lunes, 19 de mayo de 2014

Star Wars Episodio III: La Venganza de los Sith.

Estrenada seis años después del fatídico Episodio I, esta entrega cumplió con 
su cometido

El jueves 19 de mayo de 2005, casi 28 años después del primer estreno (sucedido el 25 de mayo de 1977), de la saga que muchos conocimos simplemente como La Guerra de las Galaxias, la saga finalmente quedó completada.
Dos trilogías y miles de millones de dólares después, La Venganza de los Sith se proyectó como el tercer episodio en donde las primeras películas fueron las últimas y las últimas fueron las primeras.
Seamos honestos, esta película fue recibida con muchas reservas previas a su estreno debido a que La Amenaza Fantasma decepcionó mucho  (y muchísimo) y El Ataque de los Clones no fue precisamente lo que se esperaba; si la tercera cinta de la nueva trilogía era igual o peor, toda la trilogía quedaría irreparablemente destrozada.
Para quienes seguimos la saga en su totalidad, esta sexta entrega (tercera de la segunda trilogía) tenía un estándar excesivo que cubrir; Anakin Skywalker debía ser seducido al lado oscuro de la fuerza y ver la transformación del ingenuo (y algo chocante) niño de Tatooine en el Darth Vader que conocimos y nos aterró en la trilogía clásica.

Sinopsis

Dos años después de los eventos de El Ataque de los Clones, la república se encuentra en guerra contra los separatistas; los Caballeros Jedi han sido enviados a los confines de la galaxia con legiones de clones para combatir a los separatistas.
En un movimiento audaz, el líder del ejército separatista, el general Grievous ha capturado al canciller Palpatine, líder del senado galáctico; siendo rescatado en una espectacular batalla inicial por Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi.
Al terminar la batalla, Anakin se entera de que será padre en pocos meses, Padmé está embarazada. En eso, empieza a tener sueños proféticos sobre la muerte de Padmé en el parto. Anakin necesita encontrar la forma de evitar que sus sueños proféticos se hagan realidad; para lo que recurre a la orden Jedi, la cual no le sirve de mucha ayuda para su propósito.
El punto máximo del guión es esta escena.

Entretanto, Anakin ha generado una íntima amistad con el canciller Palpatine, quien le ofrece un puesto como su representante personal en el Consejo Jedi. Sin embargo nada es lo que Anakin esperaba y se ve marginado en la toma de decisiones del Consejo.
Palpatine le cuenta una historia sobre Darth Plagueis el sabio, una persona que tuvo la capacidad de salvar a otras personas de la muerte; justo lo que Anakin necesita; hasta ese momento Palpatine ha sido un líder más en el senado, pero poco a poco se empieza a descubrir como el Sith que los Jedi estaban buscando.
Por otro lado, Obi-Wan ha sido enviado a combatir al General Grievous (cuando Anakin esperaba que esa diligencia le correspondiera a él), lo que finalmente contribuirá a su camino al lado oscuro de la fuerza.
Anakin se debate entre decirlo al Consejo y así ganar la confianza de ese cuerpo colegiado, pero perder la oportunidad única de obtener el conocimiento encaminado a salvar a Padmé, o bien entregarse al lado oscuro de la Fuerza. Tras haber dicho a Mace Windu, uno de los principales consejeros Jedi, la verdad sobre el Canciller, de último momento Anakin se arrepiente y llega en el momento justo en que Mace Windu está a punto de asesinar al Canciller. Anakin logra impedir el ataque y un efecto de su acción es la muerte de Mace Windu. A partir de ese momento, Anakin se entrega al lado oscuro de la fuerza, seducido finalmente por el poder de intentar salvar a su esposa de la hipotética muerte que le presagiaron sus sueños.
Anakin ataca el Templo Jedi, provocando el casi exterminio de esta orden. Después es enviado al sistema Mustafar donde se ocultan los líderes separatistas; quedando en evidencia que la guerra era sólo un farol para dispersar por la galaxia a los Jedi y convertirlos en presa fácil. Los clones han dado cuenta de todos los Jedi que estaban fuera de la capital.
En Mustafar, Anakin asesina a todos los líderes separatistas. En ese momento nace el Primer Imperio Galáctico; Obi-Wan, en conjunto con el Maestro Yoda, el Presidente del Consejo Jedi, se percata de lo que ha ocurrido de una forma estrepitosa y finalmente deciden que Yoda acuda a atacar al Emperador, mientras que Obi-Wan, quien fuera maestro de Anakin, sea quien dé cuenta de su propio aprendiz.
En una batalla épica, el Emperador no logra acabar con Yoda y viceversa; Yoda termina huyendo al exilio; por su parte, en un planeta volcánico se enfrentan Obi-Wan y Anakin en un duelo en que el segundo pierde y termina desfigurado y sin manera de seguir existiendo sin ayuda de una máquina. Allí es donde finalmente muere el joven soñador de Tatooine y nace Darth Vader como lo conocemos.
Padmé muere en el parto no sin antes haber dado a luz a gemelos, Luke y Leia, quienes serán separados y llevados, el primero con su familia en Tatooine, y la segunda adoptada por la familia Organa, líderes políticos del planeta Alderaan.

Crítica

La nueva trilogía decreció mucho en relación a su predecesora; por lo menos las dos primeras cintas. George Lucas finalmente en esta cinta se quita todas las telarañas y presenta una película con la correcta dosis de efectos visuales y una historia que todos queríamos ver.
Finalmente Anakin se convierte en Darth Vader

