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viernes, 17 de enero de 2014

Harry Potter y las reliquias de la muerte: el final es bueno, pero no magnífico


Verano de 2007. Dos años después del trágico final del sexto libro, Rowling presentó el último, llamado en inglés Harry Potter and the Deathly Hallows. A pesar de que su publicación en español se sucedería en febrero del año siguiente, me decidí a repetir la proeza del libro anterior, y lo leí en inglés.
Definitivamente, este es el libro más esperado de la serie, y puedo decir que no decepcionó en absoluto. Más largo que su antecesor, pero no tanto como La orden, Rowling nos presenta un texto más maduro, con giros más calculados y donde todo lo que se vio en las entregas anteriores, encaja de un modo excelente.

Sinopsis

(Advertencia: esta sección puede contener información que, si vas a leer el libro, tal vez no quieras saber ahora, si es así, sáltala y reanuda tu lectura en a la sección Crítica)
Harry Potter sale de casa de sus tíos a sabiendas de que no volverá a vivir con ellos, rompiendo el encantamiento que lo mantiene a salvo. Con ello inicia una aventura diferente, donde, si bien se reúne nuevamente con sus amigos Ron y Hermione, allí reciben la herencia que Dumbledore les dejó: la primera snitch que atrapó a Harry, un desiluminador a Ron y una copia de “Los cuentos de Beedle el Bardo” (la referencia Shakespeareana es velada) para Hermione, sin embargo, la tranquilidad dura poco, ya que en un momento inesperado, Voldemort toma el control del Ministerio de Magia. Harry logra escapar y se refugia en la casa de su padrino, que ahora ha pasado a ser de él. Allí, planea la destrucción de los Horcruxes, comenzando por el guardapelo, que tras una investigación eficaz, descubre está en manos de Dolores Umbridge (Pobre mujer, ya déjenla en paz, tal vez sólo quería hacer amigos). Tras una incursión al Ministerio de Magia, con ayuda de la conocida Poción Multijugos, Harry logra hacerse con el relicario, no obstante es imposible destruirlo, y como él y sus amigos comprobarán, tiene poderes ocultos, como intentar poseer a quien lo tenga. De este modo la historia se estanca un poco, con Harry apartado del mundo mágico y sin tener un objetivo claro, un buen día Ron se harta y se separa del grupo.

Harry y Hermione van a visitar el Valle de Godric (el pueblo donde Harry nació), y visitan la tumba de sus padres, pero son atacados por Lord Voldemort y obligados a desaparecerse del lugar sin conseguir muchas pistas. No obstante, obtienen un libro llamado “vida y mentiras de Albus Dumbledore”, una extensa biografía del finado profesor, donde se revela que fue amigo del mago tenebroso Grindelwald, al que años más tarde venció. Por otro lado, un símbolo pareciera estarlos persiguiendo: aparece en unas lápidas del cementerio del Valle de Godric, en el libro que Dumbledore le dejó a Hermione, y en una carta firmada por Dumbledore que aparece en el libro de “Vida y mentiras de Albus Dumbledore”, en el texto también se revela que tenía una hermana muy enferma que, en una discusión con su entonces amigo Grindelwald, terminó muerta.
Tras el lío en el Valle de Godric, Ron regresa con el grupo y consiguen destruir el guardapelo, ya que alguien les facilita la espada de Gryffindor. Harry se entera entonces sobre unos objetos denominados las “reliquias de la muerte”, los que, según la leyenda, hacen a su poseedor, “Señor de la Muerte”, consistentes en la varita de saúco, la piedra de la resurrección y la capa de invisibilidad. La última de las reliquias está en poder de Potter, lo que deduce desde un inicio.
Así las cosas, son capturados por seguidores de Voldemort y enviados a la mansión de los Malfoy, de donde logran escapar gracias a Dobby, el elfo doméstico, quien muere en la movida de rescatar a Potter y sus amigos.
Durante el rescate, Harry logra liberar al fabricante de varitas y un duende que habían sido capturados por Voldemort. Tras interrogar al duende, Harry se entera de dónde se encuentra otro de los horcruxes, la copa de Hufflepuff se encuentra en el banco mágico. Por otro lado Harry sabe que Voldemort consiguió ya la varita de Saúco, que según la leyenda, es la más poderosa del mundo. Así, emprende una incursión al banco mágico, del que logra sacar la copa de Hufflepuff, pero pierde la espada de Gryffindor, quedando así, imposibilitado para destruir la copa. Pero ello no importa, dado que Voldemort al fin sabe que están destruyendo los horcruxes, y se dispone a sacarlos todos de sus escondites, lo que revela a Harry la ubicación del último: se encuentra en Hogwarts, que ahora dirige Snape. Tras lograr penetrar en el lugar y conseguir que Snape huya, Harry busca con desesperación mientras una sangrienta batalla se libra en el castillo. Finalmente encuentra la diadema de Ravenclaw, y consigue destruirla mientras Ron y Hermione destruyen la copa. Así las cosas, Voldemort decide matar a Snape, debido a que, según él, fue Snape quien logró vencer a Dumbledore, y mientras no muera, la varita de Saúco no pertenecerá realmente a Voldemort.
En el último momento, Snape revela a Harry varios secretos: siempre amó a su madre, Dumbledore le pidió que lo matara y Harry es el último Horcrux, motivo por el cual se pueda meter en la cabeza de Voldemort, por lo tanto debe morir para poder hacer a Voldemort vencible.
Harry acude con Voldemort y éste dispara a matar. Pero Harry (como es lógico, es el buenazo de la historia) no muere, sino que va al limbo donde se deshace del pedazo de alma de Voldemort que habitaba en él, y después de una conversación con Dumbledore, Harry regresa al mundo real y se hace pasar por muerto hasta que el momento es oportuno y… logra matar a Voldemort (como era obvio).

