En 1959, Disney produjo “La bella durmiente”
una historia en dibujos animados basada en el cuento de los hermanos Grimm que
históricamente ha sido inmortalmente musicalizada por Piotr Ilich Tchaikovsky,
el romántico ruso, como muchos lo
conocen.
De esa producción surgió un personaje
lépero, sarcástico y malvado como él solo: la inconfundible Maléfica
(Malleficent, en inglés). Como ya viene siendo costumbre, Disney decidió sacar
del congelador un viejo cuento para hacerle modificaciones y presentarlo en una
película sin dibujos animados y con
Angelina Jolie como la flamante villana, aunque ya por el título podemos
deducir que en esta ocasión Maléfica no será la villana.
Sinopsis.
En un reino muy lejano, un hada llamada
maléfica tiene un idilio con un joven llamado Stefan. Después de eso, un
ejército invasor trata de ocupar sus dominios. Con su poder, Maléfica lo vence,
y es entonces cuando el agonizante rey pide que uno de sus valientes soldados se
gane el derecho de ser su sucesor vengando su muerte segura. Stefan, como soldado
del rey, va en busca de Maléfica, y en una traición poco sorpresiva para el
espectador, le corta las alas y se gana así el derecho de ser rey.
Así, Stefan tiene una hija de nombre
Aurora, en cuya fiesta de nacimiento se apersona Maléfica y, como castigo a
Stefan, le impone una maldición a Aurora, que a los 16 años se pinchará con el
huso de una rueca y caerá en un sueño del que sólo podrá despertar con el beso del verdadero amor.
El rey Stefan encomienda a tres hadas el cuidado
de su hija, lejos del castillo, y manda incautar y quemar todas las ruecas del
reino.
Ante la ineptitud de las hadas, Maléfica
debe cuidar que Aurora viva hasta los 16 años, con lo que termina por
encariñarse, al grado que mantiene conversación y una relación muy cercana con
Aurora; intentando revocar su maldición, sin embargo no le es posible (quizá la
mayor incoherencia de la película).
Finalmente, el destino de Aurora se cumple
y Maléfica acude al castillo para buscar que el príncipe Felipe bese a la
princesa y sea posible que esta despierte. Al final, no es el beso de Felipe sino
el de Maléfica el que despierta a Aurora, ello antes de una pelea de
proporciones épicas en el castillo del rey Stefan, donde este último pierde y
finalmente Maléfica decide unir los dos reinos y coronar a Aurora como reina.
Crítica.
Vaya cursilería. La historia de 1959 no era
precisamente buena, aunque en cierto sentido la ignorancia sobre los orígenes y
motivos de Maléfica la hacían un tanto cuanto más aterradora, además de que,
como ya se apuntó anteriormente, Maléfica es uno de los personajes más
malhablados de todas las películas infantiles (sólo superada por Merlín en La espada en la piedra), además de que
la producción original utiliza la música de Tchaikovsky como fondo de una
historia que se cuenta sin mayor trámite.
Pero ya no estamos en 1959 y ahora Maléfica
es personificada por Angelina Jolie, a quien no le queda mal el papel, el
problema es… el papel en sí. Ahora Maléfica tiene un pasado, uno que en realidad
explica muchas cosas, si la película hubiera terminado con la maldición de
Maléfica sobre Aurora, habría sido fantástica; pero continuó su curso por otros
cuarenta minutos. El desarrollo de la historia a partir de la maldición es más
errático, el encariñamiento de Maléfica con Aurora es lento y complicado, hasta
el punto donde uno piensa ¿era necesario? No, no lo era, es la respuesta
concreta.
La modificación sobre la producción
original se acentuó poco a poco y finalmente el espectador tiene que reconocer
que se estaba precipitando a eso desde un principio. No pasa inadvertido que
llega un punto donde realmente empalaga, tal vez si el personaje se llamara
Benéfica y no Maléfica, funcionaría mejor.
Al final guarda coherencia, y a Jolie le
queda bien el papel, pero la villana de 1959 se ha ido. Ya no grita a diestra y
siniestra “¡idiotas!, ¡imbéciles!, ¡ESTÚPIDOS!”, aunque el sarcasmo de la
Maléfica original se acentúa, se echa en falta esa irreverencia y maldad del personaje
que tiene más de cincuenta años.
Otro rubro insoslayable es la falta de la
música de Tchaikovsky. La partitura del romántico ruso es el ícono indiscutible
de La Bella Durmiente, porque se ha presentado como ballet en todo el mundo, y
por que la película original la utilizaba a diestra y siniestra.
Los rubros que se salvan son quizá los
efectos visuales y la caracterización, que hacen eficientemente su trabajo, y
obviamente la actuación de Angelina, pero en realidad, la trama está bastante
forzada y bastante floja. Demasiada miel.
¿Pasa el examen? Sólo de panzazo, ello en
virtud de que logra el cometido de entretener y consigue que los 80 minutos de
duración sean llevaderos, además de que, si se ve sin perspectiva de criticar,
o sin haber visto la película de 1959, hace eficientemente su trabajo, aunque
termine por empalagar de todas formas.
El 25 de mayo de
1983, seis años después del estreno de la película original, se cerraba lo que
hoy se conoce como la Trilogía Clásica de Star Wars.
El título
original de esta entrega fue “Revenge of the Jedi”, traducido como “La Venganza
del Jedi”. En 2004, George Lucas revelaría que el título definitivo había sido
el que en primer término consideró para esta entrega, sin embargo, por
cuestiones de producción, considerando que era un título “algo débil” decidió
cambiarlo por “Revenge of the Jedi”, no obstante, semanas previas al estreno se
decidió regresar a “Return of the Jedi”, traducido oficialmente en España como “El
Retorno del Jedi” y aquí en México y el resto de América Latina como “El
Regreso del Jedi”. El concepto de “La Venganza” se quedó en el tintero por 22
años hasta que, en 2005 fuera utilizado para el Episodio III: La Venganza delos Sith.
El filme
constituía el sexto episodio en la saga de aventuras de Luke Skywalker, a
sabiendas de que faltaban aún por realizarse algún día los episodios I, II y
III.
