a dudas, la película más larga de la saga, y los 143 minutos se sienten en todo su esplendor, dado que es sólo hacia la parte final, donde estalla la guerra y la pelea entre Yoda y el Conde Dooku se muestra en todo su esplendor, que el filme realmente alcanza el estándar que una película de Star Wars supone. No es completamente mala, en realidad, tiene muchos puntos positivos, pero en realidad todos los defectos pesan al hacer el balance final. 
Aquí empieza la parte verdaderamente buena de la película
Las actuaciones no están del todo mal, si se exceptúa un poco la de Christensen que, en mi opinión, aparece un poco acartonado en esta cinta y es superado en mucho por Ewan McGregor y Natalie Portman. La historia es más sensata y lograda que su predecesora (Episodio I es, en mi opinión, la peor de la hexalogía), pero aún así no da del todo el ancho.
Mi Valoración personal:


8.3

sábado, 8 de marzo de 2014

Jumper: un salto lejano


Allá por el 2008, una película protagonizada por Hayden Christensen, el actor que será recordado por interpretar a Anakin Skywalker en los episodios II y III de La Guerra de las Galaxias, llevó al cine la historia escrita a principios de los años 1990 por Steven Gould.

Sinopsis

Advertencia: esta sección contiene información que, si no has leído el libro o visto la película, podrías no querer conocer; si es el caso, sáltala y ve a la sección crítica.
David Rice es un adolescente de 17 años hijo de una familia disfuncional, donde su madre se fue cuando él tenía 5 años y su padre es un ebrio consuetudinario. Pese a vivir en ese entorno, a David le gusta leer; pero esa no es su mayor virtud: en un episodio de embriaguez de su padre descubre que tiene la posibilidad de “saltar” o “teletransportarse” a cualquier otro lugar.
Así, huye de su casa y se instala en Nueva York; donde consigue una considerable suma de dinero tras usar su poder para entrar en la bóveda de un banco.
Con una nueva vida, se enamora de Millie y tiempo después busca a su madre perdida; con quien se logra reunir una única ocasión antes de su trágica muerte a manos de unos terroristas.
A esto se aúna que el gobierno ha comenzado a perseguirle dado su extraño e inexplicable poder; al grado que su novia es secuestrada y mientras tanto David desea vengar a su madre tomando como rehén al terrorista que la hizo volar en pedazos.
Al final, tras una larga disputa con el gobierno en la que traslada a varios agentes hacia diversos puntos del mundo, David consigue que el gobierno lo deje en paz y entregar a la justicia al terrorista que mató a su madre.

Crítica

El libro tiene 500 páginas, y para ser uno del género mal denominado de “ciencia ficción”, tiene una historia interesante. Interesante, pero no por ello perfecta, en realidad Jumper es más bien un texto que plantea el poder de David, pero más bien se centra en su historia personal que en el uso que David le da al poder que tiene, o mucho menos a referir los orígenes del mismo.
Tiene una buena narración en perspectiva de “primera persona”, pero no tiene la acción que se suponga en una historia de su tipo.
No tiene los giros impresionantes ni la trama enredada que podría formar un libro con más solidez, pero sí consigue entretener y como obra del género juvenil, es buena y digerible. Si no se espera nada más, cumplirá su cometido.

La película: cambiemos todo menos el planteamiento


Como se anticipó, en 2008 una película con el mismo nombre y planteamiento se estrenó protagonizada por Hayden Christensen y Samuel L. Jackson, que se reencuentran tres años después de la celebérrima obra de George Lucas, La Venganza de los Sith, estrenada en 2005.
En esta cinta el guionista y el director cambiaron la temática y el fondo de la historia para darle más acción; cambian como villano al terrorista y al gobierno norteamericano por una asociación secreta estilo Caballeros Templarios, para darle más dinamismo y acción a la historia.
No es mucho mejor que su libro base, sólo se puede decir que logra entretener y mostrar la acción que le faltó al libro, pero a un precio altísimo: la cinta sólo dura cuatro rollos cinematográficos (80 minutos), además de tomarse quizá demasiadas libertades con el guión. Finalmente, la historia base no daba para mucho más.
En fin, entretiene y si no se es muy exigente, tal vez se disfrute.

Mi valoración personal:

Del libro: 6.5
Calificación:


De la película: 7
Calificación:

jueves, 6 de marzo de 2014

El Amor Cuesta Caro (Y muy caro)


Katherine-Zeta Jones y George Clooney protagonizan una cinta que habla sobre un tema que parece estar de moda en estas últimas décadas: el divorcio. Pocas veces las películas sobre abogados se mezclan con la comedia romántica, y en esta ocasión, el coctel es casi perfecto.