Crítica

Así termina la historia de Harry Potter, y esta historia nos demuestra la madurez literaria que han alcanzado los libros de J. K. Rowling, al introducir elementos nuevos, giros dramáticos y una historia bastante bien configurada. Pero no todo es miel sobre hojuelas. Éste último libro también tiene el defecto de que, al haber sido tan esperado por el público, muchas ideas rondaron sobre lo que sería el final, muchas de las cuales crearon escenarios que sonaban asombrosos, pero que al final se quedaron en el tintero de Rowling.
En efecto, si bien la batalla de Hogwarts era algo más que obvio, algunos esperábamos que la historia fluyera más y quizá recopilara elementos viejos como el espejo de Oesed o el giratiempo. Ello no ocurrió, y deja con un sabor de boca algo extraño en el final, donde, hay un logro espectacular en su narrativa, pero en las primeras seiscientas páginas del libro resulta algo lenta la historia que se narra. Ello no la exime de ser un buen final, y un logro verdadero para Rowling, quien diez años después de su primera entrega, logra cerrar correctamente su historia.

La película: al fin algo decente, en parte.


A partir de la tonta película que se entregó en 2009, Harry Potter mantuvo al mismo director, David Yates, y la productora decidió, para hacer más dinero, dividir el séptimo libro en dos entregas. Yo nunca estuve de acuerdo, porque en mi opinión, en una sola película de dos horas y fracción (tres como mucho) puede resumirse un libro de hasta mil páginas, siempre que se sepa dónde y cómo cortar.
La primera parte sirvió como una presentación de circunstancias y muestra todo lo que ocurre hasta la mansión de los Malfoy. Es de notar que (por primera vez en seis años, por fin) se consigue adaptar con mayor fidelidad el libro base, sin convertir las tramas secundarias en primarias ni hacer grandes omisiones, por fin lo que muchos queremos ver: una adaptación de lo que leímos, no la interpretación marihuana del director. Fue bueno, pero no llega a notable, debido al corte que se materializa y que la primera parte no llega a un fin concreto, definitivamente, se hizo para vender más.
Valoración sobre la primera parte:
Calificación:
8
La segunda parte tuvo más acción: lo que muchos esperábamos ver, el derroche de efectos visuales que una película de Potter supone. Y con ello la batalla de Hogwarts. Con una duración de poco más de dos horas, se convierte en la más corta de la serie, pero es lógico, sólo le dejaron unas doscientas páginas a adaptar. Reitero, la película es visualmente exquisita, pero hay momentos en que siento el guión totalmente forzado, Voldemort es, con perdón de la expresión, bastante pendejo si quieren mi opinión. Y no es la actuación de Ralph Fiennes lo que lo hace así, sino el defecto en la dirección y el guión. Lamentable.
Pero ello no significa que la película tenga visualmente un efecto sobre el espectador, que se haya detallado correctamente y que el director se dejó de tonterías y creó una masacre siniestra. Muy plausible.
Valoración sobre la segunda parte:
Calificación:
9

Mi valoración personal:

Del libro:
Calificación:
9

De la película (promedio de las valoraciones antes vistas):
Calificación:
8.5

lunes, 13 de enero de 2014

Harry Potter y el príncipe mestizo: Los orígenes

En 2005 todos los ojos se centraron en la nueva entrega de J. K. Rowling, que constituiría el penúltimo libro de la serie y, por ende, la tensión tras el interesante final de su 
predecesora aumentaría hasta el límite. Fue la primera novela de Potter que no pude resistir la tentación de leerla antes que nadie, y por lo tanto, la leí en inglés.