Dirigida por Richard Marquand, esta película
obtuvo el mismo favor de la crítica y la taquilla que sus predecesoras, sumando
con este estreno, hasta ese momento, a favor de la saga de Lucas la friolera de 1,800 millones de dólares en
taquilla a nivel mundial, sólo con cierta reticencia por parte de la crítica más purista.
Sinopsis.
Se iba a llamar "La Venganza del Jedi"
Tras los sucesos
de El Imperio Contraataca, Luke
decide ir en busca de Han Solo en Tatooine, lugar en donde se encuentra Jabba
el Hutt, un gángster a quien Solo debía desde la primera película una suma
considerable de dinero.
Tras un
altercado en el cual se ve involucrada la princesa Leia (con un fabuloso
vestuario que deja muy poco a la imaginación y constituye uno de los grandes
elogios que se pueden hacer a esta película), se logra liberar a Han Solo para
poder así conducirse hacia Sullust, donde la Alianza Rebelde realiza una
reunión sobre la nueva Estrella de la Muerte y los planes para destruirla.
Luke se vuelve a
separar del grupo para acudir a cumplir su promesa con Yoda, quien ya está muy
enfermo y tras confirmar a Luke que Darth Vader es su padre, muere de forma tan
simple que ni Shakespeare lo hubiera podido escribir con menos letras.
Luke Skywalker
se encuentra con el fantasma de Obi-Wan Kenobi, con quien discute sobre el
hecho de que no le haya revelado que Darth Vader es su padre; la respuesta de
Kenobi es simple: desde su punto de vista, Anakin Skywalker murió en aquella
pelea en Mustafar. Así, tras revelar también que la princesa Leia es su
hermana, Luke parte con la certeza de que, para finalmente convertirse en
caballero Jedi, debe enfrentarse a Darth Vader otra vez.
La Princesa Leia, como muchos la queríamos ver
La Alianza
rebelde planea destruir la estrella de la muerte a través de un plan que
implica destruir el generador del escudo de la Estrella, que la protege toda
vez que aún no está terminada.
Han Solo, Leia y
Chewbacca son enviados a ese fin, en tanto que Lando Carlissian comandará el ataque
aéreo para entrar al reactor principal. Luke de último momento se une a la
comitiva para destruir el escudo en la Luna de Endor, y se embarca en una nave
imperial robada junto con los tripulantes originales del Halcón Milenario (nave
que por esta ocasión será comandada por Lando Carlissian).
Darth Vader ha
recibido al Emperador en la Estrella de la Muerte y vigila personalmente los
avances de la construcción de la Estrella. Así, por órdenes del Emperador se
aleja de la Estrella y baja a la luna de Endor, para capturar a su hijo, quien
se entrega voluntariamente tras haber revelado a Leia su parentesco.
La batalla
comienza, la Alianza rebelde logra unirse a una tribu de ewoks (unos ositos de
peluche nativos de la luna de Endor), y así ataca una de las entradas del
generador del blindaje; pero la batalla se complica y no pueden destruirlo como
estaba planeado.
Por otro lado
Vader lleva a Luke con el Emperador, quien pretende que sea su nuevo aprendiz;
Vader no cede un milímetro, y entonces comienza la pelea entre ambos. A diferencia
del enfrentamiento previo, en esta ocasión está más equilibrado y finalmente
Luke vence a Vader.
El Emperador, el verdadero villano.
En la luna,
finalmente se destruye el escudo de la Estrella y así se da inicio del ataque
aéreo en que participa el Halcón Milenario.
El Emperador
tienta por última vez a Luke quien no cede, lo que ocasiona que se vea el
inmenso poder de Palpatine, quien ataca con impasibles rayos de energía al
joven Jedi. Justo en el punto en que las cosas no pueden ir más mal, Vader, que
se debate entre permitir o no que el Emperador mate a su hijo, finalmente se
decide por traicionar al Emperador ocasionándose heridas mortales, y regresando
así al lado luminoso de la fuerza.
Vader muere poco
antes de la destrucción final de la Estrella de la Muerte y Luke logra salir de
allí a bordo de la misma nave que lo condujo. El epílogo muestra a Luke
regresando a Endor y reuniéndose en una celebración donde lo acompañan sus
amigos y los espectros de Yoda, Ben Kenobi y su padre. El Imperio había muerto,
larga vida a la alianza.
Crítica.
El bien y el mal.
Muchos
consideran que esta película es la más antiestética de la trilogía. Tal vez lo
sea, pero eso no la convierte en una mala película. Empezaré por decir que es
la película más emocional de la trilogía. Sí, vimos el “yo soy tu padre” en
todo su esplendor en el filme previo, pero será en esta donde sentiremos el
intenso debate de Luke contra Ben Kenobi, y después contra su padre; el debate
emocional de Vader y, finalmente, la destrucción final del Imperio.
Las trilogías
tienen reglas; y la trilogía clásica de Star Wars es el claro ejemplo de una
saga que las siguió a la perfección. El filme previo nos dejó con ganas de ver
el siguiente; cortó en el momento justo en que el espectador quiere saber más,
mucho más de lo que vio. El tercer filme es el allegretto, donde toda la trama previa cobra sentido, se conecta
con el espectador y se da el espectacular final que el público espera.
El guión no es
el fuerte, pero se compensa con la actuación creíble y la caracterización de
los actores que, en su mayoría hicieron un eficiente trabajo.
Los ewoks. Para muchos
son el talón de Aquiles, básicamente infantilizaron la película, pero a fin de
cuentas, muchos de los que verían esa película serían niños; además, la
película en sí no es tan infantil como que se pudiera considerar insoportable. No
son perfectos, pero los ewoks son, por lo menos, susceptibles de ser soslayadospor la audiencia.
Definitivamente
esta película vuelve a hacer gala de una cantidad considerable de efectos
visuales que, estéticamente son mucho más pulcros (si acaso se pude eso) que
los de sus predecesoras; tanto así que el propio Lucas tuvo que admitir que en
la Edición Especial de 1997 no fue necesario hacer demasiados arreglos a esta
película.
Es fantástica la
forma en que se maneja la trama de tal suerte que el espectador pueda, dejando
de lado los efectos especiales y otras cosas accesorias, prestarle atención y
ver que está hecha como una verdadera joya (aunque el guión no sea precisamente
Shakespeare, pero fluye correctamente).