Cuando vimos por vez primera la Star Wars original, nos preguntamos qué o quién era ese ser enmascarado y vestido de negro y con respiración mecánica; la respuesta tardó 28 años en llegar.
Los efectos especiales son fantásticos; la era del cine digital es patente con esta película; por su parte un argumento bien logrado, con un villano verdaderamente maquiavélico (nótese que el maquiavelismo no es sinónimo de malvado, sino calculador y separado de la ética).
Las actuaciones nunca han sido el fuerte de la saga, pero si somos honestos, Ian McDarmind (Palpatine) y Ewan McGregor (Obi-Wan) hacen su trabajo de forma magnífica. Mención aparte merece Hayden Christensen que en esta entrega demuestra que sí puede dejar de lucir acartonado para mostrar al Darth Vader que muchos vimos en la pantalla en la trilogía clásica.
Por otra parte, George Lucas dirige en buena forma, y el guión tiene múltiples destellos de lucidez, como lo es la escena de la ópera; sin embargo, la verdad el guión no es el fuerte de esta película.
La trama es envolvente y ello genera que el espectador que llega al minuto 20 de la película no pueda ya parar de verla, su narrativa llega al nivel que Lucas nos tuvo acostumbrados en la trilogía clásica y, por supuesto la música es fantástica (junto con los efectos visuales, es uno de los únicos dos rubros en que toda la saga de Star Wars se puede jactar de ser uniforme en su pulcritud).
La recepción de la crítica fue mayormente positiva, sin embargo existieron detractores sobre la corta duración de los villanos secundarios; la temprana muerte de Dooku y del General Grievous hacia la mitad de la cinta; sin embargo a esos detractores sólo quisiera recordarles que el argumento principal que se quiere ver en esta película es precisamente la caída al lado oscuro de la fuerza de Anakin, y los villanos secundarios son eso, personajes de segundo plano; en realidad, con el villano principal se tiene suficiente para dar y regalar.
Es pulcra, narrativa y épica; Lucas no decepcionó en esta última entrega y logró producir una película a la altura de sus predecesoras; fue el mejor regalo que Lucas pudo dar a su audiencia, verdaderamente valió la espera de 28 años y los tropiezos para ver esta belleza de película.


Mi Valoración Personal:



9.6/10

domingo, 18 de mayo de 2014

Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma.


En mayo de 1999, el mundo vio cómo una de las sagas más influyentes de la década de 1980 comenzaba. Originalmente, cuando George Lucas urdió las ideas que se convertirían en Star Wars, no había episodios, pero sí una historia que contar. Al tiempo, y tras estrenada la primera película, se hizo patente que Lucas quería hacer no tres, sino seis o nueve películas.
Tras terminar la trilogía clásica en 1983, Lucas esperó 16 años para volvernos a presentar algo relacionado con su saga galáctica; pero los años no pasan gratuitamente, y el resultado de esa larga espera se llamó Episodio I: La Amenaza Fantasma, una película que fue sumamente taquillera, pero igualmente odiada por los fans que vieron las cintas originales en el cine.
Los niños –como yo en el momento de su estreno– amaron la película en su estreno, pero después de quince años he de reconocer que mi posición sobre Episodio I ha cambiado, de ser una fabulosa cinta, a ser la peor de la saga de Star Wars.

Sinopsis

En una galaxia muy, muy lejana, un planeta llamado Naboo es bloqueado e invadido por la Federación de Comercio; la reina de ese pequeño planeta logra huir con ayuda de dos caballeros Jedi, guardianes de la paz y la justicia en la República (una especie de confederación de planetas), de nombres Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi.
Qui-Gon Jinn, el único personaje
que vale la pena... y lo matan.

Su viaje a la capital se ve truncado por la necesidad de reparar la nave, y aterrizan en el planeta Tatooine, donde la esclavitud y la pobreza son rutinarias. Sin fondos en dinero local, se ven obligados a recurrir a la ayuda de un joven llamado Anakin Skywalker; un esclavo local que compite en carreras de pods, quien en una espectacular carrera logra ganar el dinero necesario para efectuar las reparaciones que la nave de la reina necesita, al tiempo que gana su libertad.
Anakin se une al grupo de los caballeros Jedi para buscar convertirse en uno, y así se reemprende el viaje a la ciudad de Coruscant, un planeta entero hecho ciudad, en donde la reina expone su punto ante el Senado Galáctico, del que recibe poca ayuda, viéndose obligada a presentar un voto de no confianza en la capacidad del Canciller, forzando elecciones anticipadas de las cuales el senador de su planeta (Palpatine) pretende alzarse como ganador.
Al ver el nulo trabajo del senado, la reina decide regresar a su planeta y tratar de combatir al invasor; en tal situación, los caballeros Jedi la acompañan con el futuro de Anakin incierto (el Consejo Jedi negó prima facie la admisión de Skywalker, pero estableció que luego lo discutiría en definitiva).
La reina recibe la ayuda de unos sujetos llamados gungans, y consigue derrotar al enemigo, al tiempo que en un duelo con sables de luz, Qui-Gon Jinn es asesinado por Darth Maul, un caballero oscuro (Sith), y que Palpatine gana las elecciones y se convierte en el nuevo canciller.

Crítica

Visto con la frialdad de la sinopsis de los párrafos precedentes, la película podría sonar interesante, y en sí, su trama lo es, sin embargo; tengo que decirlo, esta es la PEOR película de Star Wars que se pudo haber producido jamás (y no guardo reservas de lo que se está haciendo actualmente toda vez que en mi opinión, lo que se haga de Star Wars después de 2012, ya no es, propiamente dicho, Star Wars en sentido estricto, sino una extensión más, pero eso será materia de análisis en otra entrada).
El 3D no ayudó de mucho a la historia.

No hay muchos argumentos a su favor, comenzando por que la película es excesivamente infantil, con una notoria falta de épica y profesionalismo en su guión. Me explico: uno entiende que Anakin Skywalker sea un personaje de 9 años de edad; pero lo que no se puede entender es que un personaje como Jar-Jar Binks pueda existir en cualquier parte del universo, sencillamente, es grotesco el número de tonterías que comete en un intento de divertir en lo que más bien debería ser el épico inicio de una saga dramática.
Por otro lado, los villanos; en efecto se entiende que serán etéreos, como el propio título del episodio lo refiere, sin embargo, el famoso Darth Maul daba para mucho más en la saga, y es cortado por la mitad por Obi-Wan Kenobi, sin que vuelva a tener participación activa en la saga.
Finalmente, el problema medular: el filme es demasiado político, desde un inicio tiene una serie de politiquerías que no encajan del todo por ser  demasiado aburridas. La política dentro de un filme no es mala, pero hacerla excesiva y además aburrida, arruina la experiencia.
Darth Maul, el villano que pudo ser.