Sinopsis

Advertencia: Esta sección contiene información que, si no has visto la película, podrías no querer leer ahora mismo, si es el caso ve a la sección crítica y reanuda tu lectura allí.
Miles Massey (Clooney) es un abogado de enorme éxito en materia de divorcios: con la astucia propia de un profesionista de su clase, logra manipular los hechos de tal suerte que consigue hacer el cónyuge culpable al que era el inocente y viceversa.
Miles tiene un caso nuevo: Rex Rexroth, millonario, llegó a un acuerdo con su esposa Marilyn (Zeta Jones), un acuerdo para que ambos salieran con otras personas; pero al parecer sólo él explotó su “libertad” y ahora ella tiene un video que lo evidencia en situaciones comprometedoras de adulterio. Rex no quiere darle nada a su aún consorte, y Miles consigue evidenciarla como una cazafortunas que sólo se casa por dinero, para así conseguir lo que su cliente quiere.
Un par de semanas después, Marilyn se casa con un petrolero y ante la asombrada mirada de Miles, firma un acuerdo prenupcial, acuerdo que será destruido en plena boda por el petrolero. Al parecer Marilyn ha conseguido una nueva presa.
Seis meses después, Miles da una conferencia en Las Vegas; y allí se encuentra a una asquerosamente rica Marilyn, con quien sostiene diversos encuentros y finalmente se casa, tras la firma de un acuerdo prenupcial, que protege a Marilyn, quien lo rompe minutos después. Todo parece ir bien hasta que Miles se da cuenta de que el petrolero con el que se casó no es más que un actor sin dinero. Marilyn se va de Las Vegas dejando a Miles sin casa y a punto de perder su dinero. Miles idea una solución final: manda matar a Marilyn; pero en el proceso se entera de que Rex Rexroth, quien fuera marido de Marilyn, ha muerto y nunca cambió su testamento a favor de Marilyn.
Tras un altercado en la casa de Miles, en el que Marilyn había contratado a su asesino para que matara a Miles, éste y ella se reconcilian tras la firma de un nuevo acuerdo nupcial para proteger a la parte más adinerada.

Crítica

Las películas de drama legal se enfocan por lo general al área penal: el área donde las cárceles y los delitos son usuales y las cuestiones sobre matrimonio, divorcio, sucesiones o bienes son dejadas de lado. Sin embargo, en una apuesta de comedia romántica mezclada con el tema legal, esta película consigue su cometido: entretiene con actuaciones decentes y un humor de principio a fin, aunque quizá en el tema de la edición es donde adolece un poco, ya que es necesario ver la película un par de veces para lograr entender todo el entramado que contiene.
Sin duda alguna esta película tiene sus matices favorables, entre los que destaca un humor negro que le da un toque distinto al de las comedias románticas convencionales. En fin, cumple su objetivo de entretener y divertir, y siempre deja entrever cómo el enamoramiento puede cegar a tal punto que incluso un abogado experto en divorcios puede caer en esa ceguera que causa el enamoramiento. Entretenida y cómica, lo que se esperaba.

Mi valoración personal



Calificación:
7.5

lunes, 13 de enero de 2014

Harry Potter y el príncipe mestizo: Los orígenes

En 2005 todos los ojos se centraron en la nueva entrega de J. K. Rowling, que constituiría el penúltimo libro de la serie y, por ende, la tensión tras el interesante final de su 
predecesora aumentaría hasta el límite. Fue la primera novela de Potter que no pude resistir la tentación de leerla antes que nadie, y por lo tanto, la leí en inglés.

Sinopsis

(Aviso: Esta sección puede contener cosas que quizá no quieras saber ahora, si es así, sáltala y continúa en la sección crítica)
Harry Potter es recogido de la casa de sus tíos por el profesor Dumbledore, quien lo lleva a ver a un antiguo profesor de Hogwarts que ya se ha jubilado, convenciéndolo de regresar a trabajar a su antiguo colegio. Tras ello, la trama inicia. El ministerio de magia ya no niega el regreso de Voldemort y ha reemplazado al Ministro de Magia. Con medidas de seguridad extremas, comienza el curso en Hogwarts y Harry, al no haberse planteado continuar estudiando Pociones (la materia de su acérrimo enemigo, el profesor Snape), carece de libro para su estudio; aunque de último momento se une a la clase, dado que ha cambiado de titular, ahora será del profesor Slughorn (el jubilado sacado del retiro), mientras que Snape dará la clase favorita de Harry (para beneplácito de ambos, seguramente). Entonces Harry obtiene un libro de segunda mano que tiene una serie de anotaciones que lo hacen sobresalir en la materia de pociones, más aun que la propia Hermione, quien siempre tiene excelentes notas. Ello, aunado a su pasado de enfrentamientos con Voldemort produce que sea considerado dentro del “club de las Eminencias” y pase a formar parte del círculo más cercano a Slughorn. El libro dice ser propiedad del “príncipe mestizo”.
Por su parte, el profesor Dumbledore comienza a darle clases particulares a Harry, las cuales se centran en el origen de Voldemort, comenzando con su madre y abuelos, los Gaunt, quienes eran descendientes de Salazar Slytherin, e igualmente sobre las circunstancias en que queda huérfano, alejado de la magia en un orfanato donde nadie se preocupa por él. Desde esos momentos el niño tiene episodios de sadismo. Así las cosas, llega a Hogwarts y se hace de una pandilla de quienes posteriormente se convertirán en sus seguidores. Nunca se conoce que tuviera novia o algo parecido, más bien estaba interesado en temas relacionados con la inmortalidad, consiguiendo encontrar el mecanismo idóneo: los horcruxes, a través de los cuales escondía parte de su alma para así, si era atacado, no podría morir, motivo por el cual sobrevivió al rebote de su maldición contra Harry 15 años antes.
De este modo, Dumbledore revela a Harry que el diario de Riddle destruido en el segundo libro, era uno de los siete horcruxes que creó Voldemort, y otro fue destruido por Dumbledore recientemente. De este modo, queda una copa que perteneció a Helga Hufflepuff, la serpiente que posee Voldemort, un guardapelo de Salazar Slytherin, y otro cuya forma se desconoce. Así las cosas, Dumbledore invita a Harry a ayudarlo a destruir uno más, en una cueva encantada donde hay un lago lleno de muertos que se reanimarán al contacto con el agua.
Harry y Dumbledore consiguen el Horcrux, sin embargo al momento de regresar al Colegio, Dumbledore es desarmado por Draco Malfoy, y posteriormente asesinado por Snape, quien se revela a sí mismo como el príncipe mestizo. Los seguidores de Voldemort escapan y Dumbledore es enterrado con bombo y platillo.
Tras percatarse de que el horcrux recuperado es falso, Harry decide no volver a Hogwarts, para ir a buscar los horcruxes con la ayuda de Ron y Hermione.
La historia termina así, en medio de una serie de enredos amorosos en que Harry se enamora de la hermana de Ron y Ron de Hermione.