La música sigue
siendo fabulosa y John Williams compone temas que acentúan la conexión
emocional de este filme.
Al final, son
pocos los defectos que se pueden considerar relevantes y sí muchas virtudes.
Tal vez no es El Imperio Contraataca, en
términos de perfección y estética, pero está bien hecha y tiene el fastuoso
final que una película de Star Wars supone.
El 25 de mayo de
1977 se estrenó la poco conocida y anunciada Star Wars. Para entonces, su
director ya contaba con el honor de ser nominado al Óscar por American
Graffiti, película que en 1973 había recaudado la módica suma de 115 millones
de dólares y tenido una favorable recepción de la crítica; sin tener realmente
mayor trascendencia o relevancia.
Cuatro años
después, George Lucas presentaba una cinta completamente diferente, con miras
al espacio exterior, que contó con un presupuesto inicial de la risible
cantidad de 8 millones de dólares (que se elevaron a 11 en el curso de la
producción). Lucas había tratado de vender la idea de una película sobre
aventuras espaciales a la Paramount Pictures, Universal Studios y otras
empresas similares, con el mismo éxito que Thomas Alva Edison en sus primeros
intentos de fabricar la bombilla. Finalmente sería la 20th Century Fox la que,
de mala gana, le diera el presupuesto a cambio de un trato que por entonces
parecía insignificante: Lucas no cobraría como director pero retendría los
derechos de comercialización de la película.
La pantalla vio
en 1977 cómo los viejos trucos visuales de películas como Los Diez Mandamientos
o 2001: Odisea del Espacio, quedaban completamente atrás. Star Wars a la postre
alcanzaría 10 nominaciones al Óscar, incluyendo mejor película; ganando un
total de 7 estatuillas.
En 1997, con motivo del XX aniversario del primer estreno, Lucasfilm lanzó el reestreno de la trilogía existente, con adiciones y reformas a los efectos especiales y mejoras en general en la calidad visual y sonido. Fue así como el que escribe vio por vez primera la saga espacial más influyente de la historia.
Sinopsis.
En una galaxia
muy lejana el Imperio Galáctico es artífice de una opresión sin límites: la
rebelión apenas ha surgido y ganado su primera batalla contra el Imperio, logrando
robar los planos de su arma máxima: la Estrella de la Muerte, un arma con
capacidad suficiente para destruir un planeta.
La princesa
Leia, líder de la alianza rebelde es capturada mientras se dirigía a Alderaan,
su planeta natal, por Darth Vader el más siniestro de los agentes imperiales, debiendo
mandar los planos del arma máxima del Imperio en un androide astromecánico
identificado como R2-D2. Así, el robot en compañía de un robot dorado con forma
humana, de nombre C-3PO, sale de la nave donde se encontraban en una cápsula
espacial que es atraída por el impulso gravitacional de Tatooine, un planeta
desértico con dos soles.
Una de las escenas más notables de la película.
Allí, los
androides son interceptados por unas criaturas llamadas Jawas, que se dedican a
la compraventa de robots; logrando vender al par en una granja perteneciente a
Owen Lars, que encomienda a su sobrino huérfano Luke Skywalker que los limpie.
A solas con Luke, R2-D2 muestra un fragmento del críptico mensaje en que se
encuentran contenidos los planos de la Estrella de la Muerte; la princesa Leia
aparece como un holograma diciendo únicamente “ayúdame Obi-Wan Kenobi, eres mi
única esperanza”; Luke casi inmediatamente conecta el nombre con un viejo
ermitaño que vive en el mar de las dunas que se hace llamar Ben Kenobi; La
unidad R2 escapa esa noche y Luke lo persigue por la mañana en un paraje lejano
donde es atacado por los moradores de las arenas, que son ahuyentados por el
mismísimo Ben Kenobi, quien rescata a Luke y finalmente se revela como el
Obi-Wan que busca el androide, revelando este último el mensaje completo que
provocará que Obi Wan decida ir a Alderaan a entregar el androide con los datos
que contiene. Luke se ve en una encrucijada: no puede dejar a sus tíos, pese a
su firme intención de estudiar en la academia de pilotos.
Entretanto, el
imperio ha mandado investigar qué ocurrió con la cápsula que, presumen,
contiene los planos de la Estrella de la Muerte. Han llegado a Tatooine y dado
incluso con los Jawas que vendieron a R2-D2 y C-3PO, de lo que Luke y Ben se
enteran al pasar cerca del vehículo donde se transportaban los Jawas. Así Luke
va en busca de sus tíos, pues, infiere, los agentes imperiales sabrán ahora a
quién fueron vendidos los androides. Cuando Luke llega, los cuerpos de sus tíos
yacen afuera de la destruida propiedad.
Así es como Luke
decide unirse a Ben y viajar a Alderaan, en compañía del arrogante piloto Han
Solo, un contrabandista local, y Chewbacca, una gritona criatura, a bordo del
Halcón Milenario, una nave que presume de ser la más rápida de la galaxia.
Al mismo tiempo,
Leia ha sido torturada hasta el cansancio para que revele la ubicación exacta
de la base rebelde, sin éxito a la fecha; por lo que el Gobernador Tarkin, en
compañía de Darth Vader idean la mejor forma de hacerla hablar: destruir en sus
narices su planeta natal con la Estrella de la Muerte; Leia al parecer cede y
les revela que la base se encuentra en Dantooine; sin embargo el destino de su
planeta natal está sellado: la destrucción llega al inerme planeta que se
asemeja a la Tierra.
Los cuatro invencibles... vale, no.
Así, el halcón
milenario llega a lo que parece un campo de asteroides, los vestigios de un
planeta destruido, del que sólo se logra apreciar a lo lejos lo que parece una
luna; al dirigirse a ella resulta ser la Estrella de la Muerte, que los ha
atraído en su escudo magnético.