El resto de la película son efectos visuales, rubro en el que destaca esta película, y su música, que también es digna de calificarla favorablemente. Los aspectos positivos son pocos, realmente, y los negativos pesan demasiado al hacer el balance final
Al final, la película pasa el examen; pero sólo porque sus efectos especiales, la música, la caracterización y la ambientación hacen eficientemente su trabajo, no tanto por un guión notable o un argumento excelso; en resumen, pasa no por lo esencial, sino por lo accesorio.
Mi Valoración personal:


7.5

viernes, 16 de mayo de 2014

Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones


El 25 de mayo de 1977 el cine cambió para siempre. La industria cinematográfica vio de forma drástica cómo la forma de contar historias, a partir de esa fecha, no podía ser ya la misma.
Más allá de los efectos especiales (que son un mucho responsables del tremebundo éxito) la historia fue diferente y original: no es que no hubiera habido antes una película espacial, sólo que nunca había sido narrada en esa forma tan diferente, donde los límites de los descubrimientos científicos se ven anulados por completo (y por supuesto eso significa que mucho de lo que vemos en pantalla en realidad no podría ocurrir ni con todos los avances científicos).
Hace un par de días se celebró el cumpleaños de George Lucas, creador de todo ese mundo mítico que nació el 14 de mayo de 1944 en Modesto, California; pero hoy, 16 de mayo, se cumplen doce años del estreno de Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones, estrenada en un día como hoy, pero del lejano año de 2002, año en que las tres principales sagas de la década del 2000 exhibieron sus segundas entregas (El Señor de los Anillos: Las Dos Torres y Harry Potter y la Cámara delos Secretos).
Cabe hacer la aclaración que, si bien es cierto existe una versión novelada y otra en cómic de cada una de las entregas de Star Wars, lo primero que fue escrito en todos los casos fue el guión de la película, sobre del cual se efectuaron las adaptaciones en historieta y en novela.

Sinopsis

Advertencia: No sigas leyendo si no has visto la película
Diez años después de los hechos ocurridos en La Amenaza Fantasma (Cuya reseña tengo reservada para el día domingo 18 de este mes), Anakin Skywalker es un aprendiz de Jedi, discípulo de Obi Wan Kenobi; y por otro lado, la otrora reina de Naboo, Padmé Amidala es ahora senadora por su planeta y vive en la capital. Pero eso no es todo: diversos grupos han mostrado sus intenciones de abandonar la república galáctica, ante lo cual el senado está promoviendo la creación de un ejército para combatir los intentos secesionistas (es obvio que Lucas quiso asemejar su historia a la Guerra Civil norteamericana en que los Confederados peleaban por separarse de la Unión, y los Yankees peleaban para mantenerlos unidos).
Ante esto, y toda vez que Amidala es sumamente liberal y cuestiona de manera abierta la creación militar, se ha hecho de un grupo de enemigos que pretenden darle muerte; por lo que sufre atentados. En tal situación, se envía a Anakin a protegerla y a Kenobi a investigar al atacante.
Los caminos de Anakin y Kenobi se separan por vez primera en diez años. Anakin va con Padmé a su planeta natal para esconderse, mientras que Kenobi viaja al planeta Kamino, de donde proviene una de las armas del atacante de la senadora.
Kenobi descubre algo interesante: hace diez años se encargó a los pobladores de Kamino (expertos en el tema de clonación) la creación de un ejército de un millón de soldados para la república, supuestamente por un Jedi.
Por otra parte, en Naboo, el amor de Anakin por Padmé florece en una forma alarmante (y melosa, a la vez), sin embargo se ve interrumpido por los sueños de Anakin en relación a su madre, de quien no ha tenido noticias en diez años y supone, está sufriendo. Así, Anakin y Padmé emprenden la búsqueda en Tatooine, dando con su último domicilio conocido, su último esposo y familia; pero enterándose de que fue raptada por los moradores de las arenas hace un mes, y que lo más probable es que esté muerta.
Anakin emprende en solitario su búsqueda y finalmente la logra encontrar, pero ella se encuentra agonizando y, como diría William Shakespeare: muere.
Por otro lado Kenobi persigue al atacante de la senadora, de quien presume es la persona que se prestó como modelo para los clones en Kamino; siguiéndolo hasta el lejano planeta de Geonosis, donde es capturado por el líder separatista, el Conde Dooku.
Anakin lleva a cabo el funeral de su madre y va en camino a ayudar a Obi-Wan, no sin antes haber explotado en rabia y aniquilado a la población moradora de las arenas que tenía a su alcance, al momento de la muerte de su madre.
En Geonosis Anakin y Amidala también son capturados y enviados a una especie de circo romano, de donde son rescatados por los clones y algunos caballeros Jedi.
Así, la mortaja del lado oscuro cae, y la guerra de los clones comienza, al tiempo que, en secreto, Anakin y Padmé, pronuncian sus votos matrimoniales.

Crítica


He de ser honesto en decir que esta no es mi película favorita de la saga; en realidad, la trama es contada en esta ocasión de una forma muy lenta, de tal suerte que entre la cantidad de política que hay alrededor, y la melaza del romance de Anakin y Padmé, la mitad de la película es poco menos que aburrida; comienza a tomar forma hacia su segunda mitad, donde realmente pasa lo que tenía que pasar, la muerte de la madre de Anakin le da el toque dramático que se necesitaba para desatar en El Elegido la furia de que se hizo tanto alarde en El Imperio Contraataca y El Regreso del Jedi.
Un tema que va muy de la mano con lo anterior es la duración de la película; ésta es, sin lugar a dudas, la película más larga de la saga, y los 143 minutos se sienten en todo su esplendor, dado que es sólo hacia la parte final, donde estalla la guerra y la pelea entre Yoda y el Conde Dooku se muestra en todo su esplendor, que el filme realmente alcanza el estándar que una película de Star Wars supone. No es completamente mala, en realidad, tiene muchos puntos positivos, pero en realidad todos los defectos pesan al hacer el balance final. 
Aquí empieza la parte verdaderamente buena de la película
Las actuaciones no están del todo mal, si se exceptúa un poco la de Christensen que, en mi opinión, aparece un poco acartonado en esta cinta y es superado en mucho por Ewan McGregor y Natalie Portman. La historia es más sensata y lograda que su predecesora (Episodio I es, en mi opinión, la peor de la hexalogía), pero aún así no da del todo el ancho.
Mi Valoración personal:


8.3

viernes, 25 de abril de 2014

Frozen: La reina de las nieves.


A finales del año pasado se estrenó lo que se anunció como la libre adaptación de la historia de Hans Christian Andersen llamada “La reina de las nieves”, publicada por vez primera en 1845. La crítica especializada la elogió de inmediato aunque fuera de ese ámbito, la crítica común está completamente dividida.
La famosa película de Frozen no es exactamente una adaptación a pie juntillas del cuento, de hecho se toma demasiadas libertades, no obstante, en esencia, dentro de la película de Disney, se aprecian rasgos, no muchos, de la historia original.