Crítica

En realidad, el libro contiene muchas situaciones amorosas, pero la trama general hace que valga la pena, dada su complejidad y las pistas que se van esclareciendo con el transcurrir de la historia. No tiene un final real, sino sólo se queda en suspenso para dar paso al último libro.
Ello es lo común en las historias que transitan como previas hacia el gran final, Rowling emplea correctamente la regla de las trilogías (aunque Potter no sea una, encaja a la perfección) de que la parte previa al final sea un puente entre la enredadera de las historias previas y el final tan esperado, fue un logro, y lo consiguió.
Fue muy entretenido, y Rowling recuperó el terreno perdido en la narrativa del predecesor. No es el mejor de la serie, pero consigue el nivel que se espera de un libro de Potter. Muy bueno

La película: me están oyendo los ñoños

Es lamentable, pero la adaptación cinematográfica nuevamente a cargo de David Yates fue verdaderamente deplorable. Comenzando por mantener una fotografía obscura, que hace poco agradable el desarrollo de la trama, continuando por que el guión de Steve Kloves se centró principalmente en la historia de amor subyacente, y relegó al Príncipe mestizo a una historia secundaria, y a los horcruxes a un mero entretenimiento de veinte minutos. En realidad, esta película se pudo llamar Harry Potter y el hijo de Venus, o bien, Harry Potter en el embrollo amoroso de los 16 años.

Las escenas de amor se extienden durante insufribles dos horas y treinta minutos, y la verdadera trama queda relegada entre una batalla que no existió y un funeral que se omitió, y las interminables secuencias de adolescentes enamorados que le dan demasiada miel a la historia y le quitan el drama y la aventura vista en el texto de Rowling. Es, en resumen, una película tonta, carente de los temas tratados en el libro y más enfocada a los círculos amorosos y a la taquilla adolescente que la vio, que a perdurar como una buena adaptación de su libro base; verdaderamente, esta película se puede calificar con una sola palabra: una bazofia, pero no sólo eso, sino, como diría Homero Simpson: he visto muchas bazofias, pero esta es la mayor bazofia entre las bazofias, y para no sacar todo mi repertorio, me voy porque me están oyendo los ñoños.
Y para el que no haya entendido la analogía:

Mi valoración personal:

Del libro:
Calificación:
8
De la película:
Calificación:
3


domingo, 12 de enero de 2014

La guerra de Hart. Katzenbach con una historia diferente


John Katzenbach es un autor interesante. Consagrado sobre todo en el género de la novela de misterio (comúnmente conocida cono thriller) y con una larga trayectoria que incluye El Psicoanalista, La Sombra y El Hombre Equivocado, a las que me referiré posteriormente, presenta esta historia de tipo dramático que evoca películas como El Gran Escape, con el tono característico que la Segunda Guerra Mundial le puede dar a las historias.
La novela narra al teniente Raymond Thomas Hart, un norteamericano que debió truncar su carrera de Leyes a causa del inicio de la guerra. Enviado a combatir en Europa, es capturado por los alemanes y enviado al Stalag Luft 13, un campo de prisioneros de guerra.
Debido a su condición de claustrofobia, es imposible para él escapar a través de un túnel, y se mantiene alejado de los planes de escapar que tienen el resto de los internos. En cambio, mata el tiempo estudiando leyes.
Un día, llega al campo un aviador negro, igual norteamericano, pero desatando consigo el racismo de muchos de los internos. Un día, uno de sus principales detractores, aparece muerto en el baño.
Con un espíritu garantista, pese a que muchos consideran que Lyndford Scott (el negro) es culpable del asesinato, se decide instaurar un juicio en su contra, y como Hart es uno de los pocos con conocimientos legales en el campo, se le encomienda la defensa de Scott.
Hart se enfrenta a un callejón sin salida. Pese a que mucha de la evidencia que existe es circunstancial, es evidente que el juicio que se instauró tiene una encomienda parecida a la de los Juicios de Nühremberg, pareciera que el veredicto está decidido desde el inicio del juicio.
Poco a poco se va descubriendo que el juicio no es más que un parapeto que sirve de telón para algo más: la fuga planeada de varios de los prisioneros a través de un túnel que se sucederá precisamente el día del juicio. Hart consigue finalmente dar con el asesino, quien debido a su posición, es uno de los primeros en escapar del campo, mientras que Hart es enviado de regreso a casa debido a que un enfrentamiento le ha dejado en un estado de salud complicado. La historia concluye con la absolución de Scott, quien desde el principio había clamado por su inocencia.