Imposibilitados para
escapar, sus tripulantes se esconden, dejando la nave en un hangar de la
Estrella de la Muerte. Robando trajes de soldados imperiales, Han y Luke logran
salir y ocupar un puesto de mando en la Estrella, donde finalmente se enteran
de que la princesa Leia está allí capturada por el imperio y sentenciada a
muerte. Por su parte, Ben Kenobi decide ir en busca de los controles que permitirían
liberar a la nave y que ésta pueda escapar. Han y Luke van en busca de la
princesa Leia para rescatarla y tras una persecución que implica un compactador
de basura y una huida tipo Tarzán, Leia,
Han, Luke y Chewbacca finalmente están
al pie de la nave; al tiempo que los androides también han llegado al hangar y
Ben Kenobi se está batiendo en duelo con Darth Vader. En el último momento,
Vader cercena a Kenobi, cuyo cuerpo desaparece en el acto; ante la mirada
atónita de Vader y de Luke, quien se encontraba mirando en ese preciso instante
desde el hangar.
La carlinga del Halcón a la velocidad de la Luz.
El halcón logra
salir de la estrella y se encamina hacia la base rebelde, ubicada en la cuarta
luna de Yavin (en realidad la princesa nunca cedió en su postura de no revelar
el sitio de la base, pero ahora comprende que la nave está siendo rastreada y
que finalmente está llevando al Imperio al lugar de la base rebelde).
La Estrella de
la Muerte llega a Yavin; donde los rebeldes han encontrado la forma de
destruirla; y envían 30 naves monoplazas que la atacan mientras la Estrella
intenta orbitar el planeta para dejar al descubierto la luna donde está la base
rebelde. Finalmente, al tercer, último y desesperado intento, Luke Skywalker,
ahora piloto de la rebelión, destruye la Estrella, con Darth Vader como único
sobreviviente gracias a encontrarse él también en una nave monoplaza.
Libros y universo expandido.
La primera edición
Del guión de esta película se generó un libro: Star Wars, from the adventures of Luke Skywalker, que llegó a México a través de Editorial Planeta, publicado en una única edición, baste decir al respecto que el libro es copia fiel de lo que aparece en pantalla (ojo, no es al revés a razón de que el guión fue elaborado primero y sobre de éste se generó la novela, que si bien se publicó en 1976, la película ya se encontraba en post producción.
El Ojo de la Mente, lo que nunca fue película.
Sobre este universo después se escribiría El Ojo de la Mente (Splinters of the mind's eye), lo que pretendía ser una continuación, que nunca llegó a la pantalla debido al guión de El Imperio Contraataca.
Crítica.
Hasta 1977, la
única película con efectos visuales de alta fidelidad había sido 2001: Odisea del Espacio, y seamos
honestos; la velocidad no había sido el fuerte del filme de Kubrick, sin
embargo ahora George Lucas presentaba un filme profundamente innovador: el extremado
nivel de detalle de las naves y objetos en pantalla, la velocidad y pulcritud
de los efectos especiales y, sobre todo, la narrativa épica, con personajes
novedosos, el egocéntrico Han Solo, la mandona Princesa Leia y el villano más
temido del momento (y uno de los mejores de la historia), Darth Vader, quien no
tiene empacho en torturar a quien sea con tal de conseguir sus propósitos. Será
el primero de tres filmes donde Darth Vader verdaderamente se convertirá en un
personaje para la posteridad.
El guión original
tuvo numerosos cambios y fue pulido en varias ocasiones, pero los personajes
fueron siempre básicamente los mismos; realmente Lucas se lució con un guión
tan perfecto como narrativa es la película.
El día que la cinematografía nunca olvidará.
Otro rubro donde
la película alcanza la perfección es la música. John Williams ya había
trabajado anteriormente para cine y conseguido alguna estatuilla, pero con esta
banda sonora se consagra como uno de los mejores compositores del gremio, al
orquestar en forma fantástica los acordes que hacen sentir la emoción de las
escenas que se están transmitiendo, es decir, logró llevar a la perfección el
sentido de cada escena al pentagrama y finalmente, al oído del espectador.
En realidad, 2001 había utilizado música clásica;
pero definitivamente que la música original de Williams queda como anillo al
dedo a las escenas espaciales y como fondo temático de los personajes (mucha
gente asocia el tema “Imperial March” con Darth Vader).
Defectos son
pocos los que se pueden encontrar en este admirable filme, y quizá el rubro
donde más los hay es del lado histriónico. En efecto, Mark Hamill no es
precisamente el mejor actor que la pantalla haya visto; y por supuesto que
tampoco lo es Carrie Fisher; sin embargo el trabajo es eficiente, quizá por la
inercia del guión, pero en general, el trabajo de los actores, si bien no es
muy notable (con excepción de Sir Alecc Guiness, el único actor que se puede
jactar de haber obtenido una nominación al Óscar por Star Wars), también hay
que reconocer que su trabajo es correcto y no desmerece al resto de los
elementos de la película.
Con una
recaudación de ¾ de billón de dólares, (léase billón en términos ingleses, 1000
millones, no en términos españoles, que es un millón de millones), se convirtió
en la película más taquillera de la historia, título que retendría por cinco
años, cuando en 1982, E.T., superó la
cifra.
Es excelente,
bien narrada y entretenida; que es lo que a fin de cuentas se busca en una
película, en ese tenor, se puede considerar como una obra maestra del cine y,
por supuesto una de las mejores películas que la pantalla haya visto. Quien no
la haya visto, definitivamente comete un terrible sacrilegio.
En 1980, el
mundo ya había sido testigo del estreno de la película “Star Wars”, una ópera
espacial escrita y dirigida por George Lucas, que trataba sobre una alianza
rebelde que se enfrentaba a un opresor imperio en una galaxia muy, muy lejana;
como rezaba la frase inicial de la mítica película. Star Wars, o La Guerra de las Galaxias, como muchos
la conocimos originalmente, se convirtió inmediatamente en un éxito taquillero
por la pulcritud de sus efectos visuales y la nueva y brillante narrativa de su
director; un concepto jamás visto había nacido: las películas en serie,
cargadas de efectos visuales y de historias de mundos y lugares lejanos; en
otras palabras lo que hoy denominamos “franquicia”.
Tres años
después del estreno original, la franquicia Star Wars presenta su segunda
entrega, del director Irvin Kershner, con George Lucas como productor ejecutivo
y creador de la historia.
Así, el 21 de mayo de 1980, tres años después del estreno de su predecesora, se presentó lo que sería la segunda de lo que hoy se conoce como la Trilogía Clásica de Star Wars.