El cuento

Básicamente el cuento de Hans Christian Andersen refiere una antigua maldición a un espejo que distorsionaba de tal modo las imágenes que todo lo malo salía a la luz con él, quedando relegado lo bueno que se quisiera reflejar en ese espejo; tal espejo luego se volvió polvillo y produjo que la gente que lo ingiriera, se convirtiera en hielo.
Así las cosas se nos narra la historia de Kay y Gerda, un par de amigos muy cercanos que un día se ven separados, en primer lugar porque Kay ingirió uno de las tantas motas de polvo del legendario espejo; siendo ahora grosero y distante con los demás; así, posteriormente se ven separados de verdad porque Kay ató su trineo al de una mujer que no disminuyó la velocidad hasta llegar a su residencia, fuera de la ciudad, muy al norte, en Finlandia, según se explica más adelante en el cuento.
Gerda va en busca de Kay, en una expedición que tiene más contratiempos de los que se puede uno imaginar, finalmente logra dar con su amigo, quien no le reconoce en principio, pero ante las lágrimas de Gerda, se derrite el hielo en su corazón y logra salir del castillo de la mujer del trineo, la Reina de las Nieves.
Básicamente se trata de una historia sobre el bien y el mal, sin más ni menos.

La película

Frozen no es una adaptación literal del texto de Andersen, de hecho, más bien toma elementos de esa historia para crear una donde la Reina de las Nieves no es el personaje siniestro y malvado que la obra de Andersen deja entrever, de hecho, la Reina de las Nieves es todo un personaje en la historia de Disney.
La princesa Elsa de Arendelle tiene el extraño poder de congelar todo lo que tiene a su alcance; pero su hermana no; aún así, en su más tierna infancia, Elsa y su hermana Ana son muy unidas y juegan constantemente; en uno de sus juegos, Elsa dispara una ráfaga de hielo a su hermana y le da en la cabeza. El sabio dice a los padres que eso se puede curar, que sólo hay que engañar a la mente de la menor y hacer que Elsa aprenda a controlar la magia que tiene dentro.
Así, las hermanas se separan, una con el peso de que un día, ella tendrá que dirigir un Estado, y ocultar su poder a los demás; dado que sería tachada de monstruo o de bruja, y además, podría causar daño a las demás personas. La hermana menor crece sin tener gran contacto con Elsa y se siente rechazada por ella y poco amada. Un día, los monarcas mueren en una tormenta, y ahora Elsa es la reina, pero no asumirá el trono hasta tres años después, cuando cumpla la mayoría de edad.
La fecha se cumple y Elsa puede coronarse reina. En la ceremonia de coronación, la hermana menor cree haber encontrado el amor en un príncipe que acaba de conocer, y pide a la reina Elsa que le dé su bendición para casarse con ese príncipe, a lo que Elsa da una rotunda y completamente razonable negativa, a lo que las hermanas discuten.
La discusión se acalora y Elsa proclama terminada la fiesta, pero en un arranque, desata una ola de hielo y es en efecto tachada de bruja. Sale corriendo del lugar y del reino entero, hacia las montañas, hacia las auroras boreales. Allí es donde suena la célebre “Let it go”, mientras Elsa construye un castillo de hielo en una montaña, convirtiéndose así en La Reina de las Nieves.

En tanto, con la partida de Elsa se ha desatado un crudo invierno en Arendelle, por lo que Ana va a buscar a Elsa con la esperanza de que ésta detenga el invierno. Así, Ana conoce a Kristoff, un vendedor de hielo que la ayuda a llegar a donde se encuentra Elsa; produciéndose el reencuentro de las hermanas, sin embargo Elsa se niega a volver y en un inesperado movimiento, Elsa dispara hielo accidentalmente en el corazón de su hermana.
Elsa corre a Kristoff y Ana de su castillo de hielo, pero posteriormente llega personal de Arendelle para capturar a la Reina de las Nieves; lo cual tras una difícil confrontación, se logra finalmente. En tanto Ana es atendida y se le indica que el golpe de hielo en el corazón sólo puede ser curado por un acto verdadero de amor, de lo contrario se convertirá en hielo sólido. Creyendo que su única salvación será que su prometido la bese, Ana regresa a Arendelle, donde es traicionada por el príncipe quien era el décimo tercero en la línea de sucesión en su reino.
Elsa logra escapar del cautiverio y se dirige hacia la tormenta, donde se encuentra con el prometido de Anna, que le informa que su hermana está muerta; en eso Anna sale del castillo al ver que Kristoff se dirige hacia ella; pero se cruza en el camino con Elsa y su prometido, éste último dirigiendo su espada en contra de Elsa, de modo que Anna se interpone entre la espada y su hermana, y en el mismo instante en que la espada se dirige hacia su víctima, Anna se convierte en hielo sólido y salva a su hermana. Mientras Elsa llora por su hermana, ésta se descongela y, como todo final de Disney, todos felices y contentos.

Crítica

No es una película que siga a pie juntillas el cuento de Andersen, de hecho sólo recopila algunas circunstancias y personajes; por lo que en primer lugar hablaré del cuento, y al respecto podemos decir que el cuento tiene una estructura interesante; el tema central es la lucha del bien contra el mal con un uso de simbolismos como lo es la presencia del frio y el tema del duende que es presentado desde el prólogo como el mismísimo demonio; una trama ligera (lo que se espera de un cuento) y un cierre interesante, con personajes, eso sí, sumamente planos y simples, situación que se entiende al tratarse de un cuento y no otra cosa.
Por cuanto a la película la verdad me gustó. Hubo algunos críticos que la consideraron “lo mejor que Disney se ha hecho desde La Bella y la Bestia”, aseveración que definitivamente no puede considerarse completamente como verdadera, ciertamente Frozen tiene una historia interesante y envolvente, lejos ya de la clásica princesa que se enamora del clásico príncipe azul; en este caso los motivos de los personajes para hacer lo que hacen son claros y razonables, la realidad es que la historia es, en sí misma, un logro como guión, al que se le debe añadir por supuesto la increíble animación que sorprende por su excelso nivel de detalle.
Por otra parte, la queja de muchos: la música, y ahí debo dar cierta razón a los detractores porque en realidad uno no espera ir a ver una película de Disney con el mismo número de canciones que La Novicia Rebelde (reconozco, estoy exagerando, pero sí es elevado el número de melodías que se incluyen en esta cinta), aunque nadie negará que la famosa “Let it go” quedó como anillo al dedo a la historia. Los personajes tienen algo Disney no está acostumbrado a proporcionarles a menudo: una personalidad propia, creíble, aunque se trate de personajes de cuento de hadas. Si soy honesto, tiene más virtudes que desventajas, más porque, si somos honestos, debemos verla con la óptica de que es una película infantil; quejarse de que una película infantil tiene argumento infantil es como quejarse de que un Botero tenga puras mujeres de talla grande.
En resumen, vale la pena verla, siempre que sea con la óptica adecuada; pero no se trata de lo mejor que Disney ha hecho desde “La Bella y la Bestia”, eso ténganlo por seguro.