Crítica:

Si se han leído dos o más historias de John Katzenbach, por lo general se advierte que muchas de ellas llevan el mismo esquema general. Ésta es la primera que considero diferente de todas ellas por cuestiones simples, pero fundamentales a la vez: está narrada durante la Segunda Guerra Mundial, un periodo de tiempo que varía enormemente con el presente o pasado “no tan lejano” que suele manejar este autor. Por su parte, la historia tiene la dosis exacta de drama legal e historia de misterio que constituye un cambio drástico en la forma de contar la historia. Aquí el villano ya no es un psicópata con todas sus letras, sino las circunstancias, la xenofobia, y finalmente el ánimo de tener un “chivo expiatorio” que sirva de parapeto para lograr la fuga. Scott es en realidad un daño colateral de la fuga.
Si he de decir algo de este libro es que me gustó. Me pareció entretenido, diferente de las obras que anteriormente había leído del autor y un drama legal bien estructurado, con la limitación que toda la historia tiene un sinsentido insoslayable: los alemanes ante tal situación habrían matado al negro sin miramientos (primero porque así lo imponía la Ley de Raza y segundo porque era culpable de asesinato).

La película: Se parece.


Como adaptación cinematográfica, la película es bastante fiel, aunque con las obvias limitaciones que implica adaptar un libro de seiscientas y pico de páginas, pero funciona correctamente al adaptar las partes más importantes de una historia bastante lograda, sin embargo tiene quizá una carga excesiva de temas relacionados con el honor y esas cosas, y eso no tiene reflejo en el libro base.
Por cuanto a las actuaciones, la verdad es que se llenaron de actores buenos (tampoco esperemos ver a Al Pacino o Anthony Hopkins), pero Bruce Willis es eficiente, la ambientación es correcta y por supuesto que la caracterización fue bastante buena. Con la limitación de la trama que ya fue expuesta en líneas que anteceden, la adaptación es buena, pero no excelente.
Mi valoración personal:
Del Libro:
Calificación:
8
De la película:
Calificación:

8

sábado, 11 de enero de 2014

Harry Potter y la orden del fénix: el bloqueo literario de J. K. Rowling.

En febrero de 2004 llegó al mundo hispano la quinta novela de Harry Potter, un monstruo de 893 páginas, el que sería el más largo de la serie.

La historia comienza con la perspectiva del anterior libro: Lord Voldemort ha regresado, pero sorprendentemente, no ha pasado nada todavía. Meses van y meses vienen y Voldemort no parece tener intención de iniciar abiertamente su matanza. Por su parte, para variar Harry está en casa de sus tíos sin saber nada sobre sus amigos. Una noche, se aparecen un par de dementores en Little Whinning, sitio ficticio ubicado en la provincia británica de Surrey donde los Dursley habitan. Harry se ve obligado a emplear la magia para salvar a su primo y a sí mismo, sin embargo, momentos más tarde llega una lechuza del Ministerio de Magia informándole que ha sido expulsado de Hogwarts.
Días más tarde, Harry concurre a una audiencia en el Ministerio de Magia, en la cual, tras ser defendido por el profesor Dumbledore, se le absuelve y se le reintegra al colegio. Harry se reúne con su padrino en el número 12 de Grimmauld Place, en donde conoce de una asociación secreta denominada la “Orden del Fénix”, conformada por quienes combaten a Voldemort.
En tales condiciones, y habiéndose echado al Ministerio de Magia encima por su descaro en la audiencia, Harry regresa a Hogwarts, donde lo espera una arpía de lo peor: la profesora Dolores Umbridge, quien trabaja para el Ministerio y niega que Voldemort haya regresado, y tiene la clara intención de desprestigiar a Dumbledore y a Harry, y con ayuda del Ministerio consigue de forma sistemática privar a Potter de todas y cada una de sus diversiones e intereses, y se convierte en Suma Inquisidora primero, y posteriormente logra la destitución de Dumbledore, para reemplazarlo en el puesto de Director del colegio.
Y mientras todo esto ocurre, en vista de que la nueva profesora no tiene ningún interés en enseñarles Defensa contra las Artes Oscuras, materia que supuestamente imparte, Harry organiza en secreto una asociación denominada “Ejército de Dumbledore” en la cual de manera autodidacta sus compañeros aprenden los hechizos que Umbridge ha prohibido para su enseñanza en el Colegio. Es precisamente la disolución de esta asociación lo que está íntimamente relacionado con la destitución de Albus Dumbledore de su cargo de Director.
Así las cosas, un buen día Harry tiene una visión, en la que su padrino está siendo torturado por Voldemort en un sitio que conoce por anteriores visiones y su reciente visita al Ministerio de Magia: el Departamento de Misterios (uy, qué misterioso, en serio, me pregunto qué pasará allí), así que, tomando en consideración que Harry tiene una serie de visiones que son reales, como una ocurrida en Navidad que involucraba al padre de Ron, decide ir en busca de su padrino, y escapa del colegio junto con sus amigos.
Cuando finalmente llega al lugar, no encuentra nada de lo que vio, pero sí una pequeña esfera con su nombre y el de Voldemort. Al tomarla, Harry descubre que fue llevado a una trampa tendida por Voldemort, en la cual lo que los seguidores de éste quieren es apoderarse de esa pequeña bola de cristal.