Sinopsis
La alianza
rebelde ha destruido la estrella de la muerte, pero se enfrenta a la furia del
imperio. Alojados en su base de Hoth, son asaltados por las tropas imperiales y
obligados a huir. Luke Skywalker, quien disparara contra el arma máxima del
imperio aquellos fatídicos torpedos de protón, es obsesivamente perseguido por
el sith Lord Darth Vader, y en su busca Vader empleará toda clase de artimañas
para poder seducir a Skywalker, a quien considera podría ser un poderoso aliado
para la causa imperial.
Luke recibe
instrucciones de acudir al planeta Dagobah para continuar su entrenamiento
Jedi, y se separa de Han Solo y la Princesa Leia, quienes huyen en el Halcón
Milenario para ser perseguidos a través de los años luz por los cruceros
imperiales.
Luke llega a Dagobah
y encuentra a Yoda, comenzando así su fase de entrenamiento Jedi, mientras que
sus amigos deben sufrir la persecución por un campo de asteroides, mientras
intentan reparar la nave que los lleva para poder alcanzar la velocidad de la
luz y así evadir al imperio.
Cuando todo
parece mejorar y Han Solo ha encontrado la manera de confundir al imperio
mezclándose en la basura de uno de sus cruceros espaciales, huye a la ciudad de
las nubes donde busca la ayuda de Lando Carlissian, un viejo amigo
administrador de la mina de esa ciudad. De último momento Lando le traiciona y
entrega a Han y Leia al imperio. Vader tortura a sus rehenes e incluso congela
en carbón a Han Solo, para ser entregado a Jabba, quien ha puesto precio a su
cabeza; todo ello con el fin de provocar que Luke a través de la fuerza se
entere de su ubicación y decida ir en su busca.
Luke cae en la
trampa de Vader y decide ir a rescatar a sus amigos, aún ante la negativa de
Yoda y el fantasma de Ben Kenobi. De esa forma Luke debe enfrentarse al lado
oscuro de la fuerza sin haber completado su entrenamiento.
La contienda
entre Luke y Vader se vuelve cada vez más complicada, Vader es excesivamente
superior a Luke en el dominio de la fuerza, pero dado que no está determinado a
matarlo, sino únicamente a tomarlo como rehén para llevarlo al emperador, la
batalla se complica hasta el punto que Luke pierde su mano derecha y por
consiguiente el sable de luz de su padre. Es entonces cuando comienza el
momento de las revelaciones. Cuando se ha llegado a este punto, el odio del
espectador hacia Vader es tal que la revelación surte sus efectos tanto para el
protagonista como para el público: Darth Vader revela a Luke Skywalker “Yo soy
tu padre”.
Leia y Lando,
quien pronto se arrepiente de su traición y decide tratar, sin éxito, de
liberar a Han Solo, logran huir en el Halcón, a cuya tripulación se une Luke
tras haber escapado por un pelo de las garras de Vader.
R2-D2 salva el
día y logra hacer funcionar (por fin) el hiperpropulsor del Halcón Milenario y
llevar a los protagonistas a territorio seguro. La película termina con la
incógnita sobre si se logrará rescatar a Han Solo, a sabiendas de que está en
algún confín de la galaxia, si la Alianza podrá reorganizarse después de
semejante derrota y si realmente Vader dijo la verdad.
Crítica.
Dicho con
modestia esta película es una de las mejores que la pantalla ha visto jamás. “Segundas
partes no son buenas”, dice la gente, pero esta película rompe con esa premisa.
La trama fue
calculada de tal suerte que si se le pone atención a los primeros diez minutos,
ya no se podrá parar de ver el resto. Kershner nos da una película más oscura,
con elementos mucho más marcados de que es el mal quien está ganando la
contienda. El Imperio le propina una golpiza a la Alianza durante toda la
película y a través de toda la galaxia; ello se aúna a la presentación de tres
nuevos personajes: Yoda, el maestro Jedi de 800 años de edad, Lando Carlissian,
el insigne administrador de la ciudad de las nubes y el Emperador, un sujeto
que dará mucho de qué hablar en el siguiente filme y más aún en la trilogía de
precuelas, cuyas críticas se han venido elaborando en los pasados días.
Darth Vader es
el villano por antonomasia. A pesar de que vemos al Emperador, es Vader quien
se convierte en el villano favorito, debido a su cruel determinación de obtener
a toda costa a Skywalker; su forma de proceder es tan extrema que inspira miedo
y respeto a todos los espectadores. Al momento del combate con Luke, el
espectador le odia por completo, pero tras la aparición de los créditos el
espectador reconocerá que es uno de los mejores personajes villanos que se la
pantalla haya visto.
Por su parte,
nuevamente la música y los efectos visuales son el fuerte de la película. Los efectos
especiales, vistos 34 años después del estreno original (hoy se cumplen), están
a la altura de cualquier estreno del año; y cuesta creer que se hayan hecho con
maquetas y sin uso de ordenadores.
John Williams
compone magistralmente la Marcha Imperial y le da el tono oscuro que la
película debe tener, a fin de cuentas, el título nos dice mucho, porque el
Imperio verdaderamente ataca y con mucho, obtiene la victoria pese a no
conseguir el objetivo de capturar a Luke Skywalker.
En resumen, es
una película entretenida, no me puedo cansar de verla por la forma en que
maneja sus personajes y situaciones; es un clásico indiscutible e imperdible;
fantásticamente buena por su composición estética y su acabadísima perfección
cinematográfica.
La mayoría de
los fanáticos consideran que es la mejor de todas; a mi parecer no se puede
desmerecer la primera película, puesto que, como decía una extinta empresa de
aviación en México: “la primera siempre será la primera”, pero eso no significa
que esta no pueda compartir el honor, junto con su predecesora, de ser la mejor
de la saga.
Estrenada seis años después del fatídico Episodio I, esta entrega cumplió con
su cometido
El jueves 19 de
mayo de 2005, casi 28 años después del primer estreno (sucedido el 25 de mayo
de 1977), de la saga que muchos conocimos simplemente como La Guerra de las Galaxias, la saga finalmente quedó completada.