Sinopsis

(Aviso: Esta sección puede contener cosas que quizá no quieras saber ahora, si es así, sáltala y continúa en la sección crítica)
Harry Potter es recogido de la casa de sus tíos por el profesor Dumbledore, quien lo lleva a ver a un antiguo profesor de Hogwarts que ya se ha jubilado, convenciéndolo de regresar a trabajar a su antiguo colegio. Tras ello, la trama inicia. El ministerio de magia ya no niega el regreso de Voldemort y ha reemplazado al Ministro de Magia. Con medidas de seguridad extremas, comienza el curso en Hogwarts y Harry, al no haberse planteado continuar estudiando Pociones (la materia de su acérrimo enemigo, el profesor Snape), carece de libro para su estudio; aunque de último momento se une a la clase, dado que ha cambiado de titular, ahora será del profesor Slughorn (el jubilado sacado del retiro), mientras que Snape dará la clase favorita de Harry (para beneplácito de ambos, seguramente). Entonces Harry obtiene un libro de segunda mano que tiene una serie de anotaciones que lo hacen sobresalir en la materia de pociones, más aun que la propia Hermione, quien siempre tiene excelentes notas. Ello, aunado a su pasado de enfrentamientos con Voldemort produce que sea considerado dentro del “club de las Eminencias” y pase a formar parte del círculo más cercano a Slughorn. El libro dice ser propiedad del “príncipe mestizo”.
Por su parte, el profesor Dumbledore comienza a darle clases particulares a Harry, las cuales se centran en el origen de Voldemort, comenzando con su madre y abuelos, los Gaunt, quienes eran descendientes de Salazar Slytherin, e igualmente sobre las circunstancias en que queda huérfano, alejado de la magia en un orfanato donde nadie se preocupa por él. Desde esos momentos el niño tiene episodios de sadismo. Así las cosas, llega a Hogwarts y se hace de una pandilla de quienes posteriormente se convertirán en sus seguidores. Nunca se conoce que tuviera novia o algo parecido, más bien estaba interesado en temas relacionados con la inmortalidad, consiguiendo encontrar el mecanismo idóneo: los horcruxes, a través de los cuales escondía parte de su alma para así, si era atacado, no podría morir, motivo por el cual sobrevivió al rebote de su maldición contra Harry 15 años antes.
De este modo, Dumbledore revela a Harry que el diario de Riddle destruido en el segundo libro, era uno de los siete horcruxes que creó Voldemort, y otro fue destruido por Dumbledore recientemente. De este modo, queda una copa que perteneció a Helga Hufflepuff, la serpiente que posee Voldemort, un guardapelo de Salazar Slytherin, y otro cuya forma se desconoce. Así las cosas, Dumbledore invita a Harry a ayudarlo a destruir uno más, en una cueva encantada donde hay un lago lleno de muertos que se reanimarán al contacto con el agua.
Harry y Dumbledore consiguen el Horcrux, sin embargo al momento de regresar al Colegio, Dumbledore es desarmado por Draco Malfoy, y posteriormente asesinado por Snape, quien se revela a sí mismo como el príncipe mestizo. Los seguidores de Voldemort escapan y Dumbledore es enterrado con bombo y platillo.
Tras percatarse de que el horcrux recuperado es falso, Harry decide no volver a Hogwarts, para ir a buscar los horcruxes con la ayuda de Ron y Hermione.
La historia termina así, en medio de una serie de enredos amorosos en que Harry se enamora de la hermana de Ron y Ron de Hermione.

Crítica

En realidad, el libro contiene muchas situaciones amorosas, pero la trama general hace que valga la pena, dada su complejidad y las pistas que se van esclareciendo con el transcurrir de la historia. No tiene un final real, sino sólo se queda en suspenso para dar paso al último libro.
Ello es lo común en las historias que transitan como previas hacia el gran final, Rowling emplea correctamente la regla de las trilogías (aunque Potter no sea una, encaja a la perfección) de que la parte previa al final sea un puente entre la enredadera de las historias previas y el final tan esperado, fue un logro, y lo consiguió.
Fue muy entretenido, y Rowling recuperó el terreno perdido en la narrativa del predecesor. No es el mejor de la serie, pero consigue el nivel que se espera de un libro de Potter. Muy bueno

La película: me están oyendo los ñoños

Es lamentable, pero la adaptación cinematográfica nuevamente a cargo de David Yates fue verdaderamente deplorable. Comenzando por mantener una fotografía obscura, que hace poco agradable el desarrollo de la trama, continuando por que el guión de Steve Kloves se centró principalmente en la historia de amor subyacente, y relegó al Príncipe mestizo a una historia secundaria, y a los horcruxes a un mero entretenimiento de veinte minutos. En realidad, esta película se pudo llamar Harry Potter y el hijo de Venus, o bien, Harry Potter en el embrollo amoroso de los 16 años.

Las escenas de amor se extienden durante insufribles dos horas y treinta minutos, y la verdadera trama queda relegada entre una batalla que no existió y un funeral que se omitió, y las interminables secuencias de adolescentes enamorados que le dan demasiada miel a la historia y le quitan el drama y la aventura vista en el texto de Rowling. Es, en resumen, una película tonta, carente de los temas tratados en el libro y más enfocada a los círculos amorosos y a la taquilla adolescente que la vio, que a perdurar como una buena adaptación de su libro base; verdaderamente, esta película se puede calificar con una sola palabra: una bazofia, pero no sólo eso, sino, como diría Homero Simpson: he visto muchas bazofias, pero esta es la mayor bazofia entre las bazofias, y para no sacar todo mi repertorio, me voy porque me están oyendo los ñoños.
Y para el que no haya entendido la analogía:

Mi valoración personal:

Del libro:
Calificación:
8
De la película:
Calificación:
3


sábado, 11 de enero de 2014

Harry Potter y la orden del fénix: el bloqueo literario de J. K. Rowling.

En febrero de 2004 llegó al mundo hispano la quinta novela de Harry Potter, un monstruo de 893 páginas, el que sería el más largo de la serie.