La batalla estalla en pleno departamento de misterios, y al final la esfera se rompe, pero a pesar de que los seguidores de Voldemort no consiguen su objetivo, Harry sufre una terrible pérdida: su padrino ha muerto en batalla. Al final, el mismísimo Voldemort se aparece en medio del lugar e intenta poseer a Harry, pero tras una lucha con Dumbledore, deberá escapar nuevamente, no sin antes ser visto por muchos de los empleados del Ministerio, incluido el propio Ministro de Magia.
Dumbledore revela a Harry que lo que había en esa bola de cristal era una profecía que decía que él sería el único que podría vencer al Señor Tenebroso (es decir, algo bastante mesiánico, y que ya había sido explotado antes por George Lucas en el primer episodio de La Guerra de las Galaxias, respecto de quien destruiría a los Sith y daría balance a la Fuerza, pero bueno, eso es otra historia). La historia termina así, con la restitución de Dumbledore a su antiguo puesto, la reivindicación de Harry y la destitución de Dolores Umbridge.
En realidad, la historia es bastante larga, pero al libro le sobraron muchísimas páginas. En un principio y hacia la mitad tedioso, el libro parece carecer del encanto que Rowling demostró en sus pasadas entregas, aunque al final logró remontar con un final agridulce (por fin ha logrado hacer finales donde no todo sea color de rosa, lo que es de agradecerse), pero su entrega carece de la talla que tenían La Piedra, La Cámara, El Prisionero y El Cáliz. Más suerte para la próxima, Jo.
Era de esperarse, toda vez que la autora demoró tres años en terminar esta entrega y muchos de hecho sospechaban lo que en realidad pasó, a Rowling le agarró su momento de bloqueo literario, la buena noticia es que no fue por mucho tiempo.

La película: tal para cual


No sé qué es peor: si un libro tedioso o una película que no logra sacar los elementos menos tediosos del libro a relucir. Comencemos por la fotografía: ya desde anteriores entradas, concretamente El Prisionero de Azkaban, la fotografía general de las películas del joven mago era cada vez más obscura, ello quizá funcionara en algunas escenas cargadas de efectos visuales, pero en realidad con esta película  se pasó el efecto y se convirtió algo molesto el ver una fotografía tan obscura y falta de vida.
Un cambio más a la dirección de Potter puso a David Yates al frente del proyecto, y ello no ayudó en mucho a que la historia fluyera más. Si bien es cierto había partes del libro que debían ser suprimidas, en realidad los cortes fueron excesivos y el guión se centró más en darle importancia a Dolores Umbridge que en dar énfasis al final de la historia y la explicación de la profecía, lo que constituye un claro detrimento a lo poco rescatable de la recesión literaria de J.K. Rowling.
Por otro lado la caracterización de los personajes no me gustó. En específico Dolores Umbridge es descrita como una mujer con cara de sapo, es decir, una mujer fea, que si bien tiene sus adornos de gatitos y esas cosas, es una mujer fea, y definitivamente la Dolores Umbridge mostrada en el metraje de David Yates, no cubre cabalmente con ese requisito (digo, tampoco es Carmen Electra, pero seamos honestos, hay mujeres más feas y que se parecen más a un sapo que ella)
En realidad, en comparación con su antecesora, ésta logra una nota superior, sólo por que se apega más al libro que adapta, pero seamos honestos, la supera sólo por que la anterior sólo puede ser calificada de bazofia.

Mi valoración personal:

Del libro:
Calificación:
7
De la película:
Calificación:

6

viernes, 10 de enero de 2014

El lector: intriga, un romance con un terrible secreto.


En la primavera de 2012 llegó a mis manos un libro de apenas doscientas páginas y cuya adaptación cinematográfica se hizo con un sinnúmero de nominaciones y varios premios de las principales academias de cine en todo el mundo.