Mi valoración personal:

Del cuento: 8
De la película: 8



miércoles, 16 de abril de 2014

El Gran Dictador: Heil Chaplin!


Hoy celebramos el cumpleaños de Charles Chaplin, uno de los más influyentes cineastas de la historia, del cual un porcentaje muy elevado de sus películas son mudas; héroe cómico y denunciante social por excelencia, Chaplin nació un 16 de abril de 1889 en Londres, Inglaterra, unos días antes de que, el 20 de abril de ese mismo año, naciera en Brannau Am Inn, Austria Adolf Hitler, Führer de Alemania de 1933 a 1945.
En 1940, Hitler ya había tomado el poder en Alemania y efectuado las anexiones de Austria y Polonia y estaba en proceso de hacer lo propio con Francia; la Inglaterra de Churchill se enfrentaba sola a una potencia resentida por el Tratado de Versalles que puso fin a la “Gran Guerra”, como se llamaba entonces a la Primera Guerra Mundial.
Ese año 1940 sirvió para que Chaplin escribiera, dirigiera y actuara en una cinta donde se parodiaba al Führer de Alemania.

Sinopsis.

Un judío de Tomania (país ficticio, en esta cinta todos los nombres de países y personajes son ficticios, pero dejan a entender de qué país se trata) pelea en la Gran Guerra salva la vida del oficial Schultz, escapando ambos en un avión que finalmente cae, salvando ambos la vida pero perdiendo el judío la memoria.
Veinte años después, el judío recupera la conciencia; pero para entonces, se ha alzado la dictadura de Adenoid Hynkel, que ha afectado a los judíos, que son objeto de toda clase de vejaciones por el nuevo régimen, aunque protegido por Schultz, quien ahora tiene un puesto elevado en el régimen.
Hynkel tiene planeado invadir Osterlich, por lo que necesita un préstamo de un banco judío. Cuando finalmente el banquero le niega el préstamo, Hynkel intensifica sus agresiones contra los judíos. Ante la negativa de Schultz, Hynkel lo acusa de traidor y le ordena aprehender; pero Schultz escapa.
A todo esto, llega una visita de Benzino Napaloni, con quien Hynkel sostendrá una épica guerra de pasteles (nada que ver con la guerra entre México y Francia en el siglo XIX), ante la incompatibilidad de ideologías sobre la invasión a Osterlich.
El judío y Schultz escapan del campo disfrazados con uniformes de Tomania. Los guardias fronterizos confunden al barbero con Hynkel, con quien tiene una apariencia casi idéntica. Mientras, Hynkel es confundido con el barbero y detenido por error por sus propias tropas. El barbero, bajo la identidad de Hynkel, es conducido a la capital de Osterlich para dar un discurso sobre el inicio de la conquista del mundo. Garbitsch, al presentar a "Hynkel" a la multitud, decreta la anexión de Osterlich a Tomania, la anulación de la libertad de expresión y el sometimiento de los judíos. Sin embargo, el judío bajo la identidad de Hynkel hace un discurso conmovedor, en contra de las políticas antisemitas de Hynkel y declarando que Tomania y Osterlich se convertirán en naciones libres y democráticas. También hace una llamada a la humanidad en general para acabar con las dictaduras y usar la ciencia y el progreso para hacer del mundo un lugar mejor. El discurso hoy en día es recordado como uno de los más influyentes y épicos de la historia del cine.

Crítica.

Charles Chaplin no necesita presentación; ésta película es una de las pocas (si no es que la única) con diálogos de su filmografía.
No tiene los grandes efectos, o la gran fotografía; es, al fin y al cabo, una cinta de 1940; pero las situaciones cómicas y de denuncia social del momento histórico en que está elaborada, compensan esas deficiencias; además, el mensaje que posee es único: el fin de las dictaduras, el paso a la democracia, el regreso de la humanidad ante los progresos científicos; ante la guerra que tocaba sus inicios en ese momento y que hoy en día es recordada como la más grande conflagración bélica de la historia.
Esta película constituye un verdadero logro cinematográfico en cuanto a guión y argumento se refiere; Chaplin logra entretejer dos historias que parecen no tener conexión alguna, salvo que el judío es el oprimido y Hynkel el opresor. Al final, queda visto cómo es casi imposible distinguir a un alemán de raza aria de un judío-alemán; tanto, que Hynkel mismo es confundido.

Por su parte, es de elogiarse la fluidez y comicidad de la historia, que constituye una gran sátira del nacionalsocialismo y la Alemania de aquella época, además constituye el trabajo de un maestro que ve con toda claridad lo que ocurre, lo que no sería desvelado hasta que en 1945 se mostrara al mundo tras el juicio de Nürmberg. Sólo los genios se anticipan de tal forma a los acontecimientos.

Citas:

“Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.”
“Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.”
“Soldados, (…) les barren el cerebro, les ceban, les tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres-máquina, con cerebros  de máquina y corazones de máquina, ustedes no son ganado, no son máquinas, son Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo lo que no aman odian, los que nos aman y los inhumanos.
“No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura.”
“En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas, ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón.
Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.
Soldados, en nombre de la democracia, unámonos todos.”

El discurso completo aquí:

Mi valoración personal:

9.9
Calificación:

sábado, 12 de abril de 2014

Gravity: mandemos a Newton a volar…


En 2004, Alfonso Cuarón se convirtió en el primer y único no-británico en dirigir una película de la serie Harry Potter; a partir de ese suceso, Cuarón se volvió famoso fuera de su país de origen (México), y aún más al verificar que ha sido, al menos en opinión de este crítico, quien mejor ha dirigido una cinta del joven mago.
Nueve años después, Cuarón nos presenta una cinta completamente distinta; ésta vez su escenario es el espacio exterior; una cinta que lleva por nombre algo que no veremos en toda la cinta sino hasta el final: la gravedad.