La historia comienza con la perspectiva del anterior libro: Lord Voldemort ha regresado, pero sorprendentemente, no ha pasado nada todavía. Meses van y meses vienen y Voldemort no parece tener intención de iniciar abiertamente su matanza. Por su parte, para variar Harry está en casa de sus tíos sin saber nada sobre sus amigos. Una noche, se aparecen un par de dementores en Little Whinning, sitio ficticio ubicado en la provincia británica de Surrey donde los Dursley habitan. Harry se ve obligado a emplear la magia para salvar a su primo y a sí mismo, sin embargo, momentos más tarde llega una lechuza del Ministerio de Magia informándole que ha sido expulsado de Hogwarts.
Días más tarde, Harry concurre a una audiencia en el Ministerio de Magia, en la cual, tras ser defendido por el profesor Dumbledore, se le absuelve y se le reintegra al colegio. Harry se reúne con su padrino en el número 12 de Grimmauld Place, en donde conoce de una asociación secreta denominada la “Orden del Fénix”, conformada por quienes combaten a Voldemort.
En tales condiciones, y habiéndose echado al Ministerio de Magia encima por su descaro en la audiencia, Harry regresa a Hogwarts, donde lo espera una arpía de lo peor: la profesora Dolores Umbridge, quien trabaja para el Ministerio y niega que Voldemort haya regresado, y tiene la clara intención de desprestigiar a Dumbledore y a Harry, y con ayuda del Ministerio consigue de forma sistemática privar a Potter de todas y cada una de sus diversiones e intereses, y se convierte en Suma Inquisidora primero, y posteriormente logra la destitución de Dumbledore, para reemplazarlo en el puesto de Director del colegio.
Y mientras todo esto ocurre, en vista de que la nueva profesora no tiene ningún interés en enseñarles Defensa contra las Artes Oscuras, materia que supuestamente imparte, Harry organiza en secreto una asociación denominada “Ejército de Dumbledore” en la cual de manera autodidacta sus compañeros aprenden los hechizos que Umbridge ha prohibido para su enseñanza en el Colegio. Es precisamente la disolución de esta asociación lo que está íntimamente relacionado con la destitución de Albus Dumbledore de su cargo de Director.
Así las cosas, un buen día Harry tiene una visión, en la que su padrino está siendo torturado por Voldemort en un sitio que conoce por anteriores visiones y su reciente visita al Ministerio de Magia: el Departamento de Misterios (uy, qué misterioso, en serio, me pregunto qué pasará allí), así que, tomando en consideración que Harry tiene una serie de visiones que son reales, como una ocurrida en Navidad que involucraba al padre de Ron, decide ir en busca de su padrino, y escapa del colegio junto con sus amigos.
Cuando finalmente llega al lugar, no encuentra nada de lo que vio, pero sí una pequeña esfera con su nombre y el de Voldemort. Al tomarla, Harry descubre que fue llevado a una trampa tendida por Voldemort, en la cual lo que los seguidores de éste quieren es apoderarse de esa pequeña bola de cristal.

La batalla estalla en pleno departamento de misterios, y al final la esfera se rompe, pero a pesar de que los seguidores de Voldemort no consiguen su objetivo, Harry sufre una terrible pérdida: su padrino ha muerto en batalla. Al final, el mismísimo Voldemort se aparece en medio del lugar e intenta poseer a Harry, pero tras una lucha con Dumbledore, deberá escapar nuevamente, no sin antes ser visto por muchos de los empleados del Ministerio, incluido el propio Ministro de Magia.
Dumbledore revela a Harry que lo que había en esa bola de cristal era una profecía que decía que él sería el único que podría vencer al Señor Tenebroso (es decir, algo bastante mesiánico, y que ya había sido explotado antes por George Lucas en el primer episodio de La Guerra de las Galaxias, respecto de quien destruiría a los Sith y daría balance a la Fuerza, pero bueno, eso es otra historia). La historia termina así, con la restitución de Dumbledore a su antiguo puesto, la reivindicación de Harry y la destitución de Dolores Umbridge.
En realidad, la historia es bastante larga, pero al libro le sobraron muchísimas páginas. En un principio y hacia la mitad tedioso, el libro parece carecer del encanto que Rowling demostró en sus pasadas entregas, aunque al final logró remontar con un final agridulce (por fin ha logrado hacer finales donde no todo sea color de rosa, lo que es de agradecerse), pero su entrega carece de la talla que tenían La Piedra, La Cámara, El Prisionero y El Cáliz. Más suerte para la próxima, Jo.
Era de esperarse, toda vez que la autora demoró tres años en terminar esta entrega y muchos de hecho sospechaban lo que en realidad pasó, a Rowling le agarró su momento de bloqueo literario, la buena noticia es que no fue por mucho tiempo.

La película: tal para cual


No sé qué es peor: si un libro tedioso o una película que no logra sacar los elementos menos tediosos del libro a relucir. Comencemos por la fotografía: ya desde anteriores entradas, concretamente El Prisionero de Azkaban, la fotografía general de las películas del joven mago era cada vez más obscura, ello quizá funcionara en algunas escenas cargadas de efectos visuales, pero en realidad con esta película  se pasó el efecto y se convirtió algo molesto el ver una fotografía tan obscura y falta de vida.
Un cambio más a la dirección de Potter puso a David Yates al frente del proyecto, y ello no ayudó en mucho a que la historia fluyera más. Si bien es cierto había partes del libro que debían ser suprimidas, en realidad los cortes fueron excesivos y el guión se centró más en darle importancia a Dolores Umbridge que en dar énfasis al final de la historia y la explicación de la profecía, lo que constituye un claro detrimento a lo poco rescatable de la recesión literaria de J.K. Rowling.
Por otro lado la caracterización de los personajes no me gustó. En específico Dolores Umbridge es descrita como una mujer con cara de sapo, es decir, una mujer fea, que si bien tiene sus adornos de gatitos y esas cosas, es una mujer fea, y definitivamente la Dolores Umbridge mostrada en el metraje de David Yates, no cubre cabalmente con ese requisito (digo, tampoco es Carmen Electra, pero seamos honestos, hay mujeres más feas y que se parecen más a un sapo que ella)
En realidad, en comparación con su antecesora, ésta logra una nota superior, sólo por que se apega más al libro que adapta, pero seamos honestos, la supera sólo por que la anterior sólo puede ser calificada de bazofia.