Dos trilogías y
miles de millones de dólares después, La Venganza de los Sith se proyectó como
el tercer episodio en donde las primeras películas fueron las últimas y las
últimas fueron las primeras.
Seamos honestos,
esta película fue recibida con muchas reservas previas a su estreno debido a
que La Amenaza Fantasma decepcionó
mucho (y muchísimo) y El Ataque de los Clonesno fue
precisamente lo que se esperaba; si la tercera cinta de la nueva trilogía era
igual o peor, toda la trilogía quedaría irreparablemente destrozada.
Para quienes
seguimos la saga en su totalidad, esta sexta entrega (tercera de la segunda
trilogía) tenía un estándar excesivo que cubrir; Anakin Skywalker debía ser
seducido al lado oscuro de la fuerza y ver la transformación del ingenuo (y
algo chocante) niño de Tatooine en el Darth Vader que conocimos y nos aterró en
la trilogía clásica.
Sinopsis
Dos años después
de los eventos de El Ataque de los
Clones, la república se encuentra en guerra contra los separatistas; los
Caballeros Jedi han sido enviados a los confines de la galaxia con legiones de
clones para combatir a los separatistas.
En un movimiento
audaz, el líder del ejército separatista, el general Grievous ha capturado al
canciller Palpatine, líder del senado galáctico; siendo rescatado en una
espectacular batalla inicial por Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi.
Al terminar la
batalla, Anakin se entera de que será padre en pocos meses, Padmé está
embarazada. En eso, empieza a tener sueños proféticos sobre la muerte de Padmé
en el parto. Anakin necesita encontrar la forma de evitar que sus sueños
proféticos se hagan realidad; para lo que recurre a la orden Jedi, la cual no
le sirve de mucha ayuda para su propósito.
El punto máximo del guión es esta escena.
Entretanto,
Anakin ha generado una íntima amistad con el canciller Palpatine, quien le
ofrece un puesto como su representante personal en el Consejo Jedi. Sin embargo
nada es lo que Anakin esperaba y se ve marginado en la toma de decisiones del
Consejo.
Palpatine le
cuenta una historia sobre Darth Plagueis el sabio, una persona que tuvo la
capacidad de salvar a otras personas de la muerte; justo lo que Anakin
necesita; hasta ese momento Palpatine ha sido un líder más en el senado, pero
poco a poco se empieza a descubrir como el Sith que los Jedi estaban buscando.
Por otro lado,
Obi-Wan ha sido enviado a combatir al General Grievous (cuando Anakin esperaba
que esa diligencia le correspondiera a él), lo que finalmente contribuirá a su
camino al lado oscuro de la fuerza.
Anakin se debate
entre decirlo al Consejo y así ganar la confianza de ese cuerpo colegiado, pero
perder la oportunidad única de obtener el conocimiento encaminado a salvar a
Padmé, o bien entregarse al lado oscuro de la Fuerza. Tras haber dicho a Mace
Windu, uno de los principales consejeros Jedi, la verdad sobre el Canciller, de
último momento Anakin se arrepiente y llega en el momento justo en que Mace
Windu está a punto de asesinar al Canciller. Anakin logra impedir el ataque y
un efecto de su acción es la muerte de Mace Windu. A partir de ese momento,
Anakin se entrega al lado oscuro de la fuerza, seducido finalmente por el poder
de intentar salvar a su esposa de la hipotética muerte que le presagiaron sus
sueños.
Anakin ataca el
Templo Jedi, provocando el casi exterminio de esta orden. Después es enviado al
sistema Mustafar donde se ocultan los líderes separatistas; quedando en
evidencia que la guerra era sólo un farol para dispersar por la galaxia a los
Jedi y convertirlos en presa fácil. Los clones han dado cuenta de todos los
Jedi que estaban fuera de la capital.
En Mustafar,
Anakin asesina a todos los líderes separatistas. En ese momento nace el Primer
Imperio Galáctico; Obi-Wan, en conjunto con el Maestro Yoda, el Presidente del
Consejo Jedi, se percata de lo que ha ocurrido de una forma estrepitosa y
finalmente deciden que Yoda acuda a atacar al Emperador, mientras que Obi-Wan,
quien fuera maestro de Anakin, sea quien dé cuenta de su propio aprendiz.
En una batalla
épica, el Emperador no logra acabar con Yoda y viceversa; Yoda termina huyendo
al exilio; por su parte, en un planeta volcánico se enfrentan Obi-Wan y Anakin
en un duelo en que el segundo pierde y termina desfigurado y sin manera de
seguir existiendo sin ayuda de una máquina. Allí es donde finalmente muere el
joven soñador de Tatooine y nace Darth Vader como lo conocemos.
Padmé muere en
el parto no sin antes haber dado a luz a gemelos, Luke y Leia, quienes serán
separados y llevados, el primero con su familia en Tatooine, y la segunda
adoptada por la familia Organa, líderes políticos del planeta Alderaan.
Crítica
La nueva
trilogía decreció mucho en relación a su predecesora; por lo menos las dos
primeras cintas. George Lucas finalmente en esta cinta se quita todas las
telarañas y presenta una película con la correcta dosis de efectos visuales y
una historia que todos queríamos ver.
Finalmente Anakin se convierte en Darth Vader
Cuando vimos por
vez primera la Star Wars original, nos preguntamos qué o quién era ese ser
enmascarado y vestido de negro y con respiración mecánica; la respuesta tardó
28 años en llegar.
Los efectos
especiales son fantásticos; la era del cine digital es patente con esta
película; por su parte un argumento bien logrado, con un villano verdaderamente
maquiavélico (nótese que el maquiavelismo no es sinónimo de malvado, sino
calculador y separado de la ética).
Las actuaciones
nunca han sido el fuerte de la saga, pero si somos honestos, Ian McDarmind
(Palpatine) y Ewan McGregor (Obi-Wan) hacen su trabajo de forma magnífica.
Mención aparte merece Hayden Christensen que en esta entrega demuestra que sí
puede dejar de lucir acartonado para mostrar al Darth Vader que muchos vimos en
la pantalla en la trilogía clásica.
Por otra parte,
George Lucas dirige en buena forma, y el guión tiene múltiples destellos de
lucidez, como lo es la escena de la ópera; sin embargo, la verdad el guión no
es el fuerte de esta película.