Sinopsis.

La primera premisa de la película es: la vida en el espacio es imposible; tal vez debió especificar que la vida como el ser humano la conoce, en el espacio es imposible, pero al efecto es lo mismo; así vemos a la Dra. Ryan Stone acudir por vez primera al espacio, en compañía de un ya veterano astronauta Matt Kowalsky, su viaje tiene como propósito realizar diversas reparaciones al telescopio espacial Hubble. Al poco tiempo de haber iniciado las reparaciones, una nave rusa inservible (¿por qué los villanos en esta clase de películas han de ser o rusos o alemanes?, por favor, ya superen la Guerra Fría y la Segunda Guerra Mundial) es destruida por sus connacionales y provoca que una serie de desechos viajen directo hacia los protagonistas.
A esto, control de misión les indica que deben abortar, pero la Dra. Stone no lo hace a tiempo y se produce el desastre, del que sólo sobreviven Stone y Kowalsky, sin embargo, Stone se ha soltado y es imposible que se mueva hacia la Estación Espacial Internacional; ello conlleva a que Kowalsky la vaya por ella, para posteriormente emprender el camino a la Estación Espacial Internacional. Al llegar a su destino, Kowalsky se enreda y podría llevar a la Dra. Stone a la deriva si esa situación continúa, por lo que, desoyendo las protestas de Stone, Kowalsky se suelta para una muerte segura y Stone entra en la Estación que está completamente vacía y que se encuentra averiada, por lo que su cápsula no le permitirá llegar a la Tierra, pero sí a un satélite chino cercano.
Tras una serie de maniobras y una gran alucinación, Stone logra llegar a la estación china y posteriormente reingresar a la Tierra.

Crítica.

Lo dicho: Cuarón es un director estupendo. Las películas espaciales ya no son cosa del otro mundo desde que Star Wars hiciera su aparición en 1977, pero la veracidad con que se presentan estas escenas y la realidad en que el espectador se ve envuelto al advertir que en verdad, si uno se suelta estando en el espacio, pocas posibilidades hay de sobrevivir; es sobrecogedora.
Alfonso Cuarón ganando el Óscar al Mejor Director

Por otro lado la narrativa de la historia hace que la película no sea aburrida, aunque también genera confusión el hecho de que, si bien la Dra. Stone intenta hablar con Houston, ni el control de misión ni la NASA parecen tener el más mínimo conocimiento de lo que ocurre, lo que, contrastando con la veracidad de las escenas de ingravidez, resulta inverosímil.
No obstante, existe un despilfarro de efectos visuales que engrandecen toda cinta que verse sobre el espacio, además de un sonido bastante bien logrado a razón de que desde un principio se nos explica que en el espacio no se escucharían las ondas sonoras, y por lo tanto no somos capaces de oír golpes o ese tipo de cosas.
Esta historia es buena por un motivo adicional: todo lo que ocurre allí tiene base científica y por lo tanto, el espectador está plenamente consciente de que puede ocurrir, es decir, que es una historia que aunque ficticia, realmente puede pasar. La historia me pareció buena, bien narrada y editada, a pesar de que es prácticamente un monólogo de la Dra. Stone, realmente se sufren con ella todas las peripecias que tiene,  y se goza con ella el momento del reingreso a la Tierra.
Por ello y la impecable dirección de Alfonso Cuarón, agregada a la actuación de Sandra Bullock y George Clooney, la película es un verdadero logro cinematográfico, digna merecedora de siete premios Óscar.

Mi Valoración Personal:



Calificación:
9.7


sábado, 29 de marzo de 2014

El Abogado del Diablo: La vanidad es, definitivamente mi pecado favorito.


Keanu Reeves y Al Pacino protagonizan una cinta sobre abogados. Muchas han sido las acepciones que se han dado a la frase “Abogado del diablo”, una de ellas se suele dar a los defensores de personas que, al menos la sociedad ya considera culpables desde antes de su captura y posterior juicio; otra ha sido usada incluso por la Iglesia Católica es el apelativo popular con el que se alude al procurador fiscal en los antiguos juicios o procesos de canonización de la Iglesia Católica.
En esta ocasión no nos encontramos ante ninguna de las dos acepciones (ambas metafóricas), la película se toma muy literal la frase “Abogado del Diablo”.

Sinopsis

(Advertencia: si no has visto la película, abstente de seguir leyendo y mejor corre a verla)
Kevin Lomax (Reeves) es un brillante abogado en la provincia norteamericana, no ha perdido un solo caso. Tras un caso sumamente complicado, donde sabe a todas luces que su cliente es culpable, logra exonerarlo; ello le abre la puerta para que la firma de John Milton (Al Pacino), le ofrezca una remunerada y prestigiada plaza en Nueva York.
Lomax está casado, y hasta ese momento, todo parece ir bien; pero debido a la carga de trabajo, su armonioso matrimonio comienza a desmoronarse; Lomax cada día está más empecinado en ganar sus juicios.
Mary Ann (Charlize Theron), esposa de Lomax empieza poco a poco a (esta vez sí, metafóricamente) perder la cabeza; desea tener hijos, pero empieza a tener brutales y horrendas alucinaciones producto de una supuesta violación cometida por Milton, lo que Lomax no cree. Su mal incrementa al grado que a Lomax se le ofrece dejar su caso actual de triple asesinato para estar con su esposa; las palabras literales de Milton son: “Tal vez es tiempo de que pierdas”, pero Lomax se niega.
Mary Ann termina en un psiquiátrico; y tras otra racha de alucinaciones, se suicida finalmente. En ese momento, literalmente sólo quedan Lomax y Milton en todo Nueva York. Lomax intenta asesinar a Milton, pero las balas no le hacen daño; es allí donde Milton se revela lisa y llanamente como el Diablo; y le restriega en la cara a Lomax lo vanidoso que ha sido al no querer dejar el caso para cuidar a su esposa, a lo que Lomax responde en una frase que quedará para la historia del cine “¿Perder? ¡Yo no pierdo! ¡Yo gano!, ¡Yo gano! ¡Soy un abogado, ese es mi trabajo, eso es lo que hago!”.
Milton hace una elaborada sarta de blasfemias y  revela a Lomax (no de una forma tan poética y dramática como Darth Vader lo hiciera en 1980) que es su padre; de igual manera le revela que tiene una hermana, con quien quiere que tenga un hijo, quien vendría a ser el anticristo.
Al Pacino como el Diablo, literalmente.