Mi valoración personal:

Del libro:
Calificación:
7
De la película:
Calificación:

6

jueves, 9 de enero de 2014

Harry Potter y el cáliz de fuego: del encanto literario al desencanto cinematográfico.

El verano de 2003 llegó a mis manos –por fin- el cuarto libro de la serie Harry Potter, que había sido publicado en el año 2000. Este libro inauguraba los libros “gordos” de la serie, con 630 páginas, sería difícil de olvidar.

La trama de este libro tenía un nuevo tono, más siniestro y oscuro que sus predecesores. Harry Potter acude e los mundiales de quidditch, en donde ocurren sucesos extraños. Tras el partido final, el emplazamiento donde se encuentra el estadio se ve asediado por sujetos con capas y máscaras; asediando gente y torturándola. Tras la aparición de la marca tenebrosa, símbolo del perenne Lord Voldemort, la situación se apacigua.
Días después, Harry regresa a Hogwarts, donde se anuncia que ese año se sucederá el “Torneo de los Tres Magos”, una competición entre tres colegios cuya sede será el propio castillo. Para elegir a los tres magos, se utilizará un objeto mágico conocido como el Cáliz de Fuego, el cual escogerá a uno – y sólo uno – de los participantes de cada colegio. La regla será además que sólo los mayores de 17 años puedan competir en el torneo.
Eso deja fuera a Harry Potter de la competencia, al menos, en apariencia; porque de un modo inexplicable, su nombre aparece en el Cáliz, y es seleccionado, aunque el campeón de Hogwarts es Cedric Diggory (en realidad, es cierto que el auténtico campeón es Cedric Diggory, Harry es más bien un “colado” en el torneo).
Con cuatro campeones, y sin que Harry haya hecho absolutamente nada para que su nombre apareciera en el Cáliz, la sospecha es que alguien intenta colarlo en el torneo. Ello, aunado a que Voldemort (para variar, y reitero que cualquier parecido con Salinas de Gortari es pura coincidencia) parece estar moviendo los hilos y ganando más fuerza, las pruebas del torneo comienzan. Harry se enfrenta a dragones, sirenas y toda clase de situaciones (incluida la necesidad de conseguir pareja para un baile), Harry llega hasta el final del torneo. Cuando la tercera prueba termina y Harry empata con Cedric como campeones del torneo, dando la victoria a Hogwarts, algo sucede. Harry es inmediatamente transportado a un cementerio donde se encuentra la tumba de un tal Tom Riddle. De entre las sombras surge un resplandor verde, y Cedric Diggory cae muerto al lado de Harry. Aparece Peter Pettigrew, el fugitivo del libro anterior, que toma la sangre de Harry para una poción de la que emerge Lord Voldemort resucitado.
Harry logra escapar de Voldemort tras un evento en el que las varitas de ambos se conectaron y Harry pudo ver un espectro de sus padres salir de la varita de Voldemort. Una vez más, Harry escapa (Voldemort 0-4 Harry) y logra regresar al colegio. Allí, se desenmascara al nuevo profesor y ex auror Ojoloco Moody como un seguidor de Voldemort que puso el nombre de Harry en el cáliz. Tras una discusión acalorada con el Ministro de Magia, Dumbledore, el director de Hogwarts, se distancia del ministerio, y el libro termina con negras perspectivas ante el regreso de Voldemort.
Rowling logra dar un giro a su forma de escribir. Va del Sherlok Holmes mágico (que sigue utilizando) a mostrar elementos más del estilo Indiana Jones, de aventura mezclada con ese suspenso etéreo que infunde Voldemort. El Libro vale cada una de las 600 páginas que contiene, sin ser aburrido o cansado en algún punto. Pese a mantener elementos clásicos desde el inicio de la historia, da una nueva perspectiva que, en mi opinión, estuvo bastante bien lograda.

La película: sólo se salvan los dragones (y Emma Watson, por supuesto)


Por dónde empezar. El pecado capital de la saga cinematográfica de Harry Potter  fue cambiar de director cada dos por tres, y este es quizá el cambio menos afortunado de su historia.
Mike Newell sucedió a Alfonso Cuarón como director de Harry Potter en una película que habría de estrenarse en 2005, y con ello pasar a competir con Star Wars Episodio III: La Venganza de los Sith, con la presión mercadológica que ello supone, dado que Star Wars entregaría lo que sería quizá la más esperada de sus cintas.
A todos aquellos que digan que esta película es buena, les pido algo: dejen de lado el tema de los dragones y díganme, ¿qué hay de rescatable en la película? La respuesta es, lisa y llanamente: nada. Unos mundiales de quidditch que daban para más, una marca tenebrosa bastante oscura y una serie de cambios garrafales en los que se incluye, cambiar al autor de uno de los logros de Harry en la segunda prueba del torneo y la eliminación total del contenido del laberinto de la tercera prueba, son cambios que, uno tras otro se ven y pesan de una forma insoslayable.
El único rubro que resaltó fue la secuencia de los dragones en la primera prueba. Muy bien lograda en efectos visuales, pero poca cosa más, que consiste en su mayor parte en la revelación de Hermione Granger como una muchacha guapísima, si se me permite decirlo, ya no la sabelotodo imparable con el pelo enmarañado, sino una verdadera belleza, Emma Watson le fue como anillo al dedo al personaje en este punto de la historia.
En realidad, la película me pareció bofa, a la que le faltaron elementos clave del libro y mostrar más el misterio y los giros del libro, centrándose demasiado en la trama del torneo de los tres magos. En resumen, la película es una bazofia.
Mi calificación personal:
Del libro:
Calificación:
8