La trama es
envolvente y ello genera que el espectador que llega al minuto 20 de la película
no pueda ya parar de verla, su narrativa llega al nivel que Lucas nos tuvo
acostumbrados en la trilogía clásica y, por supuesto la música es fantástica (junto
con los efectos visuales, es uno de los únicos dos rubros en que toda la saga
de Star Wars se puede jactar de ser uniforme en su pulcritud).
La recepción de
la crítica fue mayormente positiva, sin embargo existieron detractores sobre la
corta duración de los villanos secundarios; la temprana muerte de Dooku y del
General Grievous hacia la mitad de la cinta; sin embargo a esos detractores
sólo quisiera recordarles que el argumento principal que se quiere ver en esta
película es precisamente la caída al lado oscuro de la fuerza de Anakin, y los
villanos secundarios son eso, personajes de segundo plano; en realidad, con el
villano principal se tiene suficiente para dar y regalar.
Es pulcra,
narrativa y épica; Lucas no decepcionó en esta última entrega y logró producir
una película a la altura de sus predecesoras; fue el mejor regalo que Lucas
pudo dar a su audiencia, verdaderamente valió la espera de 28 años y los tropiezos para ver esta belleza de película.
En mayo de 1999,
el mundo vio cómo una de las sagas más influyentes de la década de 1980
comenzaba. Originalmente, cuando George Lucas urdió las ideas que se
convertirían en Star Wars, no había episodios, pero sí una historia que contar.
Al tiempo, y tras estrenada la primera película, se hizo patente que Lucas
quería hacer no tres, sino seis o nueve películas.
Tras terminar la
trilogía clásica en 1983, Lucas esperó 16 años para volvernos a presentar algo
relacionado con su saga galáctica; pero los años no pasan gratuitamente, y el
resultado de esa larga espera se llamó Episodio I: La Amenaza Fantasma, una
película que fue sumamente taquillera, pero igualmente odiada por los fans que
vieron las cintas originales en el cine.
Los niños –como yo
en el momento de su estreno– amaron la película en su estreno, pero después de
quince años he de reconocer que mi posición sobre Episodio I ha cambiado, de
ser una fabulosa cinta, a ser la peor de la saga de Star Wars.
Sinopsis
En una galaxia
muy, muy lejana, un planeta llamado Naboo es bloqueado e invadido por la
Federación de Comercio; la reina de ese pequeño planeta logra huir con ayuda de
dos caballeros Jedi, guardianes de la paz y la justicia en la República (una
especie de confederación de planetas), de nombres Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi.
Qui-Gon Jinn, el único personaje que vale la pena... y lo matan.
Su viaje a la
capital se ve truncado por la necesidad de reparar la nave, y aterrizan en el
planeta Tatooine, donde la esclavitud y la pobreza son rutinarias. Sin fondos
en dinero local, se ven obligados a recurrir a la ayuda de un joven llamado
Anakin Skywalker; un esclavo local que compite en carreras de pods, quien en
una espectacular carrera logra ganar el dinero necesario para efectuar las
reparaciones que la nave de la reina necesita, al tiempo que gana su libertad.
Anakin se une al
grupo de los caballeros Jedi para buscar convertirse en uno, y así se
reemprende el viaje a la ciudad de Coruscant, un planeta entero hecho ciudad,
en donde la reina expone su punto ante el Senado Galáctico, del que recibe poca
ayuda, viéndose obligada a presentar un voto de no confianza en la capacidad
del Canciller, forzando elecciones anticipadas de las cuales el senador de su
planeta (Palpatine) pretende alzarse como ganador.
Al ver el nulo
trabajo del senado, la reina decide regresar a su planeta y tratar de combatir
al invasor; en tal situación, los caballeros Jedi la acompañan con el futuro de
Anakin incierto (el Consejo Jedi negó prima facie la admisión de Skywalker, pero
estableció que luego lo discutiría en definitiva).
La reina recibe
la ayuda de unos sujetos llamados gungans, y consigue derrotar al enemigo, al
tiempo que en un duelo con sables de luz, Qui-Gon Jinn es asesinado por Darth
Maul, un caballero oscuro (Sith), y que Palpatine gana las elecciones y se
convierte en el nuevo canciller.
Crítica
Visto con la
frialdad de la sinopsis de los párrafos precedentes, la película podría sonar
interesante, y en sí, su trama lo es, sin embargo; tengo que decirlo, esta es
la PEOR película de Star Wars que se pudo haber producido jamás (y no guardo reservas de lo que se está haciendo actualmente toda vez que en mi opinión, lo que se haga de Star Wars después de 2012, ya no es, propiamente dicho, Star Wars en sentido estricto, sino una extensión más, pero eso será materia de análisis en otra entrada).
El 3D no ayudó de mucho a la historia.
No hay muchos
argumentos a su favor, comenzando por que la película es excesivamente
infantil, con una notoria falta de épica y profesionalismo en su guión. Me explico:
uno entiende que Anakin Skywalker sea un personaje de 9 años de edad; pero lo
que no se puede entender es que un personaje como Jar-Jar Binks pueda existir
en cualquier parte del universo, sencillamente, es grotesco el número de
tonterías que comete en un intento de divertir en lo que más bien debería ser
el épico inicio de una saga dramática.
Por otro lado,
los villanos; en efecto se entiende que serán etéreos, como el propio título
del episodio lo refiere, sin embargo, el famoso Darth Maul daba para mucho más
en la saga, y es cortado por la mitad por Obi-Wan Kenobi, sin que vuelva a
tener participación activa en la saga.
Finalmente, el
problema medular: el filme es demasiado político, desde un inicio tiene una
serie de politiquerías que no encajan del todo por ser demasiado aburridas. La política dentro de un
filme no es mala, pero hacerla excesiva y además aburrida, arruina la
experiencia.
Darth Maul, el villano que pudo ser.
El resto de la
película son efectos visuales, rubro en el que destaca esta película, y su
música, que también es digna de calificarla favorablemente. Los aspectos
positivos son pocos, realmente, y los negativos pesan demasiado al hacer el
balance final
Al final, la
película pasa el examen; pero sólo porque sus efectos especiales, la música, la
caracterización y la ambientación hacen eficientemente su trabajo, no tanto por
un guión notable o un argumento excelso; en resumen, pasa no por lo esencial, sino por lo accesorio.