Lomax, ante todo esto, cuando pareciera estar a punto de acceder, se dispara con la última bala de su pistola; pero en un sorprendente giro de la trama; todo resulta ser una especie de alucinación del Lomax al inicio de la cinta, cuando defiende el caso que lo lleva a Nueva York. Acepta entonces perder el caso y quizá su licencia de abogado, pero en otro giro tremendo de la trama, al final un reportero lo convence de vender su historia a la prensa, reportero que lejos de la vista de Lomax se transforma en Milton, dejando la frase más memorable de la película en el cierre previo a los créditos: “La vanidad es, definitivamente mi pecado favorito”.

Crítica

No sé por dónde empezar. Las películas sobre abogados tienden a ser cansadas si no se narran con la debida coherencia y versatilidad; (y eso que el que escribe es egresado de la Facultad de Derecho). La película tiene un guión fabuloso. Desde el inicio envuelve al espectador en un argumento cada vez más misterioso donde se sabe que las cosas no van bien pero se desconoce hasta qué punto; por su parte las actuaciones, sobre todo la de Pacino, son exquisitas; se puede decir que una de las mejores interpretaciones del Diablo que la pantalla haya visto.
Por otro lado, la producción es cara, está completamente detallada y con escenografías buenas, en general; además de efectos visuales buenos para su época (donde lo máximo era Titanic).
Ahora bien, el argumento tiene una esencia básica que queda plasmada en la frase final. La vanidad es una conducta que lleva a las personas a creerse de más y sentir que son mucho mejores que otras; es un exceso de autoestima. Así, el joven Lomax se ve enredado en un mundo donde es un excelente abogado que parece imparable en el camino hacia la cima, y que unos problemas con su esposa no son obstáculo para conseguir su cometido. Por el otro lado está Milton, quien personifica al mal (literalmente), aunque sea él quien en primer lugar ofrece a Lomax retirarse del caso, se sabe que la intención es provocar exactamente la vanidad.
Definitivamente se aplaude el argumento y la actuación de Al Pacino y Keanu Reeves, la verdad son pocas cosas en las que se le puede encontrar un defecto. Recomendable ampliamente.
Mi valoración personal:



Calificación:
9.5


sábado, 15 de marzo de 2014

Volver al futuro: todo un ícono


Los años 1980 vieron un notorio incremento en la producción de cintas cinematográficas con cantidades descomunales de efectos visuales y con temática fantástica y/o de ciencia ficción (o ambas, si eso es posible). Ejemplos sobran: Star Wars estrenó en 1977, 1980 y 1983 su celebérrima trilogía; lo propio hizo Superman en 1978, 1980 y 1983, Indiana Jones en 1981, 1984 y 1989, entre otras que sería ya ocioso mencionar.
Robert Zemekis en colaboración con el ya célebre (aunque no tanto como se volvería después de La Lista de Schindler, 1993) Steven Spielberg, presentan una historia del corte, aunque con una visión un tanto más cómica; el título es en nuestros días una leyenda de su época: Volver al Futuro.

Sinopsis

Advertencia: Si no has visto la película, lo que es casi un sacrilegio, esta sección contiene información que podrías no querer saber ahora mismo. Si es el caso, sáltala y reanuda tu lectura en la sección crítica. (Y corre a ver la película, por Dios santo.)
Marty McFly vive en California en 1985; es amigo de un científico bastante loco (pero no villano), llamado Emmett Brown, aunque todos lo conoceremos simplemente como el “Doc”, quien hace realidad uno de sus grandes sueños al construir una máquina del tiempo en un DeLorean (vehículo que ya para el año de estreno de la película, se encontraba descontinuado, pero su diseño con puertas de ala de gaviota y escasa producción y venta lo hacían desconocido para aquél entonces).
El vehículo es eléctrico, pero requiere 1.21 Gigowatts para viajar en el tiempo; el problema es que esa cantidad de energía sólo se puede obtener con plutonio; y el Doc robó una considerable cantidad de unos libios que le habían pedido una bomba. Justo antes de partir hacia el año 2015, el Doc es emboscado por los libios en presencia de Marty; quien para salvar su vida se sube al DeLorean; el resultado es que termina viajando al año 1955.
Así, Marty se encuentra en el lugar y momento en que sus padres se conocen; pero por ignorancia estropea lo que habría sido el encuentro amoroso de ambos. Al no conocerse sus padres, la consecuencia es obvia: Marty nunca existirá. Dispone de una semana para producir el encuentro amoroso, ya que la única fuerza que podría regresarlo a 1985 es un rayo que golpeará la torre del reloj una semana después (Marty está enterado de ello porque la caída de ese rayo es casi un evento de relevancia histórica local), como bien lo apunta el Doc de 1955.
Marty tiene un problema aún mayor: en el percance en que impidió el encuentro de sus padres, fue visto por su madre y ésta se enamoró de su hijo. En una serie de encuentros que resultan cómicos y de pena ajena por el pobre Marty, éste consigue finalmente que sus padres se conozcan y se besen en un baile que tiene lugar la misma noche en que el rayo enviará a Marty a 1985.
Otro problema es que debe advertir al Doc de 1955 que en 1985 será asesinado por los libios nacionalistas, pero el Doc se rehúsa a saber cualquier cosa relacionada con su futuro. Para ello escribe una carta con la esperanza de que el Doc la lea antes de 1985. El Doc descubre la carta y la rompe segundos antes de que Marty se suba al DeLorean.
Al final, Marty regresa a 1985 con una serie de cambios favorables para su persona y familia; además de que el Doc se levanta tras los disparos de los libios; minutos más tarde, con una inmortal frase le dice a Marty que pegó y leyó la carta que le escribió, bajo el argumento: “es mi vida, ¿por qué no?”