De la película:
Calificación:
5

miércoles, 8 de enero de 2014

Harry Potter y el Prisionero de Azkaban: la favorita de muchos.


En 1999, J.K. Rowling escribió la tercera parte de su mundo mágico. Hasta entonces, el más largo de la serie, aunque no por mucho tiempo. En el invierno de 2002, el libro llegó a mis manos, tras haber leído sus dos predecesores.
La historia inicia con la revelación: Sirius Black, un terrible asesino, aliado del salinista innombrable ha escapado de Azkaban. Por otra parte, tras una confrontación con sus tíos, Harry Potter ha escapado y vuelto al mundo mágico de la forma más descabellada posible: a bordo de un autobús invisible. Con esos datos, la trama inicia con el tercer curso de Potter en Hogwarts y las extrañas medidas de seguridad que se han impuesto al castillo. Los guardias de Azkaban, unas criaturas denominadas “Dementores” aguardan las entradas del colegio y crean un efecto nocivo en el protagonista más que en cualquier otro personaje de la historia. La explicación: el fantasma del pasado de Potter, por su encuentro temprano con Voldemort en el asesinato de sus padres ocurrido doce años antes, hace a Harry un sujeto hipersensible a los dementores.
Con la ayuda de un nuevo personaje, el profesor Lupin, Harry aprende a controlar a los dementores, pero al tiempo descubre un terrible secreto: Sirius Black vendió a Lily y James Potter (sus padres) a Voldemort, dado que era su amigo y guardián secreto del lugar donde habitaban, revelando así su paradero para que Lord Voldemort les diera caza; incluso, Black es de hecho, el padrino de Harry Potter.
Tras un par de fallidos intentos de Black de entrar al castillo de Hogwarts, la rata de Ron Weasley desaparece misteriosamente, y un buen día, esta aparece, aunque en el acto, un perro negro ataca al propietario de la rata y lo arrastra a un lugar secreto. Una vez allí, los protagonistas se darán cuenta que el perro no es perro (es Sirius Black) y la rata no es rata (es un tal Peter Pettigrew, quien se creía muerto desde hace doce años, asesinado por Black) También se descubre que fue Peter quien vendió a los padres de Harry a Voldemort, dado que en el último momento él era el guardián secreto.
Con esa información, Harry se decide a entregar a Pettigrew a los dementores, pero justo en medio del viaje, el profesor Lupin (quien reveló varios de los secretos descritos en el párrafo precedente) se desvela a sí mismo como hombre lobo y da la casualidad (uy, qué casualidad) que es luna llena, y se transforma; por lo que Pettigrew logra escapar. Los dementores atrapan a Black, pero antes de que le extraigan el alma como castigo final, Harry, con ayuda de un viaje en el tiempo con su amiga Hermione (no es tan interesante como suena, aquí no había un DeLorean volador, sino un artefacto denominado giratiempo), logra liberar a Black y éste consigue escapar.
La trama termina así, nuevamente con un “todos felices y contentos”, pero por tercera vez la fórmula del Sherlock Holmes mágico funcionó. Rowling entregó una historia llena de intriga, en la que las páginas pasan volando, por la avidez que se infunde en el lector de continuar hasta el final, con la característica narrativa de Rowling, entrega una obra (un poco) más madura que sus predecesoras y que (para variar un poco) no contempla el regreso de Voldemort en un futuro cercano, cambiando de villano principal, y dando un giro espectacular hacia el final de la historia.

La película: La última que valió la pena, al menos hasta 2010

Un cambio interesante en la dirección de la adaptación cinematográfica hizo a mi compatriota, Alfonso Cuarón, ganador del Óscar al Mejor Director en 2014, convertirse en el director de la tercera entrega de Harry Potter. Ya reconocido anteriormente, Cuarón dio cambios interesantes en la decoración, vestuario y personificación. Esta entrega contó también con el cambio del actor que interpreta al profesor Dumbledore, dado que el anterior, Richard Harris, falleció en 2002, poco después del estreno de la segunda cinta.
Ello llevó a que Michael Gambon asumiera el puesto de director de Hogwarts, y, sin mayores cambios de elenco, aunque sí de fotografía y de escenificación, se llevara una película a la altura de la madurez demostrada en el tercer libro de Rowling.

Los efectos visuales fueron impresionantes, sobre todo en la escena final con los dementores, y ya no parecen más sacados de una consola de videojuegos, sino verdaderos efectos visuales, hechos magistralmente por la empresa Industrial Light and Magic (la misma que hizo lo propio para las películas de La Guerra de las Galaxias).
En general, para mí, y no por haber sido dirigida por un mexicano, la película es la mejor de la serie Harry Potter. En menos tiempo (2 horas 21 minutos, en comparación con las 2 horas 40 minutos de La Cámara de los Secretos y La Piedra Filosofal), logró adaptar casi a la perfección la historia de Rowling, añadiendo elementos nuevos e interesantes, una película visualmente mejor que sus predecesoras.