Sinopsis

(Aviso: Esta sección puede contener información que quizá no quieras conocer ahora mismo, si es así, sáltala y continúa leyendo en la sección Crítica)
Bernhard Schlink, un abogado y escritor alemán nos narra la historia de Michael Berg, un adolescente de 15 años que se enferma de hepatitis. En los inicios de la enfermedad, cuando ésta comienza a mostrar síntomas, un día lluvioso de la Alemania Federal de 1958, sufre un episodio de vómito en un edificio al volver a casa. En ese momento, una de las habitantes del edificio llega, y ayuda a Michael a limpiarse y a llegar a casa sano y salvo. El muchacho pasa los siguientes tres meses en casa a causa de la enfermedad que lo aqueja.
Pasada su enfermedad, Michael regresa a agradecer a la mujer su ayuda en aquél momento. En ese encuentro, la mujer, cuyo nombre es Hanna, descubre a Michael espiándola mientras se cambia, puesto que él se siente atraído hacia ella. Michael sale corriendo tras ser descubierto, pero días más tarde regresa al lugar, donde Hanna le pide que le ayude a recoger carbón. Cuando se percata de que se Michael se ha ensuciado con el carbón, Hanna le ofrece un baño y lavarle la ropa. Allí comienza un idilio que durará unos meses, con una rutina interesante: Hanna y Michael tienen relaciones sexuales, pero previamente ella le pide a él que le lea algún pasaje de sus libros del colegio.
El idilio tiene particularidades interesantes: pese a su constante encuentro físico, Hanna es muy reservada emocionalmente, y se muestra algo fría (más de lo que suelen ser los alemanes). La rutina de tener sexo tras la lectura se hace constante siempre que Michael regresa de la escuela y Hanna de su trabajo como verificadora de boletos en el tranvía.
Un buen día, Hanna desaparece sin dejar el menor rastro. A Michael le afecta un poco, pero logra superarlo con el tiempo.
Siete años más tarde, Michael es ahora un estudiante de la carrera de Derecho, y es llevado a presenciar un juicio en contra de varias mujeres que servían de guardias en Auschwitz y que habían permitido que muchas mujeres murieran en el incendio de una iglesia, al no dejarlas salir.
Una de las juzgadas es precisamente Hanna, quien debido a su intención de aceptar los crímenes que le son imputados, es rápidamente colocada como la que había ordenado todo lo sucedido, es decir, que el resto de las juzgadas seguían sus órdenes. El problema es que Hanna es analfabeta, sin embargo, en aras de ocultar su condición, reconoce los documentos que se le atribuyen, y consigue así una sentencia por cadena perpetua. De igual forma, en el juicio se descubre que Hanna seleccionaba a las prisioneras más débiles para que les leyera en voz alta; y después de eso las enviaba a una muerte segura en la cámara de gas.
Así, pasan los años, y un buen día, Michael, ya crecido y con una hija producto de un naufragado matrimonio, decide grabar cintas de lecturas de diversos libros de literatura clásica, y enviarlos a la prisión donde Hanna se encuentra recluida. De este modo, Hanna consigue, de forma autodidacta, aprender a leer y escribir. Michael es testigo de su progreso, pero rehúsa contestar a Hanna con algo más que con las grabaciones. Finalmente, un día recibe una llamada comunicándole que Hanna será puesta en libertad tras 18 años, y dado que es la única persona que se ha puesto en contacto con ella, de él será la tortuosa tarea de encontrarle casa y trabajo.
Michael prepara todo para la liberación de Hanna, e incluso la visita días antes de que se suceda su liberación, pero justo un día antes de que ello ocurra, Hanna se suicida. Michael queda obviamente devastado; y se entera de que Hanna había dejado alguna clase de testamento, en el cual pide que sus ahorros sean donados a la única superviviente del incendio de la iglesia. Tras tratar de entregárselo, la mujer se rehúsa, pero accede a que sea donado a una organización judía que luche contra el analfabetismo.
De vuelta a Alemania, Michael visita la tumba de Hanna por única vez.

Crítica

La historia que plantea Schlink es por demás interesante. En primer lugar se trata de la historia de la Alemania tras un período que sus habitantes quisieran olvidar por completo, los horrores y atrocidades vividas en el período de 1939 a 1945 son innumerables. De este modo Schlink nos pone el tablero, y las piezas con magistral simplicidad, puesto que no se complica con descripciones demasiado detalladas, y narra con fluidez y maestría una historia con giros y secretos que se conjugan de una manera que es pocas veces vista.
La trama es madura, con su toque de sexo, historia verdadera, ficción y drama legal que atrapará a muchos lectores y, en mi opinión es una brillante obra de ficción que pudo ser realidad, y que en ello recae su mérito, definitivamente el autor tuvo un genio enorme al escribirla y más al idearla, la historia vale la pena, se mire por donde se mire, y se lee en poco tiempo, lo que hará que los lectores más perezosos la puedan terminar en poco tiempo. Muy buena.

La película: Inmejorable.


Las adaptaciones cinematográficas tienen un estándar que cubrir, y se trata obviamente de la obra que les dio base. Esta película cuenta con actores de primera talla, Kate Winslet como Hanna, Ralph Fiennes como Michael adulto, David Kross como Michael adolescente, entre otras interesantes como Bruno Ganz (quien interpretara magistralmente al Führer en La Caída) en el papel de un profesor de Michael durante el juicio, hacen una suma de gran interés.
Las actuaciones simplemente están sublimes. Kate Winslet se lleva el óscar (literalmente) por esta película, y el resto del elenco lo hace estupendamente. La escenografía y caracterización son tan buenas que se logra distinguir correctamente los saltos temporales de la historia; aunado a una edición bastante lograda, en donde las similitudes con el libro son tan marcadas y profundas, que es poco lo que se queda fuera de la adaptación.
Definitivamente esta película es una de las mejores adaptaciones cinematográficas que he visto, y me atrevo a decir que una de las mejores películas también. Simplemente, excelente.

Mi valoración personal:

Del libro:
Calificación:
9.5


De la película:
Calificación:
9

jueves, 9 de enero de 2014

Harry Potter y el cáliz de fuego: del encanto literario al desencanto cinematográfico.