El 25 de mayo de
1977 el cine cambió para siempre. La industria cinematográfica vio de forma
drástica cómo la forma de contar historias, a partir de esa fecha, no podía ser
ya la misma.
Más allá de los
efectos especiales (que son un mucho responsables del tremebundo éxito) la
historia fue diferente y original: no es que no hubiera habido antes una
película espacial, sólo que nunca había sido narrada en esa forma tan
diferente, donde los límites de los descubrimientos científicos se ven anulados
por completo (y por supuesto eso significa que mucho de lo que vemos en pantalla
en realidad no podría ocurrir ni con todos los avances científicos).
Hace un par de
días se celebró el cumpleaños de George Lucas, creador de todo ese mundo mítico
que nació el 14 de mayo de 1944 en Modesto, California; pero hoy, 16 de mayo,
se cumplen doce años del estreno de Star Wars Episodio II: El Ataque de los
Clones, estrenada en un día como hoy, pero del lejano año de 2002, año en que
las tres principales sagas de la década del 2000 exhibieron sus segundas
entregas (El Señor de los Anillos: Las Dos Torres y Harry Potter y la Cámara delos Secretos).
Cabe hacer la
aclaración que, si bien es cierto existe una versión novelada y otra en cómic
de cada una de las entregas de Star Wars, lo primero que fue escrito en todos
los casos fue el guión de la película, sobre del cual se efectuaron las
adaptaciones en historieta y en novela.
Sinopsis
Advertencia: No sigas leyendo si no has visto la película
Diez años
después de los hechos ocurridos en La
Amenaza Fantasma (Cuya reseña tengo reservada para el día domingo 18 de este mes),
Anakin Skywalker es un aprendiz de Jedi, discípulo de Obi Wan Kenobi; y por
otro lado, la otrora reina de Naboo, Padmé Amidala es ahora senadora por su
planeta y vive en la capital. Pero eso no es todo: diversos grupos han mostrado
sus intenciones de abandonar la república galáctica, ante lo cual el senado
está promoviendo la creación de un ejército para combatir los intentos
secesionistas (es obvio que Lucas quiso asemejar su historia a la Guerra Civil
norteamericana en que los Confederados peleaban por separarse de la Unión, y
los Yankees peleaban para mantenerlos unidos).
Ante esto, y
toda vez que Amidala es sumamente liberal y cuestiona de manera abierta la
creación militar, se ha hecho de un grupo de enemigos que pretenden darle
muerte; por lo que sufre atentados. En tal situación, se envía a Anakin a
protegerla y a Kenobi a investigar al atacante.
Los caminos de
Anakin y Kenobi se separan por vez primera en diez años. Anakin va con Padmé a
su planeta natal para esconderse, mientras que Kenobi viaja al planeta Kamino,
de donde proviene una de las armas del atacante de la senadora.
Kenobi descubre
algo interesante: hace diez años se encargó a los pobladores de Kamino
(expertos en el tema de clonación) la creación de un ejército de un millón de
soldados para la república, supuestamente por un Jedi.
Por otra parte,
en Naboo, el amor de Anakin por Padmé florece en una forma alarmante (y melosa,
a la vez), sin embargo se ve interrumpido por los sueños de Anakin en relación
a su madre, de quien no ha tenido noticias en diez años y supone, está
sufriendo. Así, Anakin y Padmé emprenden la búsqueda en Tatooine, dando con su
último domicilio conocido, su último esposo y familia; pero enterándose de que
fue raptada por los moradores de las arenas hace un mes, y que lo más probable
es que esté muerta.
Anakin emprende
en solitario su búsqueda y finalmente la logra encontrar, pero ella se encuentra
agonizando y, como diría William Shakespeare: muere.
Por otro lado
Kenobi persigue al atacante de la senadora, de quien presume es la persona que se
prestó como modelo para los clones en Kamino; siguiéndolo hasta el lejano
planeta de Geonosis, donde es capturado por el líder separatista, el Conde
Dooku.
Anakin lleva a
cabo el funeral de su madre y va en camino a ayudar a Obi-Wan, no sin antes
haber explotado en rabia y aniquilado a la población moradora de las arenas que
tenía a su alcance, al momento de la muerte de su madre.
En Geonosis
Anakin y Amidala también son capturados y enviados a una especie de circo
romano, de donde son rescatados por los clones y algunos caballeros Jedi.
Así, la mortaja
del lado oscuro cae, y la guerra de los clones comienza, al tiempo que, en
secreto, Anakin y Padmé, pronuncian sus votos matrimoniales.
Crítica
He de ser
honesto en decir que esta no es mi película favorita de la saga; en realidad,
la trama es contada en esta ocasión de una forma muy lenta, de tal suerte que
entre la cantidad de política que hay alrededor, y la melaza del romance de
Anakin y Padmé, la mitad de la película es poco menos que aburrida; comienza a
tomar forma hacia su segunda mitad, donde realmente pasa lo que tenía que
pasar, la muerte de la madre de Anakin le da el toque dramático que se
necesitaba para desatar en El Elegido la furia de que se hizo tanto alarde en El Imperio Contraataca y El Regreso del Jedi.
Un tema que va
muy de la mano con lo anterior es la duración de la película; ésta es, sin
lugar a dudas, la película más larga de la saga, y los 143 minutos se sienten
en todo su esplendor, dado que es sólo hacia la parte final, donde estalla la
guerra y la pelea entre Yoda y el Conde Dooku se muestra en todo su esplendor,
que el filme realmente alcanza el estándar que una película de Star Wars
supone. No es completamente mala, en realidad, tiene muchos puntos positivos,
pero en realidad todos los defectos pesan al hacer el balance final.
Aquí empieza la parte verdaderamente buena de la película
Las actuaciones
no están del todo mal, si se exceptúa un poco la de Christensen que, en mi
opinión, aparece un poco acartonado en esta cinta y es superado en mucho por
Ewan McGregor y Natalie Portman. La historia es más sensata y lograda que su
predecesora (Episodio I es, en mi opinión, la peor de la hexalogía), pero aún
así no da del todo el ancho.