Mi valoración personal

Del libro:
Calificación:
9

De la película:
Calificación:
9

lunes, 6 de enero de 2014

Harry Potter y la cámara de los secretos. Rowling contraataca.


El invierno de 2002 llegó pronto. Y como era obvio, la segunda parte de la historia de Harry Potter no se hizo esperar. En realidad, 2002 fue un año interesante, dado que las tres principales franquicias cinematográficas del momento (Harry Potter, Star Wars y El Señor de los Anillos) estrenaron películas ese año y, casualmente, todas las películas eran una segunda parte, suceso que no se repetiría (la tercera entrega de El Señor de los Anillos llegó en 2003, en tanto que la de Harry Potter lo hizo en 2004 y Star Wars lo hizo hasta 2005), en fin, un suceso interesante que sólo dejó entrever la gran competencia que las tres sagas tienen entre sí.
La película se basó en el libro homónimo de J. K. Rowling, publicado en 1998 en Inglaterra. Para entonces, Harry Potter ya era un fenómeno mundial. El libro contaba la historia de cómo, de forma sumamente inverosímil, Harry Potter había regresado al encierro con sus tíos, los Dursley, y la forma en que recibió una inesperada visita de un personaje curioso: Dobby el elfo doméstico advierte a Potter de que se desatarán horrores este año en Hogwarts (nunca menciona cuales, lo que es parte del misterio). Tras un escape atrabancado de casa de sus tíos y una llegada a Hogwarts en donde se mezcló una barrera bloqueada y un Ford Anglia volador, se desata un suceso por demás extraño: la cámara de los secretos ha sido abierta por el “heredero de Slytherin”, personaje que se mantiene en total misterio y se llega a sospechar en cierto punto de la trama, que es el mismísimo Harry Potter.
Las cosas no pueden ir peor, porque se suscitan varios ataques en contra de estudiantes del colegio, estudiantes que son denominados “sangre sucia”, por no tener ascendientes magos,  y ello provoca que se extremen precauciones. En cierto  punto, se une al grupo de los petrificados la amiga de Harry Potter, Hermione Granger, con lo que la búsqueda por el Heredero de Slytherin se intensifica, y pese a intentos muy ingeniosos como el uso de la “poción multijugos” para tratar de desenmascarar a Draco Malfoy (el eterno rival de Potter), la investigación no da resultado, hasta que un día Harry se encuentra un viejo diario en blanco. Está dispuesto a deshacerse de él cuando escribe algunas palabras en él, y se percata que el diario le contesta, y le revela que la cámara ya había sido abierta cincuenta años antes, y que en aquella ocasión murió una estudiante, también revelando que Hagrid (guardabosques de Hogwarts y amigo de Harry Potter) fue expulsado por ser considerado culpable de tal crimen (primer pregunta: Si supuestamente mató a una estudiante, ¿por qué no está en prisión?) y cuando el heredero deja un mensaje diciendo que se ha llevado a una estudiante a la cámara de los secretos, Harry desentraña el misterio del lugar donde se encuentra su entrada, y así logra acceder a la misma, para darse cuenta que el heredero de Slytherin es nada menos que Voldemort (¿acaso podría ser otro?) y, tras vencerlo de nuevo (tercera vez consecutiva Voldemort 0 – 3 Harry), logra liberar a la hermana de su mejor amigo del trance en que se encontraba en la cámara de los secretos, y nuevamente, todos felices y contentos.
El libro adopta un esquema parecido a su antecesor. Una historia tipo Sherlok Holmes, donde debe desentrañarse un misterio, combinada con el mundo mágico clásico adaptado fielmente por J.K. Rowling. Como su predecesor, un libro exquisito, con un toque más oscuro pero no por ello menos interesante. La fórmula funcionó por segunda vez.

La película: Chris Columbus da en el grano.


Al igual que con la cinta previa, Chris Columbus y sus productores lograron adaptar el libro con una fidelidad amplia, lo que resulta benéfico para una obra basada en uno de los libros mejor vendidos, porque el público sabe lo que va a ver.
Definitivamente esta película tuvo un tono más oscuro, pero no menos infantil que la anterior. No estuvo mal, pero por tratarse de una segunda parte de una historia que ya para entonces tenía otros dos libros en su haber, era más que obvio que el personaje principal saldría airoso de esta historia.
Para su año, los efectos visuales son buenos, aunque al paso de los años parezcan auténticas tomas sacadas de Play Station 2.
En realidad se trató de una digna sucesora de La Piedra Filosofal, y eso continúa siendo decir mucho, porque a partir del 2005, las entregas de Potter en el cine serían peores.
Calificación:
Del libro
Calificación:
8.5

De la película:
Calificación:
8

sábado, 4 de enero de 2014

Harry Potter y la Piedra Filosofal: el inicio de una generación.