El verano de 2003 llegó a mis manos –por fin- el cuarto libro de la serie Harry Potter, que había sido publicado en el año 2000. Este libro inauguraba los libros “gordos” de la serie, con 630 páginas, sería difícil de olvidar.

La trama de este libro tenía un nuevo tono, más siniestro y oscuro que sus predecesores. Harry Potter acude e los mundiales de quidditch, en donde ocurren sucesos extraños. Tras el partido final, el emplazamiento donde se encuentra el estadio se ve asediado por sujetos con capas y máscaras; asediando gente y torturándola. Tras la aparición de la marca tenebrosa, símbolo del perenne Lord Voldemort, la situación se apacigua.
Días después, Harry regresa a Hogwarts, donde se anuncia que ese año se sucederá el “Torneo de los Tres Magos”, una competición entre tres colegios cuya sede será el propio castillo. Para elegir a los tres magos, se utilizará un objeto mágico conocido como el Cáliz de Fuego, el cual escogerá a uno – y sólo uno – de los participantes de cada colegio. La regla será además que sólo los mayores de 17 años puedan competir en el torneo.
Eso deja fuera a Harry Potter de la competencia, al menos, en apariencia; porque de un modo inexplicable, su nombre aparece en el Cáliz, y es seleccionado, aunque el campeón de Hogwarts es Cedric Diggory (en realidad, es cierto que el auténtico campeón es Cedric Diggory, Harry es más bien un “colado” en el torneo).
Con cuatro campeones, y sin que Harry haya hecho absolutamente nada para que su nombre apareciera en el Cáliz, la sospecha es que alguien intenta colarlo en el torneo. Ello, aunado a que Voldemort (para variar, y reitero que cualquier parecido con Salinas de Gortari es pura coincidencia) parece estar moviendo los hilos y ganando más fuerza, las pruebas del torneo comienzan. Harry se enfrenta a dragones, sirenas y toda clase de situaciones (incluida la necesidad de conseguir pareja para un baile), Harry llega hasta el final del torneo. Cuando la tercera prueba termina y Harry empata con Cedric como campeones del torneo, dando la victoria a Hogwarts, algo sucede. Harry es inmediatamente transportado a un cementerio donde se encuentra la tumba de un tal Tom Riddle. De entre las sombras surge un resplandor verde, y Cedric Diggory cae muerto al lado de Harry. Aparece Peter Pettigrew, el fugitivo del libro anterior, que toma la sangre de Harry para una poción de la que emerge Lord Voldemort resucitado.
Harry logra escapar de Voldemort tras un evento en el que las varitas de ambos se conectaron y Harry pudo ver un espectro de sus padres salir de la varita de Voldemort. Una vez más, Harry escapa (Voldemort 0-4 Harry) y logra regresar al colegio. Allí, se desenmascara al nuevo profesor y ex auror Ojoloco Moody como un seguidor de Voldemort que puso el nombre de Harry en el cáliz. Tras una discusión acalorada con el Ministro de Magia, Dumbledore, el director de Hogwarts, se distancia del ministerio, y el libro termina con negras perspectivas ante el regreso de Voldemort.
Rowling logra dar un giro a su forma de escribir. Va del Sherlok Holmes mágico (que sigue utilizando) a mostrar elementos más del estilo Indiana Jones, de aventura mezclada con ese suspenso etéreo que infunde Voldemort. El Libro vale cada una de las 600 páginas que contiene, sin ser aburrido o cansado en algún punto. Pese a mantener elementos clásicos desde el inicio de la historia, da una nueva perspectiva que, en mi opinión, estuvo bastante bien lograda.

La película: sólo se salvan los dragones (y Emma Watson, por supuesto)


Por dónde empezar. El pecado capital de la saga cinematográfica de Harry Potter  fue cambiar de director cada dos por tres, y este es quizá el cambio menos afortunado de su historia.
Mike Newell sucedió a Alfonso Cuarón como director de Harry Potter en una película que habría de estrenarse en 2005, y con ello pasar a competir con Star Wars Episodio III: La Venganza de los Sith, con la presión mercadológica que ello supone, dado que Star Wars entregaría lo que sería quizá la más esperada de sus cintas.
A todos aquellos que digan que esta película es buena, les pido algo: dejen de lado el tema de los dragones y díganme, ¿qué hay de rescatable en la película? La respuesta es, lisa y llanamente: nada. Unos mundiales de quidditch que daban para más, una marca tenebrosa bastante oscura y una serie de cambios garrafales en los que se incluye, cambiar al autor de uno de los logros de Harry en la segunda prueba del torneo y la eliminación total del contenido del laberinto de la tercera prueba, son cambios que, uno tras otro se ven y pesan de una forma insoslayable.
El único rubro que resaltó fue la secuencia de los dragones en la primera prueba. Muy bien lograda en efectos visuales, pero poca cosa más, que consiste en su mayor parte en la revelación de Hermione Granger como una muchacha guapísima, si se me permite decirlo, ya no la sabelotodo imparable con el pelo enmarañado, sino una verdadera belleza, Emma Watson le fue como anillo al dedo al personaje en este punto de la historia.
En realidad, la película me pareció bofa, a la que le faltaron elementos clave del libro y mostrar más el misterio y los giros del libro, centrándose demasiado en la trama del torneo de los tres magos. En resumen, la película es una bazofia.
Mi calificación personal:
Del libro:
Calificación:
8

De la película:
Calificación:
5

miércoles, 8 de enero de 2014

Harry Potter y el Prisionero de Azkaban: la favorita de muchos.