Crítica

Volver al futuro es definitivamente una de las cintas de la década de los años 1980 que perdurará para la historia. No es que tenga un argumento sólido; pero lo compensa con excelentes actores cómicos que nos sacan la carcajada a cada momento; empezando por Michael J. Fox (Marty), Christopher Lloyd (Dr. Emmett Brown), Lea Thompson (Lorraine McFly, madre de Marty).
Por otro lado, el guión es increíble. La película dura poco menos de dos horas que son insensibles con la perfección con que la trama se desenvuelve con la comedia por delante. Otro acierto importante es en la escenografía y caracterización; los años 1950 son retratados magistralmente; además de la visión para la creación de la máquina del tiempo y los efectos visuales desplegados en las pocas escenas donde la dichosa máquina funciona para el fin para el que fue construida.
La película tuvo un tremendo éxito taquillero que convirtió al DeLorean en un objeto de culto y que reiteró la permanencia de historias del tipo en la taquilla para muchos años más.
En resumen, la película me gustó, porque lejos de la historia de fondo (que entretiene, aunque obviamente no es Shakespeare) tiene la chispa que el espectador busca en una comedia; es relajada y además tiene unos sorprendentes (aunque pocos, realmente) efectos visuales. La película dio suficiente para que en 1989 y 1990 se elaboraran sendas secuelas tituladas simplemente con los números II y III. Definitivamente vale la pena verla y saber que se está ante todo un ícono de su década.

Mi valoración personal:



Calificación:
9.3

miércoles, 12 de marzo de 2014

Cosmos: de ayer a mañana.


"El cosmos es todo lo que es, todo lo que fue, todo lo que será. Nuestras más ligeras contemplaciones del cosmos nos estremecen: sentimos como un cosquilleo nos llena los nervios, una voz muda, una ligera sensación como de un recuerdo lejano o como si cayéramos desde gran altura. Sabemos que estamos ante el más grandioso de los misterios."
No es materia de este blog la crítica de series de televisión, pero por hoy haremos una excepción, porque la serie de que les voy a hablar no necesita carta de presentación. En 1980, un atrevido científico presentó una serie de 13 episodios llamada “Cosmos: un viaje personal” serie de sólo trece episodios, pero que fue retransmitida y vista por millones de personas en todo el mundo. Su creador: Carl Sagan.
Carl Sagan nos enseñó la historia de la biblioteca de Alejandría y los grandes descubrimientos que en ella se efectuaron, el calendario cósmico, del que la humanidad sólo representa los últimos diez segundos del último minuto del 31 de diciembre; Ptolomeo, Kepler, Tycho Brahe, el planeta Venus y cómo su efecto invernadero sería completamente nocivo en nuestro planeta; Marte como gemelo de la Tierra; constelaciones , velocidad de la luz, las teorías del multiverso, las diferentes dimensiones del cosmos; la información, el cerebro, la memoria humana, el ADN, y finalmente una reflexión sobre el destino de la humanidad, con tantas guerras y desastres, en un capítulo final que sugiere todo: ¿Quién habla en nombre de la Tierra?
La serie contó con trece capítulos, a saber:
1.- En la orilla del océano cósmico
2.- Una voz en la fuga cósmica
3.- La armonía de los mundos
4.- Cielo e infierno
5.- Blues para un planeta rojo
6.- Historias de viajeros
7.- El espinazo de la noche
8.- Viajes a través del espacio y el tiempo
9.- La vida de las estrellas
10.- El filo de la eternidad
11.- La persistencia de la memoria
12.- Enciclopedia galáctica
13.- ¿Quién habla en nombre de la Tierra?
Carl Sagan
(9 de noviembre de 1934 - 20 de diciembre de 1996)

Cosmos es definitivamente la serie de divulgación científica que más oportunidad ha tenido de llegar a todas las personas, y que inspiró a una generación completa, que más tarde reproduciría los conocimientos divulgados y el formato en que se realizó: tiempo más tarde vinieron series como el exitoso Mundo de Beakman, que recientemente se presentó en vivo en la Ciudad de México; para acercar la ciencia a las personas de a pie.
Ayer se transmitió a nivel mundial el primer episodio de la serie Cosmos: A Space Time Oddisey; en una clara referencia a la cinta dirigida por Stanley Kubrick en 1968, “2001: A Space Oddisey” pero además, en un claro tributo a Carl Sagan, con su mítica serie que, aunque hoy muchos de sus conceptos han quedado claramente superados a la luz de los nuevos descubrimientos científicos, nunca se olvidará su contribución a la ciencia y a la sociedad en general.
En esta nueva producción, escrita por Ann Druyan (cónyuge supérstite de Carl Sagan) y presentada por Neil deGrasse Tyson, se comienza en la Orilla del océano cósmico. Ya no es Carl Sagan diciéndonos que el Cosmos es todo lo que es, lo que fue y lo que será, etcétera; pero la esencia está allí; la explicación sobre dónde estamos. Se figura como aquél capítulo de los Simpson donde en el chiste del sofá, la cámara se aleja de la cabeza de Homero al ritmo de Así habló Zarathustra, de Richard Strauss, y se sale del estado, del país, del planeta, el sistema solar, la galaxia y así sucesivamente.
Nuevamente, estamos ante el más grandioso de los misterios, como dijo Sagan hace 34 años. Evidentemente, se echa en falta a Carl, quien falleció en 1996, pero eso no impide ver una obra completa, donde se revive aquél calendario cósmico y nos recuerda cómo el conocimiento y la libertad de expresión no siempre han sido considerados derechos de todos los individuos, así como lo pequeños que somos ante la inmensidad y la eternidad del universo. Los conceptos de Sagan no están tan lejanos, después de todo.
Existen, no obstante, una serie de posiciones religiosas que se han mostrado reticentes a esta nueva serie; como con la primera no se hace esperar la lluvia de críticas por la forma en que se trata el tema religioso; pero ahí debe mirarse desde el contexto: la serie es finalmente una divulgación científica, no religiosa; es como si se esperara una serie de razonamientos y pruebas científicas, por ejemplo, en las películas sobre el Éxodo o el Evangelio; es querer mezclar lo que no debe mezclarse.
Respetando la decisión religiosa de cada quien, creo que no debe buscarse una explicación o anotación religiosa en esta serie dado su contenido científico, y también deben admitirse los hechos imputados a la Inquisición, dado que finalmente, son ciertos, y en aquellos tiempos, la libertad de pensamiento era, literalmente, impensable.

Falta aún ver el resto de la serie, que nuevamente se compondrá de trece episodios, pero es muy probable que cumpla con las expectativas que toda una generación se ha hecho, ante la ineludible comparación con la serie de 1980 que nos enseñó un poco del universo, del Cosmos.