Invierno de 2001. Muchos niños fueron al cine a ver esa película. Yo no. Por alguna razón que tal vez tenga que ver con la publicidad que la exhibía como más taquillera que “La Guerra de las Galaxias”, no quise ir a verla. Hoy me alegro de haberlo hecho así.
Meses después, comencé a leer un libro de portada amarilla y escrito por una tal J. K. Rowling. Al principio, más renegado a que tarde o temprano, tendría que ver la película, y sobre todo, debido a que la maestra de la clase lo dejó. Para el tercer capítulo, ya no podía parar de leer. La narrativa de la historia estaba contada de un modo tan exquisito, claro, por entonces tenía once años recién cumplidos, y la historia me pareció más que interesante.
En realidad, era el primer libro que, sin contener más ilustración que la portada, leí completo, y lo hice en menos de 48 horas, lo que aún es un récord para mí.
La verdad es que para tratarse de un libro para niños, Rowling lo hizo excelente. Los personajes fueron interesantes. El protagonista es –como en muchas sagas, en realidad- alguien que tiene poderes ocultos, y que con el tiempo comienza a aprender a utilizarlos.
Rowling hizo una obra digna de llevarse a la pantalla grande, donde combinó los elementos clásicos de las leyendas británicas sobre brujas y magos, llevándolas a la perfección en una obra con perspectiva propia, es decir, una historia original en un mundo clásico, ya conocido, pero no por ello menos fascinante.

Sinopsis

Harry Potter queda huérfano y debe vivir con sus tíos, los Dursley, quienes (al parecer) le aborrecen. Nunca se entiende realmente cómo se lograron soportar durante once años, pero lo hicieron. Un día Harry recibe una carta que sus tíos no quieren que lea, pero tras un elaborado pero fallidlo intento, Harry lee la carta que dice que ha sido aceptado en el colegio Hogwarts de magia y hechicería; revelando el secreto de que es un mago; y no sólo eso: resulta que es famoso, porque diez años antes, en un hecho que no logra recordar, logró vencer a (cualquier parecido con Carlos Salinas de Gortari es pura coincidencia) un tipo calvo, sin escrúpulos, que todos temen decir su nombre y que, si bien no existe ya de forma corpórea, al parecer en algún lugar sigue moviendo los hilos (reitero, cualquier parecido con el presidente de México de 1988 a 1994, es pura coincidencia).

A la izquierda, la portada norteamericana de la primera edición, al centro la nueva portada británica y a la derecha la nueva portada norteamericana.

Estudiando en Hogwarts surge el misterio de la piedra filosofal, una substancia legendaria que transforma la materia en oro y produce el elixir de la vida, haciendo inmortal al que lo bebe. Esa piedra, que se encuentra custodiada en el colegio, es el objetivo principal de Voldemort (El salinista innombrable) para recobrar su antigua fuerza. Tras múltiples obstáculos, Harry consigue arrebatar la piedra filosofal a un secuaz de Voldemort, no sin la ayuda de sus amigos Ron y Hermione.


Crítica:

Desde el punto de vista de un niño, e incluso un adolescente, el libro es excelente, su trama despierta un profundo interés desde su inicio, y, desde luego, atrapa al lector con una redacción sencilla. Para ojos un poco más experimentados, podría parecer una trama infantil y predecible. No obstante, estimo que aún así, se debe de valorar la manera en como Rowling toma elementos clásicos de las leyendas europeas y la tradición inglesa de la superstición en las brujas, para generar un cuento magistral, donde le da vida a sus diversos y entrañables personales.
Desde luego sus recursos literarios son amplios, dando una redacción con excelentes descripciones sin rayar en lo excesivo.
Como comienzo de una saga es excelente y juega el importantísimo papel de presentar a los héroes y villanos que formarán parte de la historia. Quizá el lector termine con más preguntas que respuestas, pero realmente, ese es el papel de una primera parte de una saga. Rowling escribió algo verdaderamente bueno, y desde luego generó una franquicia que al día de hoy le sigue redituando en cantidades fabulosas, al grado de que en 2001, sólo cuatro años después de la publicación de este tomo, su obra se llevara a la pantalla grande.

Uno de los papeles más fundamentales que ha tenido esta saga literaria es llevar la lectura a una generación más afecta a ver las películas sin leer los libros, y eso definitivamente es de agradecerse.

La película: Chris Columbus dio en el grano

Un par de días después de que finalicé la lectura del libro, pude ver por fin la película a que meses antes me había negado rotundamente. Chris Columbus logró pasar a la pantalla casi con exactitud el libro, lo que a mi parecer fue excelente. 
En efecto, el trabajo de un buen director de cine en materia de adaptación es tratar de recrear lo más posible el universo que se le plantea, sin hacer modificaciones demasiado trascendentales a la trama o a los personajes, ello porque, a fin de cuentas, habrá un universo de expectadores que leyó el libro y querrá ver lo que se imaginó, o al menos lo más cercano posible.
Si bien es cierto se omitieron pequeñas partes que, en realidad son irrelevantes para el desarrollo de la trama, la realidad es que, entre el reparto escogido sabiamente (se rumora que el actor que interpretó a Harry fue elegido por la propia autora del libro, cosa que jamás he confirmado) y el logro en la realización de los estudios y locaciones, me pareció una película estupenda, lo que es de admirarse, dado que algunas de sus sucesoras fueron, a mi juicio, una bazofia.


Mi valoración personal:


Del libro:
9.2
Calificación:
De la película:
8.4
Calificación:

¿Qué opinas? ¿Qué te gustó más, el libro o la película? Tu opinión es importante.