En 1999, J.K. Rowling escribió la tercera parte de su mundo mágico. Hasta entonces, el más largo de la serie, aunque no por mucho tiempo. En el invierno de 2002, el libro llegó a mis manos, tras haber leído sus dos predecesores.
La historia inicia con la revelación: Sirius Black, un terrible asesino, aliado del salinista innombrable ha escapado de Azkaban. Por otra parte, tras una confrontación con sus tíos, Harry Potter ha escapado y vuelto al mundo mágico de la forma más descabellada posible: a bordo de un autobús invisible. Con esos datos, la trama inicia con el tercer curso de Potter en Hogwarts y las extrañas medidas de seguridad que se han impuesto al castillo. Los guardias de Azkaban, unas criaturas denominadas “Dementores” aguardan las entradas del colegio y crean un efecto nocivo en el protagonista más que en cualquier otro personaje de la historia. La explicación: el fantasma del pasado de Potter, por su encuentro temprano con Voldemort en el asesinato de sus padres ocurrido doce años antes, hace a Harry un sujeto hipersensible a los dementores.
Con la ayuda de un nuevo personaje, el profesor Lupin, Harry aprende a controlar a los dementores, pero al tiempo descubre un terrible secreto: Sirius Black vendió a Lily y James Potter (sus padres) a Voldemort, dado que era su amigo y guardián secreto del lugar donde habitaban, revelando así su paradero para que Lord Voldemort les diera caza; incluso, Black es de hecho, el padrino de Harry Potter.
Tras un par de fallidos intentos de Black de entrar al castillo de Hogwarts, la rata de Ron Weasley desaparece misteriosamente, y un buen día, esta aparece, aunque en el acto, un perro negro ataca al propietario de la rata y lo arrastra a un lugar secreto. Una vez allí, los protagonistas se darán cuenta que el perro no es perro (es Sirius Black) y la rata no es rata (es un tal Peter Pettigrew, quien se creía muerto desde hace doce años, asesinado por Black) También se descubre que fue Peter quien vendió a los padres de Harry a Voldemort, dado que en el último momento él era el guardián secreto.
Con esa información, Harry se decide a entregar a Pettigrew a los dementores, pero justo en medio del viaje, el profesor Lupin (quien reveló varios de los secretos descritos en el párrafo precedente) se desvela a sí mismo como hombre lobo y da la casualidad (uy, qué casualidad) que es luna llena, y se transforma; por lo que Pettigrew logra escapar. Los dementores atrapan a Black, pero antes de que le extraigan el alma como castigo final, Harry, con ayuda de un viaje en el tiempo con su amiga Hermione (no es tan interesante como suena, aquí no había un DeLorean volador, sino un artefacto denominado giratiempo), logra liberar a Black y éste consigue escapar.
La trama termina así, nuevamente con un “todos felices y contentos”, pero por tercera vez la fórmula del Sherlock Holmes mágico funcionó. Rowling entregó una historia llena de intriga, en la que las páginas pasan volando, por la avidez que se infunde en el lector de continuar hasta el final, con la característica narrativa de Rowling, entrega una obra (un poco) más madura que sus predecesoras y que (para variar un poco) no contempla el regreso de Voldemort en un futuro cercano, cambiando de villano principal, y dando un giro espectacular hacia el final de la historia.

La película: La última que valió la pena, al menos hasta 2010

Un cambio interesante en la dirección de la adaptación cinematográfica hizo a mi compatriota, Alfonso Cuarón, ganador del Óscar al Mejor Director en 2014, convertirse en el director de la tercera entrega de Harry Potter. Ya reconocido anteriormente, Cuarón dio cambios interesantes en la decoración, vestuario y personificación. Esta entrega contó también con el cambio del actor que interpreta al profesor Dumbledore, dado que el anterior, Richard Harris, falleció en 2002, poco después del estreno de la segunda cinta.
Ello llevó a que Michael Gambon asumiera el puesto de director de Hogwarts, y, sin mayores cambios de elenco, aunque sí de fotografía y de escenificación, se llevara una película a la altura de la madurez demostrada en el tercer libro de Rowling.

Los efectos visuales fueron impresionantes, sobre todo en la escena final con los dementores, y ya no parecen más sacados de una consola de videojuegos, sino verdaderos efectos visuales, hechos magistralmente por la empresa Industrial Light and Magic (la misma que hizo lo propio para las películas de La Guerra de las Galaxias).
En general, para mí, y no por haber sido dirigida por un mexicano, la película es la mejor de la serie Harry Potter. En menos tiempo (2 horas 21 minutos, en comparación con las 2 horas 40 minutos de La Cámara de los Secretos y La Piedra Filosofal), logró adaptar casi a la perfección la historia de Rowling, añadiendo elementos nuevos e interesantes, una película visualmente mejor que sus predecesoras.


Mi valoración personal

Del libro:
Calificación:
9

De la película:
Calificación:
9